The squandering hands the invoice – El despilfarro pasa factura

Editorial from El Deber, photo from the internet:

All decisions impact on realities. This is happening with the economy of Bolivia. The waste of the last 14 years begins to charge the national economy. According to the report presented by the Chamber of Industry and Commerce, this 2019 will close with the largest fiscal deficit of the last 17 years, which borders 9%.

The fiscal deficit means that the Government disbursed more money than it had in its wallet and that it has been doing it since 2014. It can be interpreted that the Bolivian money was spent in the last five years and that this waste was rising.

It is striking that, being 2014 the last year with good international prices for Bolivian raw materials, it would also have been the year in which the red numbers began in the ratio of national income and expenses, with a deficit of 3.4%. From that moment, the price of oil and other commodities fell, impacting the Bolivian economy. Despite the evidence, former Minister Luis Arce Catacora was determined to sell the speech that Bolivia was armored against international contingencies and Evo Morales was determined to spend and spend the country’s resources.

But expenditures began earlier, when Bolivia received millions of dollars for the sale of gas and other tax revenues. In 2010, Evo Morales decided to buy a presidential plane for $38.7 million; in 2013, a satellite was acquired for more than US $300 million dollars, with the promise that Bolivia’s history in rural areas would change; In 2014, the purchase of two French helicopters for Bs172.6 million was also decided, which ended up being used to take Morales from the presidential residence to the government palace.

In addition, in 2014 the construction of a new government palace began, which he named as the ‘big town house’ for $34 million dollars; while in 2017 he opened a museum that worshiped his history and his gifts, in Orinoca (Oruro), for a cost exceeding $7 million.

After his departure from the Government, it was learned that the General Treasury of the Nation left millions to finance tickets and per diem to foreign delegations that came to make politics in Bolivia. Meanwhile, the payroll of the national public sector was getting thicker, the budget for propaganda was going up and even the income of state-owned companies, for example Entel, was used as the ‘petty cash’ of its political party. On the contrary, the large revenues were not used for the important; above all, the health that continued to be postponed, until the last year in which a budget of Bs200 million was announced for the implementation of a universal health insurance that still has failures.

It is surprising that in 2019 we still do not have red numbers and it is because as export revenues declined, the Government was withdrawing money from savings (Net International Reserves), without even considering the possibility of an austerity policy. Successful state enterprises served to sustain waste and those that were a failure continued to receive financing.

It is highly probable that the MAS, its boss and its militants, try to generate the discourse that the economy was doing well when they were in power, denying any loophole of responsibility for the current state of affairs. In this regard, it will be good for the current government to transparently keep the figures and keep them in evidence, so that Bolivians do not fall for the deception of the propaganda of the former authorities.

====versión español====

El despilfarro pasa factura

Todas las decisiones repercuten en realidades. Así está pasando con la economía de Bolivia. El despilfarro de los últimos 14 años comienza a cobrar factura a la economía nacional. De acuerdo con el informe presentado por la Cámara de Industria y Comercio, este 2019 cerrará con el mayor déficit fiscal de los últimos 17 años, que bordea el 9%.

El déficit fiscal significa que el Gobierno desembolsó más dinero del que tenía en su billetera y que lo viene haciendo desde el año 2014. Puede interpretarse que se gastó el dinero de los bolivianos en los últimos cinco años y que ese despilfarro fue en ascenso.

Es llamativo que, siendo 2014 el último año con buenos precios internacionales para las materias primas bolivianas, hubiera sido también la gestión en la que comenzaron los números rojos en la relación ingresos y egresos nacionales, con un déficit del 3,4%. A partir de ese momento, cayó el precio del petróleo y de otros comodities, repercutiendo en la economía boliviana. A pesar de las evidencias, el ex ministro Luis Arce Catacora se empeñaba en vender el discurso de que Bolivia estaba blindada frente a las contingencias internacionales y Evo Morales se empeñaba en gastar y gastar los recursos del país.

Pero los gastos comenzaron antes, cuando a Bolivia le entraban millones de dólares por la venta del gas y por otros ingresos fiscales. El año 2010, Evo Morales decidió la compra de un avión presidencial por $us 38,7 millones; el 2013 fue adquirido un satélite por más de $us 300 millones, con la promesa de que cambiaría la historia de Bolivia en las zonas rurales; en 2014 también se decidió la compra de dos helicópteros franceses por Bs 172,6 millones, los que terminaron siendo usados para llevar a Morales de la residencia presidencial al palacio gubernamental.

Además, en 2014 comenzó la construcción de un nuevo palacio de Gobierno, al que bautizó como la ‘casa grande del pueblo’ por $us 34 millones; mientras que en 2017 inauguró un museo que le rendía culto a su historia y a sus regalos, en Orinoca (Oruro), por un costo superior a los $us 7 millones.

Tras su salida del Gobierno, se supo que del Tesoro General de la Nación salieron millones para financiar pasajes y viáticos a delegaciones extranjeras que venían a hacer política a Bolivia. Entretanto, la planilla del sector público nacional se iba engrosando, subía el presupuesto para la propaganda y hasta se utilizaban los ingresos de empresas estatales, por ejemplo Entel, como la ‘caja chica’ de su partido político. Por el contrario, los cuantiosos ingresos no fueron utilizados para lo importante; sobre todo, la salud que siguió siendo postergada, hasta el último año en que se anunció un presupuesto de Bs 200 millones para la implementación de un seguro universal de salud que aún tiene fallas.

Es sorprendente que en este 2019 todavía no tengamos números rojos y es porque a medida que bajaban los ingresos por exportaciones, el Gobierno iba sacando el dinero de los ahorros (Reservas Internacionales Netas), sin considerar siquiera la posibilidad de una política de austeridad. Las empresas estatales exitosas servían para sustentar el despilfarro y las que eran un fracaso seguían recibiendo financiamiento.

Es altamente probable que el MAS, su jefe y sus militantes, intenten generar el discurso de que la economía marchaba bien cuando ellos estaban en el poder, negando cualquier resquicio de responsabilidad por el estado actual de las cosas. En tal sentido, será bueno que el Gobierno actual transparente las cifras y las mantenga en evidencia, para que los bolivianos no caigan en el engaño de la propaganda de las exautoridades.

https://www.eldeber.com.bo/160936_el-despilfarro-pasa-factura

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