About vaccines and lies – Sobre vacunas y mentiras

Manfredo Kempff, El Diario:

I do not care if the daughters or grandchildren of the masistas are vaccinated. If the daughter of Evo Morales or the daughters of Juan Lanchipa or supposedly the wife of Del Castillo, received their doses without their corresponding, it is an abuse of power, an illegality, but not enough to fill the informative spaces. Finally, so many illegal acts are committed in this plurinational government that protesting because Morales, Lanchipa, Del Castillo or a few dozen other “brothers” have irregularly wanted to protect their offspring from the Chinese plague, is a trifle. Safeguarding the lives of children is above any law and is done by whoever has the power to carry it out. We know that this is very bad when people die by the hundreds queuing up to receive the vaccine, which in Germany Mrs. Merkel would never do it, but we are in Bolivia and let’s not make any more fuss than it has. If the government stops lying about the millions of doses that are being received, it would be enough to forgive them.

What has us irritated are the lies of the MAS. Never has a group of so many liars (and female liars) passed through the history of Bolivia as they do now; we have never seen so many original masters in the art of manipulation in more than half a century. They do not move a hair, they do not wrinkle to lie. Sometimes it is not that they lie, like the former congresswoman Patty, who simply does not know what she says, but repeats what they instruct her, sure that she is the owner of the truth. This lady in a skirt (I don’t know why she offends that she can be called a chola), ignorant to the point of saying enough, is the main accuser in the “coup d’etat” plot. At that level is the seriousness of the history of the last years that MAS has been invented.

But, well, the excellent document issued by the Bolivian Episcopal Conference, true, thoughtful, orderly, with witnesses from reliable personalities, including those of the MAS, has established confidence in the citizens regarding the absence of the “coup d’état.” However, the masistas (especially the masistas who were present) have created a huge uproar and have retracted what they said and what they agreed on when they were scared. They have once again felt firm in power and have begun to discuss the constitutional procedure by which Jeanine Áñez arrived at the Palace, ignoring the reasons that led her to command, due to the power vacuum left by Evo Morales, resorting to the successive wave of resignations that he ordered to provoke a fratricidal confrontation.

They are not interested in the 2016 referendum, nor the manipulation agreed with the Constitutional Court to circumvent the Constitution, nor how the rapid transmission of data (TREP) was stopped by changing the ascending march of Mesa in the 2019 elections, nor how citizens stopped peacefully for 21 days demanding legality, nor how, finally, Morales announced the annulment of the elections, recognizing the fraud denounced by the OAS. And, of course, his subsequent resignation. All this does not give a damn right now to the masistas who want to wash his face and save the gonads of his elusive leader so that he can try to return to power.

The MAS has launched itself in anger against the Church, stating that those who wrote the document were the bishops of the right. In the Church there can be criteria of the right as well as the left, but there is discipline and order. There, not everyone says what comes to mind, as in the MAS. And if Evo Morales requested the intervention of the Church when he felt in a frank fall, today his followers should be grateful and admit what happened. But the masistas have that peculiarity and that is that they are, in addition to being ungrateful, liars.

Having their children vaccinated without corresponding can happen to them, even though it is something dirty. But that they lie without modesty, that they become so emboldened, that they are so daring as to be encouraging the outdated nonsense of Fausto Reinaga about Aymara supremacy, no. That they lie about the 5,529 “Andean-Amazonian-Chaco” year, either. If you want to deceive the unwary, do not include the Amazonians and Chaco in your trout celebrations that already surpass even the ancient China. To us that they leave us in peace in these 2021 years of the Christian era, which are already enough.

