Comer – Bolivia – Eat

El Diario:

¡Viva la Patria! Eran los vítores que se escuchaban entre rumores de independencia y algarabía que anunciaban las buenas nuevas del surgimiento de un nuevo país. Los habitantes de las ciudades alistaban sus mejores galas, adornaban las calles y sus balcones, preparaban banquetes con buena comida boliviana para sus invitados, los que iban a compartir un espacio en sus balcones para ver, a paso de parada, ingresar a las ciudades al Gran Mariscal junto con todos sus oficiales, dando la noticia de que se había firmado en la Audiencia de Charcas el Acta de Independencia y que el Alto Perú ya era libre.

196 años han transcurrido ya desde el jueves 6 de agosto de 1825, cuando una nueva nación comenzaba su vida, el Mariscal Antonio José de Sucre vivió ya un tiempo antes en nuestro territorio y, según cuentan, él no faltaba a disfrutar un plato de buena comida acompañado de una mistela y, seguramente, Simón Bolívar no ha sido la excepción, ambos junto a sus ejércitos deleitándose con nuestra gastronomía es una buena imagen que viene a mi mente.

Desde la Independencia del Alto Perú y ya con el nombre de Bolivia y su capital Sucre, la vida en el territorio y su gastronomía han ido creciendo hasta nuestros días. El avance de la tecnología y las telecomunicaciones junto con la globalización han cambiado, mejorado y adaptado al boliviano trabajador en la manera en la que producimos y comercializamos nuestros alimentos. Somos un país rico en tradiciones, cultura y biodiversidad, lo cual nos enorgullece y está detrás de cada bocado y sorbo en comer Bolivia.

Cuando nos visitan extranjeros o nosotros viajamos al exterior es menester hablar de nuestra excelente gastronomía, como una jugosa salteña que sorprende y encanta a la mayoría de nuestros visitantes, los cuales la llaman “una comida entera en una sola presentación fácil de comer” y también cuando salimos del país es que nos convertimos en embajadores de nuestra gastronomía. La primera pregunta siempre es ¿y qué platos tienen en tú país? ¿Sabes y puedes preparar alguno para nosotros y así conocer tu cultura?

La respuesta es sencilla gracias a todas las ecorregiones que tenemos, la diversidad de ingredientes que nos aportan y la cantidad variada de suculentos platos que se preparan en todo el territorio nacional con sus técnicas y presentaciones.

Hay un ingrediente que, independientemente sea cual fuere el departamento de Bolivia, está presente en todas las mesas y acompaña los tiempos de las comidas, es nuestro ají, ya sea en llajwa, jallphawaikqa, picado, en rodajas para acompañar el fricasé, aplastado para nuestro chairo o simplemente en la elaboración de nuestros platos tradicionales. Los grandes Sucre y Bolívar no se hubieran imaginado el gran orgullo que tiene el boliviano al enterarse de que este país es la cuna de la diversidad de todos los ajíes del mundo entero y que la madre de todos éstos es un tipo de ulupica.

Otro gran orgullo gastronómico como país, presente en varios platos y bebidas como las alojas y chichas es el maní. El maní moderno de uso mundial ha nacido en Bolivia, un artículo publicado el 2016 por la revista Scientific American habla de un estudio que revela cómo las dos especies antiguas de Arachis se mezclaron hace 10.000 años en los valles andinos bolivianos para crear el maní, consumido mundialmente en la actualidad.

Comer Bolivia significa que, en cada bocado de un majadito, un charquekan, una sopita de maní, un saice, un mondongo, un pescadito a la mordaza o un silpancho, estamos comiendo identidad, orgullo, cultura, tradiciones y trabajo de toda la cadena productiva, de cada emprendedor apoyándolo y creciendo juntos para avanzar como país.

Comer Bolivia también es valorar en cada sorbo el excelente café que tenemos y aportamos al mundo, las bebidas tradicionales cómo un chuflay, un yungueñito, una helada chicha o un caliente sucumbé y ahora que tenemos una buena cerveza o unos buenos cócteles de autor.

Comer Bolivia es toda la evolución de nuestra gastronomía respetando costumbres, tradiciones y avanzando también con la innovación, la creatividad y la vanguardia.

