The violated rights of Áñez | Los derechos vulnerados de Áñez

Hatred, Abuse, Vengeance, Torture, Political revenge

Editorial, Los Tiempos:

So far in the twisted and spurious trial of former president Jeanine Áñez, called “Coup d’etat II”, numerous rights have been violated that an impartial court would be careful not to validate with a conviction, as has been anticipated, but that is inconsequential for these judges determined to condemn her as soon as possible in this “express” process, in order to follow the script imposed by power to the letter and thus demonstrate their obsequiousness.

It should be stated, first of all, that the trial is unconstitutional and illegal, because Áñez does not have a criminal proceeding in ordinary justice, but a trial of responsibilities, due to the high investiture she held; the ruling party did not go that way because it does not have two-thirds in the Plurinational Legislative Assembly and because it wants to take advantage of having justice kneel at its feet. In other words, it is a process that violates the Political Constitution of the State, but also the human and constitutional rights of the former president to due process, the presumption of innocence and defense. Without respect for these faculties of any person, the imminent conviction, of between 12 and 15 years, is nullified and, due to the crimes and irregularities throughout the process, the State incurs responsibilities that Áñez and the others convicted will be responsible for representing before an international tribunal that guarantees impartiality and independence from political power.

In effect, as has been verified, throughout this trial there has been notorious strong pressure from the Government on justice, in order to achieve a quick conviction, as a factor that explains the difficult conditions that Áñez faces today in her long preventive detention —another violation of their rights—; an affirmation of this nature is not new if one considers the shameful lack of independence of the judiciary, today subordinated to the Executive, denounced in international reports.

Áñez would not have to appear before the courts under an ordinary process that emerged from the anomalous “splitting” of the process in two; according to the defense lawyers and jurists who have closely followed this process, the lack of evidence for the imputed crimes is notorious, to the extent that, according to these sources, the alleged crimes committed by Áñez have been substantiated on conjecture. and assumptions, but not on evidence, which is contrary to law. Other independent experts have also observed that in Áñez’s trial there have been violations of due process, constitutional guarantees, the right to health and the independence of justice in a trial with high doses of political interference.

It is necessary to complement that in the charges against Áñez, who is prosecuted for the crimes of resolutions contrary to the Political Constitution of the State and breaches of duties, there is undeniable political pressure, which is due to the claim of former president and coca grower leader Evo Morales to substantiate in the conviction of Áñez his narrative of a non-existent “coup d’état” that “erased” the fraud of October 2019.

En lo que va del retorcido y espurio juicio a la expresidenta Jeanine Áñez, denominado “Golpe de Estado II”, se han vulnerado numerosos derechos que un tribunal imparcial se cuidaría de no validar con una sentencia condenatoria, como se ha anticipado, pero eso es intrascendente para estos jueces empeñados en condenarla a la brevedad posible en este proceso “express”, con el fin de seguir al pie de la letra el libreto impuesto por el poder y de demostrar así su obsecuencia.

Cabe expresar, en primer término, que el juicio es inconstitucional e ilegal, porque a Áñez no le corresponde un proceso penal en la justicia ordinaria, sino un juicio de responsabilidades, debido a la alta investidura que ejerció; el oficialismo no fue por esa vía porque no cuenta con dos tercios en la Asamblea Legislativa Plurinacional y porque quiere aprovechar el hecho de tener a la justicia arrodillada a sus pies. Es decir, se trata de un procesamiento que vulnera la Constitución Política del Estado, pero también los derechos humanos y constitucionales de la exmandataria al debido proceso, a la presunción de inocencia y a la defensa. Sin el respeto a estas facultades de cualquier persona, la inminente sentencia condenatoria, de entre 12 a 15 años, está viciada de nulidad y, por los delitos e irregularidades a lo largo del proceso, el Estado incurre en responsabilidades que mañana Áñez y los otros condenados se encargarán de representar ante un tribunal internacional que garantice imparcialidad e independencia del poder político

En efecto, según se ha constatado, a lo largo de este juicio ha sido notoria una fuerte presión del Gobierno sobre la justicia, con el fin de lograr una rápida condena, como un factor que explica las difíciles condiciones que hoy enfrenta Áñez en su larga detención preventiva —otra vulneración a sus derechos—; una afirmación de esta naturaleza no es nueva si se considera la vergonzosa falta de independencia de la justicia, hoy subordinada al Ejecutivo, denunciada en informes internacionales

Áñez no tendría que comparecer a los estrados judiciales bajo un proceso ordinario que emergió del anómalo “desdoble” del proceso en dos; según los abogados de la defensa y juristas que han seguido de cerca este proceso, es notoria la falta de pruebas para los delitos imputados, al extremo que se ha llegado a fundamentar, de acuerdo con estas fuentes, los presuntos delitos cometidos por Áñez en conjeturas y suposiciones, pero no en pruebas, lo cual es contrario al Derecho. Otros expertos independientes han observado también que en el juicio a Áñez se han registrado vulneraciones al debido proceso, a las garantías constitucionales, al derecho a la salud y a la independencia de la justicia en un procesamiento con altas dosis de injerencia política

Es necesario complementar que en los cargos contra Áñez, que es procesada por los delitos de resoluciones contrarias a la Constitución Política del Estado e incumplimientos de deberes, hay una innegable presión política, que obedece a la pretensión del expresidente y dirigente cocalero Evo Morales de fundamentar en la condena de Áñez su narrativa de un inexistente “golpe de Estado” que “borre” el fraude de octubre de 2019.

https://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20220607/editorial/derechos-vulnerados-anez

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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