Forgetful, baseless optimism and glued to the rearview mirror | Olvidadizo, exitista y pegado al retrovisor

Editorial, Página Siete:

President Luis Arce, in his speech for the national anniversary, compared his government to that of Jeanine Añez, whom he stopped calling a coup leader to describe it as “disastrous”; he highlighted “historical” economic figures of her management, but omitted the negative indicators of the economy; he denounced destabilization and did not say a word about the demand regarding the population and housing census.

Arce gave his speech supported by a deafening bar that shouted “Lucho, Lucho, Lucho” and that, apparently, sought to erase the bad experiences of previous speeches, which were interrupted by opposition harangues. This time it was clear that the Government took provisions.

Arce began by accusing the transitory government of Añez of having interrupted the economic and social advances registered during the government of Evo Morales, of which he was Minister of Economy. He said that this government made “a terrible economic management” that led to an economic contraction of 9%, which had not been seen since 1953, which paralyzed public investment, increased unemployment, poverty, hunger and uncertainty. Even when he spoke about the pandemic, he even said that thanks to his measures, the fatality rate of Covid was lowered from 6% to less than 1% that had been registered in 2020, as if science had not done anything for the health of humankind.

Instead, he said that thanks to the fact that he won the elections with 55%, “we have returned to the path of stability, certainty and economic growth with social justice.” He then made a tour of its main economic measures, such as the bonus against hunger, industrialization to substitute imports, credits of all kinds, return of contributions to the pension system, forgiveness of tax fines, VAT refund, among others.

And, for this reason, as he mentioned, the economy grew by 6.1% in 2021 and it was possible to reduce poverty rates and the Gini index of inequality. He described these as “historical results that the country’s economy and social indicators have achieved.” He did not consider that this growth is actually a recovery of the ground lost in the worst year of the pandemic (2020), which economists call the “rebound effect”.

He also relied on the two most positive economic indicators of his management, the surplus in the trade balance thanks to the growth of exports and the stagnation of inflation, compared to other countries.

However, the president overlooked the negative indicators, such as the fiscal deficit that is projected at 8.5%, the fall in international reserves, the uncontrolled increase in the amount paid for the subsidy and import of fuels, and the decline in the gas business.

He assured that “our future is promising” and cited a series of state-owned company projects that are underway, including Cocabol, which despite previous failures seeks once again to industrialize the coca leaf.

And, as the cherry on the cake, he denounced that there are internal and external interests to destabilize his government. Although he did not mention Santa Cruz, it was an allusion to those who demand that the population and housing census be carried out in 2023 and not in 2024 as the Government intends. In any case, it is a short-sighted vision regarding an issue that is of national interest and not just that of two or three opposition leaders as the Government would have us believe. Despite being one of the most important challenges of his government, he did not directly mention the census issue or the urgency of achieving a fiscal pact. It is not by ceasing to talk about a topic that it will cease to exist.

Among other important omissions is the issue of drug trafficking, smuggling and subjugation of land, scourges that corrode Bolivian society and that, judging by the presidential speech, are not a central part of the government’s agenda.

This is how Arce showed himself in his speech of more than 50 minutes: forgetful, baseless optimist and glued to the rearview mirror, where Jeanine Añez’s face continues to appear.

El presidente Luis Arce, en su discurso por el aniversario patrio, comparó su gobierno con el de Jeanine Añez, al que dejó de llamar golpista para calificarlo como “nefasto”; destacó cifras económicas “históricas” de su gestión, pero omitió los indicadores negativos de la economía; denunció desestabilización y no dijo una palabra sobre la demanda en torno al censo de población y vivienda.

Arce dio su discurso apoyado por una ensordecedora barra que gritaba “Lucho, Lucho, Lucho” y que, al parecer, buscaba borrar las malas experiencias de anteriores discursos, que fueron interrumpidos por las arengas opositoras. Esta vez quedó claro que el Gobierno tomó sus previsiones.

Arce empezó acusando al gobierno transitorio de Añez de haber interrumpido los avances económicos y sociales registrados durante el gobierno de Evo Morales, del que él fue ministro de Economía. Dijo que ese gobierno hizo “un pésimo manejo económico” que derivó en una contracción económica del 9%, que no se veía desde 1953, que paralizó la inversión pública, aumentó la desocupación, la pobreza, el hambre y la incertidumbre. Incluso, cuando habló de la pandemia llegó a decir que gracias a sus medidas se logró bajar el índice de letalidad del Covid de 6% a menos de 1% que se había registrado en 2020, como si la ciencia no hubiera hecho nada por la salud de la humanidad.

En cambio, dijo que gracias a que ganó las elecciones con el 55%, “hemos retomado la senda de la estabilidad, la certidumbre y el crecimiento económico con justicia social”. Hizo, entonces, un recorrido por sus principales medidas económicas, como el bono contra el hambre, la industrialización para sustituir importaciones, créditos de todo tipo, devolución de los aportes al sistema de pensiones, perdonazo de multas tributarias, devolución del IVA, entre otras.

Y, por eso, según mencionó, la economía creció en 6,1% en 2021 y se logró reducir los índices de pobreza y el índice Gini de desigualdad. Calificó a éstos como “resultados históricos que han alcanzado la economía y los indicadores sociales del país”. No consideró que este crecimiento es, en realidad, una recuperación del terreno perdido en el peor año de la pandemia (2020), a lo que los economistas denominan “efecto rebote”.

Se apoyó también en los dos indicadores económicos más positivos de su gestión, el superávit en la balanza comercial gracias al crecimiento de las exportaciones y el estancamiento de la inflación, en comparación a otros países.

Sin embargo, el mandatario pasó por alto los indicadores negativos, como el déficit fiscal que está proyectado en 8,5%, la caída de las reservas internacionales, el incremento descontrolado del monto pagado por la subvención e importación de combustibles y el declive del negocio del gas.

Aseguró que “nuestro futuro es promisorio” y citó una serie de proyectos de empresas estatales que están en curso, entre ellas Cocabol, que pese a fracasos anteriores busca una vez más industrializar la hoja de coca.

Y, como cereza del pastel, denunció que hay intereses internos y externos para desestabilizar a su gobierno. Si bien no mencionó a Santa Cruz, fue una alusión a quienes exigen que el censo de población y vivienda se realice en 2023 y no en 2024 como pretende el Gobierno. En todo caso, se trata de una miope visión en torno a un tema que es de interés nacional y no únicamente de dos o tres dirigentes de la oposición como quiere hacer creer el Gobierno. Pese a ser uno de los retos más importantes de su gobierno, no mencionó el tema del censo de manera directa ni la urgencia de lograr un pacto fiscal. No es dejando de hablar de un tema que éste va a dejar de existir.

Entre otras omisiones importantes está el tema del narcotráfico, el contrabando y el avasallamiento de tierras, lacras que corroen a la sociedad boliviana y que, a juzgar por el discurso presidencial, no son parte central de la agenda del Gobierno.

Así se mostró Arce en su discurso de más de 50 minutos: olvidadizo, exitista y pegado al retrovisor, donde sigue apareciendo la cara de Jeanine Añez.

https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/olvidadizo-exitista-y-pegado-al-retrovisor-DJ3478027

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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