Estimados lectores, siéntanse orgullosos de ser bolivianos en cada bocado y en cada sorbo. Con un buen singani preparen un refrescante chuflay este 6 de agosto, levanten el vaso y vitoreen VIVA MI PATRIA BOLIVIA. ¡Salud!

Queridos lectores nos vemos en una siguiente publicación y no olviden que:

“La comida hecha con amor, física, química y biológicamente sabe mejor”

Chef Franz R. Arandia Belmonte

Gastrónomo Profesional e Investigador Gastronómico

Facebook Fan Page: Chef Araña

Long live the homeland! They were the cheers that could be heard between rumors of independence and uproar that announced the good news of the emergence of a new country. The inhabitants of the cities prepared their best clothes, adorned the streets and their balconies, prepared banquets with good Bolivian food for their guests, those who were going to share a space on their balconies to see, military parade, enter the cities at the Grand Marshal along with all his officers, giving the news that the Act of Independence had been signed at the Audiencia de Charcas and that Upper Peru was now free.

196 years have already passed since Thursday, August 6, 1825, when a new nation began its life, Marshal Antonio José de Sucre had lived in our territory some time before and, as they say, he did not miss to enjoy a plate of good food accompanied by a mistela and, surely, Simón Bolívar has not been the exception, both together with their armies enjoying our gastronomy is a good image that comes to mind.

Since the Independence of Upper Peru and with the name of Bolivia and its capital Sucre, life in the territory and its gastronomy have been growing to this day. Advances in technology and telecommunications along with globalization have changed, improved and adapted to the Bolivian worker in the way we produce and market our food. We are a country rich in traditions, culture and biodiversity, which makes us proud and is behind every bite and sip in eating Bolivia.

When foreigners visit us or we travel abroad, it is necessary to talk about our excellent cuisine, such as a juicy salteña that surprises and enchants most of our visitors, who call it “a whole meal in a single, easy-to-eat presentation” and also When we leave the country, we become ambassadors of our gastronomy. The first question is always and what dishes do they have in your country? Do you know and can you prepare one for us and thus get to know your culture?

The answer is simple thanks to all the ecoregions that we have, the diversity of ingredients that they provide us and the varied amount of succulent dishes that are prepared throughout the national territory with their techniques and presentations.

There is an ingredient that, regardless of the department of Bolivia, is present in all the tables and accompanies the times of meals, it is our chili, either in llajwa, jallphawaikqa, chopped, sliced ​​to accompany the fricase, crushed for our chairo or simply in the preparation of our traditional dishes. The great Sucre and Bolívar would not have imagined the great pride that the Bolivian has when learning that this country is the cradle of the diversity of all the peppers of the whole world and that the mother of all these is a type of ulupica.

Another great gastronomic pride as a country, present in various dishes and drinks such as alojas and chichas is peanuts. The modern peanut of world use was born in Bolivia, an article published in 2016 by the Scientific American magazine talks about a study that reveals how the two ancient species of Arachis were mixed 10,000 years ago in the Bolivian Andean valleys to create the peanut, consumed worldwide today.

Eating Bolivia means that, in each bite of a majadito, a charquekan, a peanut soup, a saice, a tripe, a little fish with a gag or a silpancho, we are eating identity, pride, culture, traditions and work of the entire productive chain, of each entrepreneur supporting it and growing together to advance as a country.

Eating Bolivia is also about valuing in each sip the excellent coffee that we have and contribute to the world, traditional drinks such as a chuflay, a yungueñito, a chicha ice cream or a hot sucumbé and now that we have a good beer or some good signature cocktails.

Eating Bolivia is the whole evolution of our gastronomy respecting customs, traditions and also advancing with innovation, creativity and the avant-garde.

Dear readers, feel proud to be Bolivian in every bite and in every sip. With a good singani prepare a refreshing chuflay this August 6, raise your glass and cheer VIVA MI PATRIA BOLIVIA. Cheers!

Dear readers, see you in a next post and don’t forget that:

“Food made with love, physically, chemically and biologically tastes better”

Chef Franz R. Arandia Belmonte

Professional Gourmet and Gastronomic Researcher

Facebook Fan Page: Chef Araña

https://www.eldiario.net/portal/2021/08/05/comer-bolivia/?fbclid=IwAR1wGYsdblGpQIo0SVG3NBlKHcHUFs_guqjKa4Jd3oW8yZelL5o3KHNL_WQ

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: