By Carlos Corz, Vision 360:
Faced with the road blockades, the Government asks those affected for resilience and assures that it will not allow a breakdown of the constitutional order
The government of President Rodrigo Paz assured that the radical demonstrators are seeking police intervention in order to generate greater violence.

Red ponchos at one of the blockade points in El Alto. Photo: APG
Road blockades are concentrated in the department of La Paz and basic necessities are already becoming scarce in supply centers. The Government does not plan, for the moment, to make use of public force; however, it warned that it will not allow a breakdown of the constitutional order and that it trusts in the “resilience” of the population, mainly the people of La Paz.
Presidential spokesman José Luis Gálvez laid out the position of President Rodrigo Paz’s administration during this second week of social unrest. The protest has managed to isolate El Alto and La Paz from the rest of Bolivia through road blockades that are increasing in number and becoming violent, such as those in the Río Seco area, where the “red ponchos” forced businesses to close.
“We all understand it clearly: they want to generate such a level of destabilization that it creates fear, in order to make people believe that they really can break the constitutional order. That is not correct, people do not agree with it and we are not going to allow it in any way,” Gálvez said, referring to calls for the president’s resignation.
Initially, the protest demanded the repeal of Law 1720 (on the conversion of small property holdings into medium-sized ones), a regulation that is on the verge of being removed from the legal framework in the Legislature. However, those at the blockade points are now demanding Paz’s resignation, while the leadership of the Central Obrera Boliviana (COB) and the red ponchos, a peasant group with the strongest presence on the highways, agreed not to engage in dialogue until Paz resigns.
Although Paz himself called on protest leaders and those manning the blockades to engage in dialogue, no space for negotiation has been opened. Gálvez considered that, in this scenario, it is essential to separate the legitimate demands of the demonstrators from the actions and demands aimed at destabilizing an administration that has been in power for six months, as is happening with the march by sectors aligned with Evo Morales.
“The Government is working to resolve these conflicts; but at the same time, where it will not yield in the slightest is precisely in defending democracy, standing on the right side of history, and doing what corresponds to it as an authority,” he warned.
Although no specific announcement was made regarding when police force would be used, Gálvez assured that the Executive has that constitutional authority, which “will be used in a measured manner and in accordance with the law when appropriate.”
He explained that the radical demonstrators are seeking precisely a police intervention in order — according to his warning — to generate greater violence.
The prolonged blockade is leaving the markets of La Paz and El Alto without supplies. Beef and chicken are among the essential products becoming scarce, so the Government has arranged flights to bring in and distribute these foods in order to mitigate the shortages.
Gálvez assured that the Paz administration is aware of the effects of this extreme pressure tactic and that the people of La Paz are the most affected, which is why he asked them for “resilience,” understood as the human ability to flexibly face extreme situations, adapt to them, and overcome them.
“We trust in the resilience of all Bolivians because this is a struggle that does not concern only the Government; all citizens are paying the price, and particularly the people of La Paz, whom we honor for the courage they have always shown in standing on the right side of history,” he said.
Por Carlos Corz Portillo, Vision 360:
Ante los bloqueos, el Gobierno pide resiliencia a los afectados y asegura que no permitirá el rompimiento del orden constitucional
El gobierno del presidente Rodrigo Paz aseguró que los movilizados radicales buscan la intervención policial para generar mayor violencia.

Ponchos rojos en uno de los puntos de bloqueo en El Alto. Foto: APG
Los bloqueos de caminos se concentran en el departamento de La Paz y ya escasean productos de primera necesidad en los centros de abasto. El Gobierno no tiene previsto, por el momento, hacer uso de la fuerza pública; sin embargo, advirtió que no permitirá el rompimiento del orden constitucional y que confía en la “resiliencia” de la población, principalmente la paceña.
El vocero presidencial, José Luis Gálvez, fijó la posición de la administración del presidente Rodrigo Paz en esta segunda semana de conflictividad social. La protesta ha logrado aislar a El Alto y La Paz del resto de Bolivia con bloqueos que crecen en número y se tornan violentos, como los ocurridos en la zona de Río Seco, donde los “ponchos rojos” obligaron a cerrar negocios.
“Todos lo entendemos con claridad: quieren generar tal nivel de desestabilización que provoque zozobra, para hacer creer que realmente pueden romper el orden constitucional. Eso no es correcto, la gente no está de acuerdo y no lo vamos a permitir de ninguna manera”, aseguró Gálvez, en alusión a los pedidos de renuncia del mandatario.
Inicialmente, la protesta exigía la abrogación de la Ley 1720 (de conversión de la pequeña propiedad a mediana), norma que está a punto de ser eliminada del orden jurídico en el Legislativo. No obstante, ahora, desde los puntos de bloqueo se exige la renuncia de Paz, en tanto que la dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB) y los ponchos rojos, grupo de campesinos con mayor presencia en las carreteras, acordaron no acudir al diálogo hasta que dimita Paz.
A pesar de que el propio Paz convocó al diálogo a los dirigentes y a las bases de los bloqueos, no se ha logrado abrir un espacio de concertación. Gálvez consideró que, en este escenario, es fundamental separar la demanda legítima de los movilizados de las acciones y exigencias que buscan desestabilizar a una administración que lleva seis meses en el poder, como ocurre con la marcha de sectores afines a Evo Morales.
“El Gobierno está trabajando para resolver estos conflictos; pero, al mismo tiempo, donde no cede ni cederá en lo más mínimo es, justamente, en la posición de defender la democracia, ponerse del lado correcto de la historia y hacer lo que le corresponde como autoridad”, advirtió.
Si bien no se anunció concretamente cuándo se hará uso de la fuerza policial, Gálvez aseguró que el Ejecutivo dispone de esa atribución constitucional, la cual “será usada de manera medida y conforme a ley cuando corresponda”.
Explicó que los movilizados radicales buscan, precisamente, la intervención policial para —según advirtió— generar mayor violencia.
El prolongado bloqueo está dejando desabastecidos los mercados de La Paz y El Alto. La carne de res y de pollo son algunos de los productos esenciales que escasean, por lo que el Gobierno ha dispuesto vuelos para traer y distribuir estos alimentos con la finalidad de mitigar el desabastecimiento.
Gálvez aseguró que la administración de Paz es consciente de los efectos de esta extrema medida de presión y de que los paceños son los más afectados, por lo que les pidió “resiliencia”, entendida como la capacidad humana para asumir con flexibilidad situaciones límite, adaptarse a ellas y sobreponerse.
“Confiamos en la resiliencia de todos los bolivianos porque esta es una lucha que no le corresponde solo al Gobierno; la estamos pagando todos los ciudadanos y, particularmente, el pueblo paceño, al cual le rendimos homenaje por la valentía que siempre ha demostrado al estar del lado correcto de la historia”, afirmó.
