Editorial, Pagina Siete:
Political use of vaccines
The government has deployed an aggressive image campaign with the arrival of 20,000 doses of the Russian Sputnik V vaccine, which will serve to immunize 10,000 health workers in the country, which represents just 5% of the sector, which is made up of approximately 200,000 health workforce.
The campaign, in addition to messages through the media and social networks, includes a tour by President Luis Arce throughout almost the entire country to begin, in person, vaccination in each of the regions. That, apart from spending for the State, implies a logistical complication because the regions could not start with immunization until waiting for the first president to arrive.
But, the most questionable thing is that several candidates for governors and mayors of the MAS are proselytizing with the arrival of the vaccine, either on their social networks or even, as is the case of the candidate for governor for the MAS in Tarija, Álvaro Ruiz, with his presence on the event.
For example, the candidate for governor for La Paz, Franklin Flores, spread messages of the vaccine with his campaign stamp on his social networks. Meanwhile, the candidates for governor for Chuquisaca and Oruro made live broadcasts of the vaccination with proselytizing messages posted at the bottom of the screen. The same was done by the mayoral candidate for Sucre.
Recently, the candidate for mayor of Santa Cruz, Adriana Salvatierra, did something similar when she attended an act of delivery of tests for the detection of coronavirus in her region.
These messages constitute violations of the electoral law, which prohibits the use of works or state purchases in the electoral campaign.
The strategy around the arrival of vaccines is also strewn with half-truths that seek to enlarge something that, for now, is still small. For example, Arce, in his speeches, said that now “the Bolivian people can breathe easy,” that this is the structural solution for the pandemic or that we will dismiss the coronavirus in 2021 from the country.
In this regard, some clarifications must be made. The Bolivian people cannot breathe easy with only 10,000 vaccinated people, they will do so when more than seven million citizens are immunized. This cannot be the structural solution, at least not yet because immunization can take a long time. No one, except Arce, had dared to say that the coronavirus will be dispatched in 2021, since all the calculations, even the most optimistic, speak of two or three years.
In the middle of this campaign, the country received two good news. The first, that about a million vaccines from the Covax initiative will arrive in Bolivia this February, most of it from the AstraZeneca laboratory for free, and the second, that phase three of the studies of the Russian Sputnik V vaccine established that it is 92% effective. This means that Bolivia will have reliable vaccines from this month to massively immunize its population.
But even the good news about Covax vaccines couldn’t be without politicization. Immediately, former president Jeanine Añez claimed responsibility for the achievement, something that the Arce government did not want to admit, and both administrations engaged in a bitter struggle.
The truth is that the government of Añez began the procedures to access these vaccines and that the government of Arce concluded them, but that should not matter to anyone, since it is the obligation of the authorities to manage solutions for the Bolivian people, even more so if they do it with everyone’s money.
It is time for the Arce government to lower the tone of its image campaign with vaccines because, at this rate, the price of the promotion will be as onerous as the purchase of the 20,000 doses. On the other hand, MAS candidates should be sanctioned for resorting to a state acquisition to ask for the vote. And, finally, the candidate Añez would also do well to maintain a sober profile in the face of the health crisis, since she was not an example of good management in the face of the pandemic.
Uso político de las vacunas
El gobierno ha desplegado una agresiva campaña de imagen con la llegada de las 20.000 dosis de la vacuna rusa Sputnik V, que servirán para inmunizar a 10.000 salubristas del país, lo que representa apenas el 5% del sector, que está integrado por aproximadamente 200 mil sanitarios.
La campaña, además de mensajes por medios de comunicación y redes sociales, incluye una gira del presidente Luis Arce por casi todo el país para dar inicio, en persona, a la vacunación en cada una de las regiones. Eso, al margen del gasto para el Estado, implica una complicación logística porque las regiones no pudieron empezar con la inmunización hasta esperar que llegue el primer mandatario.
Pero, lo más cuestionable es que varios candidatos a gobernadores y alcaldes del MAS están haciendo proselitismo con la llegada de la vacuna, ya sea en sus redes sociales o incluso, como es el caso del candidato a gobernador por el MAS en Tarija, Álvaro Ruiz, con su presencia en el acto.
Por ejemplo, el candidato a gobernador por La Paz, Franklin Flores, difundió mensajes de la vacuna con su sello de campaña en sus redes sociales. Entre tanto, los candidatos a gobernador por Chuquisaca y Oruro hicieron transmisiones en vivo de la vacunación con mensajes proselitistas fijados a pie de pantalla. Lo propio hizo el candidato a alcalde por Sucre.
Hace poco, la candidata a alcaldesa de Santa Cruz, Adriana Salvatierra, hizo algo parecido cuando asistió a un acto de entrega de pruebas para la detección del coronavirus en su región.
Estos mensajes constituyen violaciones a la ley electoral, que prohíbe el uso de obras o compras estatales en la campaña electoral.
La estrategia en torno a la llegada de las vacunas está, además, sembrada de medias verdades que buscan agrandar algo que, por ahora, es todavía chico. Por ejemplo, Arce, en sus discursos dijo que ahora “el pueblo boliviano puede respirar tranquilo”, que ésta es la solución estructural para la pandemia o que despediremos el coronavirus este 2021 del país.
Al respecto, hay que hacer algunas precisiones. El pueblo boliviano no puede respirar tranquilo solo con 10.000 personas vacunadas, lo hará cuando más de siete millones de ciudadanos estén inmunizados. Ésta no puede ser la solución estructural, al menos no todavía porque la inmunización puede tomar mucho tiempo. Nadie, excepto Arce, se había atrevido a decir que el coronavirus será despachado en 2021, pues todos los cálculos, incluso los más optimistas, hablan de dos o tres años.
En medio de esta campaña, el país recibió dos buenas noticias. La primera, que cerca de un millón de vacunas de la iniciativa Covax llegarán a Bolivia este mes de febrero, la mayor parte del laboratorio AstraZeneca de forma gratuita, y la segunda, que la fase tres de estudios de la vacuna rusa Sputnik V estableció que ésta tiene una efectividad del 92%. Esto quiere decir que Bolivia tendrá a partir de este mes vacunas confiables para inmunizar a su población de forma masiva.
Pero, incluso la buena noticia de las vacunas de Covax no podía estar exenta de politización. De inmediato la expresidenta Jeanine Añez se atribuyó el logro, algo que el gobierno de Arce no quiso admitir, y ambas administraciones se enfrascaron en una agria pugna.
Lo cierto es que el gobierno de Añez empezó los trámites para acceder a estas vacunas y que el gobierno de Arce las concluyó, pero eso no debería importarle a nadie, puesto que es obligación de las autoridades gestionar soluciones para el pueblo boliviano, más aún si lo hacen con el dinero de todos.
Es hora de que el gobierno de Arce baje el tono de su campaña de imagen con las vacunas porque, a este paso, el precio de la promoción resultará tan oneroso como la compra de las 20.000 dosis. Por otro lado, los candidatos del MAS deberían ser sancionados por recurrir a una adquisición estatal para pedir el voto. Y, finalmente, la candidata Añez también haría bien en mantener un perfil sobrio frente a la crisis sanitaria, puesto que ella tampoco fue un ejemplo de buena gestión frente a la pandemia.
https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/2021/2/3/uso-politico-de-las-vacunas-283207.html
