Dear Bernie, dear Harvard boys

Juan Antonio Morales writes in Pagina Siete:

It’s hard to get mad at Senator Bernie Sanders, with his somewhat eccentric uncle figure. Unfortunately, they have abused his nobility, as the Chapulín Colorado would say, by having him sign a letter, along with some of his co-religionists, referring to a country he does not know.

Crazy love for a stranger isn’t just Bernie’s. After the Berlin Wall fell, a significant part of the beautiful international souls had been left helpless and in search of who to admire. Fidel Castro had already lost its novelty and its luster. Chávez, and later Maduro, were unpresentable. Correa was not proletarian enough. They found in Evo Morales the dark object of desire. They saw in Evo the antisystem leader par excellence, who was not only a peasant, but a producer of coca, the precious input of the sinful product. It was also said indigenous, that it was not a minor attribute, although they never noticed that it was an imposture. Evo barely babbled Quechua and Aymara. His deplorable Spanish did not automatically make him indigenous. His enthronements in Tiwanaku delighted tourists, who in their childhood had read Tintin and the Temple of the Sun. Bolivia was the folkloric country they had always dreamed of.

The Morales government, unlike other like-minded presidents, had not squandered so much money from the high-price supercycle for raw materials, making it more palatable. With so much silver falling from the sky, it could have made it worse. But he could also have done much better, which did not happen.

The international naiveté regarding Evo was and continues to be heartwarming. According to Evo’s international sympathizers, what happened at Hotel Las Américas, in El Porvenir, in Chaparina, with Bakovic, and the number of prisoners and exiles were only a detail, regrettable but without any importance. After all, to make an omelette you have to break some eggs. In Darfur, Burundi and Mali, worse barbarities had been committed.

The cult of personality, the purchase of a plane for 40 million dollars for the Evo, president of a HIPIC country, the Casa del Pueblo and the Orinoca Museum seemed to them mere pranks of a third-world president. The same things were done by the presidents of some African countries.

The cherry on the cake was given by commentators on the October-November popular rebellion last year. They found that Morales had been overthrown by a coup d’état by omission (sic). It is the first time in history that an Army and Police, who did not want to draw tanks against young protesters, armed only with small songs, had carried out this peculiar coup d’état. The Sacaba and Senkata action against energetic protesters was regrettable and should be thoroughly investigated by impartial commissions, but how they would have reacted in their countries under similar circumstances.

Bernie can be forgiven for his naivety; instead, it seems to me that the boys at the Harvard International Human Rights Clinic got out of hand, with a report in bad faith and intellectually dishonest. It is suspected that they are seeking to repeat their performance, nothing glorious, in the trials in relation to October 2003. Why do they say nothing, or very little, of the kristallnacht of November 10, 2019 against the inhabitants of El Alto and from the southern area of La Paz? What about Evo’s instructions to his supporters to leave cities without food or water, nor the possibility of dealing with the pandemic by obstructing the international credits? Why did they never pay attention to the serious human rights violations during Evo Morales’ double seven years?

Hopefully Bernie and his friends take a well-deserved break after signing so many letters, the joints in their hands must be hurting. For their part, the Harvard boys at the Clinic need to take a syrup of equanimity.

Juan Antonio Morales is a professor at the Bolivian Catholic University and former president of the Central Bank of Bolivia.

====versión español====

Dear Bernie, dear Harvard boys

Es difícil enojarse con el senador Bernie Sanders, con su figura de tío algo excéntrico. Desafortunadamente han abusado de su nobleza, como diría el Chapulín Colorado, al hacerle firmar una carta, junto con algunos de sus correligionarios, refiriéndose a un país que no conoce.

El amor loco por un desconocido no es sólo de Bernie. Caído el Muro de Berlín, una parte importante de las bellas almas internacionales se habían quedado desamparadas y en búsqueda de a quién admirar. Fidel Castro ya  había perdido su novedad y su lustre. Chávez, y luego Maduro, eran impresentables. Correa no era suficientemente proletario. Encontraron en Evo Morales el oscuro objeto del deseo. Vieron en Evo el líder antisistema por excelencia, que no era solamente campesino, sino productor de coca, el tan preciado insumo del producto pecaminoso. Se decía además indígena, que no era un atributo menor,  aunque nunca se fijaron que era una impostura. Evo apenas balbuceaba el quechua y el aymara. Su español deplorable no lo convertía automáticamente en indígena. Sus entronizaciones en Tiwanaku hacían las delicias de los turistas, que en su infancia habían leído Tintín y el Templo del Sol. Bolivia era el país folklórico que siempre habían soñado.

El gobierno de Morales, a diferencia de otros presidentes de la misma onda, no había derrochado tanto la plata del superciclo de altos precios para las materias primas, lo que lo hacía más aceptable. Con tanta plata caída del cielo podía haberlo hecho peor. Pero también pudo haberlo hecho mucho mejor, cosa que no ocurrió.

La ingenuidad internacional con respecto a Evo era y sigue siendo enternecedora. Según los simpatizantes internacionales de Evo, lo que pasó en Hotel Las Américas, en El Porvenir, en Chaparina, con Bakovic, y la cantidad de presos y exiliados no eran sino un detalle, lamentable pero sin ninguna importancia. Después de todo, para hacer un omelette se tiene que romper algunos huevos. En Darfur, en Burundi y en Mali se habían cometido peores barbaridades.

El culto a la personalidad, la compra de un avión por 40 millones de dólares para el Evo, presidente de un país HIPIC, la Casa del Pueblo y el Museo de Orinoca les parecieron meras travesuras de un presidente tercermundista. Las mismas cosas hacían los presidentes de algunos países africanos. 

La cereza de la torta la dieron los comentaristas de la rebelión popular de octubre – noviembre del año pasado. Encontraron que Morales había sido derrocado por un golpe de Estado por omisión (sic). Es la primera vez en la historia que se tenía que un Ejército y una Policía, que no querían sacar los tanques contra los manifestantes jóvenes, armados solamente con cantitos, daban ese peculiar golpe de Estado. Lo de Sacaba y Senkata, contra manifestantes energúmenos, fue lamentable y debe ser investigado a fondo por comisiones imparciales, pero cómo hubiesen reaccionado en sus países en circunstancias similares.

A Bernie se le puede perdonar su ingenuidad; en cambio,  me parece que a los muchachos de la Clínica Internacional de Derechos Humanos de Harvard se les fue la mano, con un informe de mala fe y deshonesto intelectualmente. Se tiene la sospecha de que están buscando repetir su desempeño, nada glorioso, en los juicios con relación a octubre 2003. ¿Por qué no dicen nada, o muy poco, de la kristallnacht del 10 de noviembre 2019 contra los habitantes de El Alto y de la zona sur de La Paz? ¿Y las instrucciones de Evo a sus partidarios para dejar sin agua ni comida a las ciudades, ni posibilidades de atender la pandemia aleccionando la obstrucción de los créditos internacionales? ¿Por qué no le prestaron nunca atención a las graves violaciones de derechos humanos durante el doble septenio de Evo Morales?

Esperemos que Bernie y sus amigos tomen un merecido descanso después de firmar tantas cartas, les deben estar doliendo las articulaciones de la mano.  Por su parte, los Harvard boys de la Clínica necesitan tomar un jarabe de ecuanimidad.

Juan Antonio Morales es profesor de la Universidad Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia.

https://www.paginasiete.bo/opinion/2020/7/31/dear-bernie-dear-harvard-boys-262979.html

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s