Gobernar sin tener poder – Rule without power

William Herrera, El Deber:

Los hilos del poder

No se puede gobernar sin tener poder, al margen del poder institucionalizado o el poder de la calle (por ejemplo, los 21 días de resistencia democrática). El profesor alemán Lasalle definía a la Constitución como el conjunto de factores reales de poder que rigen un país, que los problemas constitucionales, no eran problemas de derecho, sino de poder. En efecto no sólo se gobierna desde el poder ejecutivo (control y toma de decisiones), sino también desde los otros órganos del Estado y la oposición política (cuando puede imponer agenda, equilibrar fuerzas y evitar abusos).

La Constitución boliviana establece que “el Estado se organiza y estructura su poder público a través de los Órganos Legislativo, Ejecutivo, Judicial y Electoral” (art. 12). La organización del Estado está fundamentada en la independencia, separación, coordinación y cooperación de estos órganos; además, las funciones de los órganos públicos no pueden ser reunidas en un solo órgano ni son delegables entre sí.

En el ejercicio del poder político, siempre ha prevalecido el órgano ejecutivo pero también se ejerce (o debe ejercerse) desde los otros órganos públicos. Así, por ejemplo, Hernán Siles Zuazo (1982-1985) renunció a la presidencia por la presión (bloqueo) real del entonces Parlamento, la hiperinflación económica y las movilizaciones sistemáticas de la Central Obrera Boliviana, entre otros factores. En el 2005, Carlos Mesa hizo lo propio por no tener una agrupación política propia, ni brigada parlamentaria y sus mismos aliados (los gonistas) se encargaron de moverle el piso y no aguantó.

En el caso de Jeanine Áñez mantuvo la arquitectura institucional del Estado (salvo el Tribunal Supremo Electoral), y el Movimiento Al Socialismo continuó con sus dos tercios y el control absoluto de ambas cámaras legislativas. También continuó intacto el poder judicial, el fiscal general del Estado, la defensoría del pueblo, la contraloría general, etc. Los partidos políticos siguieron haciendo sus cosas; los partidarios de Evo Morales, primero obstruyeron pero luego cooperaron con la pacificación del país y después sí que bloquearon hasta el oxígeno para los enfermos de la Covid-2019.

El control del aparato del Estado le permitió al MAS pavimentar su retorno al poder, trabajo que se facilitó en la medida en que Jeanine Áñez y su entorno cometían errores políticos de grueso calibre. Sin embargo, previa mediación de la Iglesia Católica y la Unión europea, la exmandataria logró la sanción y promulgación de la Ley N° 1266 de 24 de noviembre de 2019, que en el segundo artículo “deja sin efecto legal las elecciones generales realizadas el 20 de octubre de 2019 y sus resultados” y “se dispone la realización de nuevas elecciones generales para… el periodo de mandato constitucional 2020-2025”.

Las declaraciones de los excomandantes militares, confirman que las Fuerzas Armadas siguieron fieles a Evo Morales (incluso huido), no intervinieron al principio en las calles, salvo para sugerir que dimita el jefe de Estado y concretar la pacificación del país. La sospecha de que la carta de renuncia ya estaba redactada y firmada, se confirmó cuando los dirigentes de Comunidad Ciudadana, José Antonio Quiroga y Ricardo Paz, revelaron que el exministro de comunicaciones del gobierno del MAS, Manuel Canelas, el mismo domingo 10 de noviembre de 2019, les pidió una reunión, que se concretó a las 15:00 pm., y a la que asistió también la expresidenta de la Cámara de Senadores Adriana Salvatierra.

El ministro Canelas, en nombre del MAS, quería saber si Comunidad Ciudadana aceptaba a Adriana Salvatierra, como presidenta interina para llamar a elecciones. La sugerencia de renuncia de las FFAA se produjo recién a las 15:45 y la renuncia de Morales se dio en Chimoré a las 16:50. Ricardo Paz concluye que Canelas lo llamó, cuando ya había renunciado Morales, después de una larga reunión con sus más allegados en el hangar presidencial de El Alto, según Página Siete de 22 de enero 2020.

William Herrera Áñez / Autor del Libro: La Revolución de las Pititas en Bolivia

The threads of power

You cannot govern without having power, regardless of institutionalized power or the power of the street (for example, the 21 days of democratic resistance). The German professor Lasalle defined the Constitution as the set of real power factors that govern a country, that constitutional problems were not problems of law, but of power. Indeed, it is not only governed from the executive power (control and decision-making), but also from the other organs of the State and the political opposition (when it can impose an agenda, balance forces and avoid abuses).

The Bolivian Constitution establishes that “the State organizes and structures its public power through the Legislative, Executive, Judicial and Electoral Organs” (art. 12). The organization of the State is based on the independence, separation, coordination and cooperation of these bodies; furthermore, the functions of public bodies cannot be grouped together in a single body, nor can they be delegated to each other.

In the exercise of political power, the executive body has always prevailed but it is also exercised (or should be exercised) from the other public bodies. Thus, for example, Hernán Siles Zuazo (1982-1985) resigned from the presidency due to the real pressure (blockade) of the then Parliament, the economic hyperinflation and the systematic mobilizations of the Central Obrera Boliviana, among other factors. In 2005, Carlos Mesa did the same for not having his own political group, nor a parliamentary brigade and his own allies of him (the gonistas) were in charge of moving the floor and he could not hold.

In the case of Jeanine Áñez, she maintained the institutional architecture of the State (except for the Supreme Electoral Tribunal), and the Movement Toward Socialism continued with its two-thirds and absolute control of both legislative chambers. The judiciary, the state attorney general, the ombudsman’s office, the comptroller general, etc., also continued intact. The political parties continued to do their thing; the supporters of Evo Morales, first obstructed but later cooperated with the pacification of the country and later they even blocked oxygen for the Covid-2019 patients.

Control of the State apparatus allowed the MAS to pave its return to power, work that was facilitated to the extent that Jeanine Áñez and her entourage made large-scale political errors. However, after mediation by the Catholic Church and the European Union, the ex-president achieved the sanction and promulgation of Law No. 1266 of November 24, 2019, which in the second article “renders without legal effect the general elections held on November 20, 2019. October 2019 and its results” and “the holding of new general elections for… the 2020-2025 constitutional mandate period.”

The statements of the former military commanders confirm that the Armed Forces remained faithful to Evo Morales (even on the run), they did not intervene in the streets at first, except to suggest that the head of state resign and achieve the pacification of the country. The suspicion that the resignation letter had already been drawn up and signed was confirmed when the leaders of Comunidad Ciudadana, José Antonio Quiroga and Ricardo Paz, revealed that the former communications minister of the MAS government, Manuel Canelas, on the same Sunday, November 10 In 2019, he asked for a meeting, which took place at 3:00 p.m., and was also attended by the former president of the Senate, Adriana Salvatierra.

Minister Canelas, on behalf of the MAS, wanted to know if the Citizen Community accepted Adriana Salvatierra, as interim president to call for elections. The suggestion to resign from the armed forces only occurred at 3:45 p.m. and Morales’ resignation occurred in Chimoré at 4:50 p.m. Ricardo Paz concludes that Canelas called him, when Morales had already resigned, after a long meeting with those closest to him in the presidential hangar of El Alto, according to Página Siete of January 22, 2020.

William Herrera Áñez / Author of the Book: The Revolution of the Pititas in Bolivia

https://eldeber.com.bo/opinion/los-hilos-del-poder_238672

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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