“Of not believing …” – “De no creer…”

Marcelo Ostria writes in El Deber, bottom photo from the internet:

“Of not believing …”

The title of this note is taken from the column of journalist Carlos Reymundo Roberts of La Nación de Buenos Aires. This is because in that beautiful country, incredibly, there is now a ruler who is proud to receive an autocrat who not only allows him, but encourages him to violate international norms on the rights and duties of refugees.

Receiving refugees is enshrined in agreements signed by the countries of our continent. But that humanitarian concession does not mean that the beneficiary exceeds with infamous and aggressive statements against the government of his own country. Inciting violence, setting up campaigns and street demonstrations against the government of a bordering country, and even calling meetings with their followers on the border, is not the behavior that the aforementioned norms admit. And, now, with the aggravating fact that the friendship of two nations that complement each other is compromised. This is more serious if it is taken into consideration that both countries, because of history and geography, are destined to be neighbors forever.

At the beginning of the acceptance of the refuge to the resigning president of Bolivia, the Argentine Foreign Minister, as appropriate, said he would not be allowed to make statements or political activities. Of course he was right; he fulfilled the obligations of his country. Then, the disavowal from the top came. It was announced that the refugee would have all the freedom to do politics, which, in this case, should be construed as a license to conspire. Surprisingly, the unauthorized minister would not have reacted as a dignitary and as a citizen who is relegated in a matter that corresponds to the institution he now heads. But, it’s up to him.

Of course it is not a pretext for such intolerable concessions to a refugee, the ideological convergence with him. It’s more; It is an unfriendly attitude, like those of the populists, which is reaching infrequent limits: a refugee is granted a mansion, reinforced personal security and other benefits never granted in these cases. Apparently the defense of the partners of those who oppress their peoples, such as Maduro, Castro and Ortega, predominates.

It is not easy to imagine the course that relations between Bolivia and Argentina will take. It all depends on whether or not they follow the whim of excessively protecting a refugee who is a fugitive from justice, with a process before the International Criminal Court and others in the Bolivian justice

We will have to wait for good sense and tolerance to prevail, and thus to restore the good relations that must prevail between the two nations.

====versión español====

“De no creer…”

El título de esta la nota es tomado de la columna del periodista Carlos Reymundo Roberts de La Nación de Buenos Aires. Esto porque en ese hermoso país, increíblemente, ahora se tiene un gobernante que se ufana en recibir a un autócrata al que no solo le permite, sino que le alienta a violar las normas internacionales sobre los derechos y deberes de los refugiados.

Recibir refugiados está consagrado en convenios que han firmado los países de nuestro continente. Pero esa concesión humanitaria no significa que el beneficiario se exceda con declaraciones infamantes y agresivas contra el gobierno de su propio país. Incitar a la violencia, armar campañas y manifestaciones callejeras contra el gobierno de un país limítrofe, y aun convocar a reuniones con sus seguidores en la frontera, no es la conducta que admiten las citadas normas. Y, ahora, con la agravante de que se compromete la amistad de dos naciones que se complementan. Esto es más grave si se toma en consideración que ambos países, por la historia y la geografía, están destinados a ser vecinos para siempre.

Al inicio de la aceptación del refugio al renunciante presidente de Bolivia, el canciller argentino, como corresponde, afirmó que no se le permitiría hacer declaraciones, ni actividades políticas. Por supuesto que tenía razón; cumplía con las obligaciones contraídas por su país. Entonces, vino la desautorización de arriba. Se anunció que el refugiado tendría toda la libertad de hacer política, lo que, en este caso, debe interpretarse como licencia para conspirar. Sorprende que el ministro desautorizado, no hubiera reaccionado como dignatario y como ciudadano al que se relega en un asunto que corresponde a la institución que ahora encabeza. Pero, allá él.

Por supuesto que no es pretexto para tales concesiones intolerables a un refugiado, la convergencia ideológica con el mismo. Es más; Se trata de una actitud inamistosa, como las de los populistas, que está llegando a límites poco frecuentes: se concede al refugiado una mansión, seguridad personal reforzada y otros beneficios nunca otorgados en estos casos. Al parecer predomina la defensa de los socios de los que oprimen a sus pueblos, como Maduro, Castro y Ortega.

No es fácil imaginar el curso que tomarán las relaciones entre Bolivia y la Argentina, Todo depende de que siga o no el capricho de proteger desmedidamente a un refugiado que es prófugo de la justicia, con un proceso ante la Corte Internacional Penal y otros en la justicia boliviana.

Habrá que esperar que predomine la sensatez y la tolerancia, y que así se restablez- can las buenas relaciones que deben prevalecer entre las dos naciones.

https://www.eldeber.com.bo/160776_de-no-creer

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s