The paranoia of the masista boss – La paranoia del jefe masista

Editorial, Página Siete:

If Mariano Melgarejo (April 13, 1820 – November 23, 1871) did not trust even his shirt, Evo Morales should not trust at this time not even his shadow, since in recent weeks he has shown signs equivalent to a disorder of paranoid personality.

For Bolivians it is well known that the head of the MAS was always very distrustful, that when he was just a coca grower leader he traveled with just a briefcase for fear that drugs would be planted in his luggage and that his closest environment was always meticulously chosen. to prevent “leakages”.

Well, in recent times the MAS boss made public new signs of fear and mistrust. He warned that there are internal sectors in his party that are committed to division (that is, they represent a danger to his leadership) and then said that he suspects that there is a “right wing” within the MAS, although he did not identify who would make up that group. “I don’t know if the MAS has a right wing, I’m noticing that because of how some of our colleagues are speaking, or against the tropics or against Evo, I don’t understand,” he said. Also, on two weekends in a row, he expressed his fear that they could link him to drug trafficking. He said that he feels that he is persecuted by the opposition, by the right, by the DEA, by the United States and even by the media.

“They try to get [me] involved with the drug trafficking issue, but they are not going to find anything (…). But yes, what I am afraid of is how they can set up, put drugs on you, we are anticipating that they can do that,” he said. Along these lines, almost at the end of the week, 36 of his most faithful former ministers issued a statement to deny that Morales is a drug trafficker, like opening the umbrella before it rains, since there is no formal accusation against the MAS boss.

There are two issues that apparently keep Morales awake at night: the weakening of his leadership and the consequences that an eventual extradition to the United States of his former anti-drug chief Maximiliano Dávila could bring.

In the first case, a very clear signal was the null incidence of his demands for Luis Arce to make changes in his Cabinet. Also striking was the absence of at least forty signatures from former ministers in the statement to clarify that he is not a drug trafficker, including those of the binomial that currently governs and who was part of his cabinet for more years than any of the other signatories. This being the case, the paranoia of the MAS leader is understandable, but it could dissipate if he assumes that democracy also implies renewal of leadership and that those who have nothing, fear nothing.

Si Mariano Melgarejo (13 de abril de 1820 – 23 de noviembre de 1871) no confiaba ni en su camisa, Evo Morales no debe confiar en estos momentos ni en su sombra, ya que en las últimas semanas ha dado señales equivalentes a un trastorno de personalidad paranoica.

Para los bolivianos es bien conocido que el jefe del MAS siempre fue muy desconfiado, que cuando sólo era un dirigente cocalero viajaba apenas con un maletín de mano por temor a que le siembren droga en el equipaje y que su entorno más cercano fue siempre meticulosamente elegido para evitar “fugas”.

Pues bien, en este último tiempo el jefe masista hizo públicas nuevas señales de miedo y desconfianza. Advirtió que existen sectores internos en su partido que apuestan por la división (es decir que representan un peligro para su liderazgo) y luego dijo que sospecha que existe un “ala de derecha” dentro del MAS, aunque no identificó a quienes conformarían ese grupo. “No sé si el MAS tiene ala derecha, eso estoy notando por cómo algunos compañeros nuestros están hablando, o contra el trópico o contra el Evo, no entiendo”, afirmó. También, en dos fines de semana seguidos, expresó su temor porque puedan vincularlo con el narcotráfico. Dijo que siente que es perseguido por la oposición, por la derecha, por la DEA, por Estados Unidos y hasta por los medios de comunicación.

“Tratan de implicar con el tema narcotráfico, pero no van a encontrar nada (…). Pero sí lo que tengo miedo es cómo pueden montar, ponerte droga, estamos adelantando que pueden hacer eso”, afirmó. En esa línea, casi al cierre de la semana, 36 de sus más fieles exministros emitieron un pronunciamiento para negar que Morales sea narco, como abriendo el paraguas antes de que llueva, ya que no hay ninguna acusación formal contra el jefe masista.

Son dos los asuntos que aparentemente quitan el sueño a Morales: el debilitamiento de su liderazgo y las consecuencias que pudiera traer una eventual extradición a Estados Unidos de su exjefe antidroga Maximiliano Dávila.

En el primer caso, una señal muy clara fue la nula incidencia de sus exigencias para que Luis Arce realice cambios en su Gabinete. También llamó la atención la ausencia de al menos unas cuarenta firmas de exministros en el comunicado para aclarar que no es narcotraficante, entre ellas las del binomio que actualmente gobierna y que formó parte de su gabinete por más años que cualquiera de los otros firmantes. Así las cosas, la paranoia del jefe masista se entiende, pero podría disiparse si asume que la democracia implica también renovación de liderazgos y que quien nada tiene, nada teme.

https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/2022/2/21/la-paranoia-del-jefe-masista-323957.html

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: