¿De qué amenaza? Y ¿qué democracia? – What threat? And what democracy?

Freedom of expression

Editorial, Los Tiempos:

Offenses to democracy

“It is not revenge, it is justice”, repeat the followers of the MAS, along with the narrative that in Bolivia there was a coup in 2019. But the actions, hand in hand with the Police and the Public Ministry, as occurred during the government of Jeanine Áñez, they look a lot like revenge, not justice.

Let’s see what is happening in the country, still in November and after the recent events of the national strike that achieved the repeal of Law 1386.

Since then and until now, opposition leaders have been detained in Potosí and Riberalta, while the MAS shock groups, which unblocked using force in Villa Imperial, Santa Cruz, La Paz, Cochabamba and other regions, remain in impunity . It has been said that there is evidence that this violence was promoted from official levels.

In Potosí, the very president of the Departmental Legislative Assembly led the shock groups and in Santa Cruz they used vans seized from drug trafficking and in the custody of the General Directorate of Registration, Control and Administration of Seized Assets (Dircabi). In the latter case, no progress is reported in the investigations and there was not even an explanation from the director of that entity under the Ministry of Government.

In the particular case of the eastern city, in recent weeks there has been a shower of complaints against the president of the Committee for Santa Cruz, and he has even been left without a source of work, precisely after the strike against the aforementioned law.

On the other hand, at the government headquarters, a MAS leader revealed that 76 groups have been organized to unblock, and violence was carried out there, but it was left without investigation or sanction.

In short, the protest is being punished, despite the fact that it is a right established in the Political Constitution of the State, despite the fact that the protest was the workhorse of Evo Morales and other MAS politicians who began as union leaders and knew how to enforce, on the roads and in the streets, the rights of their bases.

Today, the opponents who blockade are called coup plotters that harm the national economy, but that judgment does not apply to the effects of the march called by the head of the MAS and that yesterday emptied the state offices in the seat of government.

Added to this are threats to the independent press. The protest that questions the ruling party is criminalized and the State supports a massive mass march in “support” for the Government and “defense of democracy.” What threat? And what democracy?

Ofensas a la democracia

“No es venganza, es justicia”, repiten los seguidores del MAS, junto con la narrativa de que en Bolivia hubo un golpe de Estado en 2019. Pero las acciones, de la mano con la Policía y el Ministerio Público, tal cual ocurrió durante el gobierno de Jeanine Áñez, se parecen mucho a la venganza, no a la justicia.

Veamos lo que está pasando en el país, todavía en noviembre y después de los recientes sucesos del paro nacional que logró la abrogación de la Ley 1386.

Desde entonces y hasta ahora, hay dirigentes opositores detenidos en Potosí y en Riberalta, mientras que los grupos de choque del MAS, que desbloquearon usando la fuerza en la Villa Imperial, Santa Cruz, La Paz, Cochabamba y otras regiones, permanecen en la impunidad. Se ha dicho que existen evidencias de que esa violencia estuvo fomentada desde niveles oficiales.

En Potosí, el mismísimo presidente de la Asamblea Legislativa Departamental encabezó los grupos de choque y en Santa Cruz utilizaron camionetas requisadas al narcotráfico y en custodia de la Dirección General de Registro, Control y Administración de Bienes Incautados (Dircabi). En este último caso, no se informa de avances en las investigaciones y ni siquiera hubo una explicación del director de esa entidad dependiente del Ministerio de Gobierno.

En el caso particular de la ciudad oriental, en las últimas semanas se desató una lluvia de denuncias contra el presidente del Comité pro Santa Cruz, e incluso se lo ha dejado sin fuente laboral, precisamente, después del paro contra la mencionada ley.

Por otro lado, en la sede del gobierno, un dirigente del MAS reveló que se han organizado 76 grupos para desbloquear, y allá se ejerció violencia, pero quedó sin investigación ni sanción.

En resumen, se está castigando la protesta, pese a que es un derecho establecido en la Constitución Política del Estado, pese a que la protesta fue el caballito de batalla de Evo Morales y de otros políticos del MAS que comenzaron siendo dirigentes sindicales y supieron hacer respetar, en las carreteras y en las calles, los derechos de sus bases.

Hoy en día, a los opositores que bloquean les dicen golpistas que perjudican la economía nacional, pero ese juicio no se aplica a los efectos de la marcha convocada por el jefe del MAS y que vació ayer las dependencias del Estado en la sede de gobierno.

A lo anterior se suman las amenazas a la prensa independiente. Se criminaliza la protesta que cuestiona al oficialismo y el Estado apoya una multitudinaria marcha masista en “apoyo” al Gobierno y “defensa de la democracia”. ¿De qué amenaza? Y ¿qué democracia?

https://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20211130/editorial/ofensas-democracia

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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