No me importa que se vacunen las hijas o los nietos de los masistas. Si la hija de Evo Morales o las hijas de Juan Lanchipa o dizque la esposa de Del Castillo, recibieron sus dosis sin que les corresponda, es un abuso de poder, una ilegalidad, pero no como para llenar los espacios informativos. Finalmente, tantos actos ilegales se cometen en este gobierno plurinacional, que, protestar porque Morales, Lanchipa, Del Castillo o unas cuantas decenas más de “hermanos”, hayan querido proteger irregularmente a su prole de la peste china, resulta una minucia. Salvaguardar la vida de los hijos está por encima de cualquier ley y lo hace quien tenga el poder para realizarlo. Sabemos que eso está muy mal cuando la gente muere por centenares haciendo cola para recibir la vacuna, que en Alemania la señora Merkel no lo haría jamás, pero estamos en Bolivia y no hagamos más alboroto que el que tiene. Con que el gobierno deje de mentir en cuanto a los millones de dosis que se están recibiendo sería como para perdonarlos.

Lo que nos tiene irritados son las mentiras del MAS. Jamás ha pasado por la historia de Bolivia un conjunto de tantos mentirosos (y mentirosas) como los de ahora; nunca vimos en más de medio siglo a tantos originarios maestros en el arte de manipular. No se les mueve un pelo, no se arrugan para mentir. A veces no es que mientan, como la exdiputada Patty, que, simplemente, no sabe lo que dice, sino que repite lo que le instruyen, segura de que es dueña de la verdad. Esta señora de pollera (no sé por qué ofende que se le pueda llamar chola), ignorante hasta decir basta, es la principal acusadora en la tramoya del “golpe de Estado”. En ese nivel está la seriedad de la historia de los últimos años que se ha inventado el MAS.

Pero, bueno, el excelente documento que ha emitido la Conferencia Episcopal Boliviana, cierto, meditado, ordenado, con testigos de personalidades fiables, incluidas las del MAS, ha sentado confianza en los ciudadanos respecto de la ausencia del “golpe de Estado”. Sin embargo, los masistas (sobre todo las masistas que estuvieron presentes) han creado un alboroto enorme y se han retractado de lo que dijeron y de lo que acordaron cuando les cundió el miedo. Se han sentido nuevamente firmes en el poder y han entrado a discutir el procedimiento constitucional por el que Jeanine Áñez llegó al Palacio, desconociendo los motivos que la llevaron al mando, por el vacío de poder que dejó Evo Morales, recurriendo a la sucesiva ola de renuncias que ordenó para provocar un enfrentamiento fratricida.

No les interesa el referéndum del 2016, ni la manipulación pactada con el Tribunal Constitucional para burlar la Constitución, ni cómo se detuvo la transmisión rápida de datos (TREP) cambiando la marcha ascendente de Mesa en las elecciones del 2019, ni como la ciudadanía paró pacíficamente durante 21 días reclamando legalidad, ni como, finalmente Morales anunció la anulación de las elecciones reconociendo el fraude denunciado por la OEA. Y, claro, su posterior renuncia. Todo eso no les importa un pimiento en estos momentos a los masistas que quieren lavarle la cara y salvarle las gónadas a su huidizo líder para que intente volver al poder.

El MAS se ha lanzado con ira contra la Iglesia afirmando que quienes redactaron el documento fueron los obispos de la derecha. En la Iglesia pueden existir criterios de derecha como de izquierda, pero existe disciplina y orden. Ahí no dice cada quien lo que se le ocurre, como en el MAS. Y si Evo Morales pidió la intervención de la Iglesia cuando se sentía en franca caída, hoy sus seguidores debieran ser agradecidos y admitir lo sucedido. Pero los masistas tienen esa peculiaridad y es que son, además de ingratos, mentirosos.

Que vacunen a sus hijos sin que corresponda se les puede pasar, pese a que es algo sucio. Mas que mientan sin recato, que se envalentonen tanto, que sean tan atrevidos como para estar alentando las caducas chifladuras de Fausto Reinaga sobre la supremacía aymara, no. Que mientan sobre el 5.529 año “andino-amazónico- chaqueño”, tampoco. Si quieren embaucar incautos, que no nos incluyan a los amazónicos y chaqueños en sus celebraciones truchas que ya superan hasta a la milenaria China. A nosotros que nos dejen en paz en estos 2021 años de la era cristiana, que ya son suficientes.

https://www.eldiario.net/portal/2021/06/24/sobre-vacunas-y-mentiras/

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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