The economic heritage of MAS – La herencia económica del MAS

Alberto Bonadona writes in Pagina Siete:

The economic heritage of MAS

I cannot find a single project that, in the long 13 years and nine months of the MAS government, can qualify it as successful. Not even the Orinoca museum and, of course, not the road built to reach that population. The museum was already in disrepair when Morales was still in power and the road does not provide any productive service.

A senior executive from the Central Bank presented just over two years ago one of the monetary policy documents that the public institution periodically issued. When answering a question from the public, he pointed out that, at the beginning of Evo Morales’ first term, so many resources were available that it was not known what to allocate them to. As a result of the large increase in gas and mineral exports, mainly, there was an exceptional flow of foreign exchange, for which there were no economic projects that could be the recipients of these resources.

This is how the small “bol” projects were made: paper[bol], cardboard[bol], milk[bol] and large projects without studying its technical feasibility, and even less the economic. Hence the reconstruction of an old white elephant: Karachipampa. El Mutún was also promoted and invested in the badly located Bulo Bulo plant.

With “turnkey” contracts, qualified as the way to expedite or dispense with the heavy state bureaucracy, there were roads that were fully paid and not built or other factories that do not operate at full capacity, such as refining plants or the already said Bulo Bulo urea producer.

Quipus was also created, a computer assembler that, seeing its lack of profitability and confirming that technology is advancing faster in other latitudes, Vice President García said that it was always intended as a social-educational project, and that the computers produced were to given them as gifts to students.

In several productive projects promoted by the MAS, feasibility studies were absent and therefore a particular business model was established. One among many examples is the state publishing company that produced for the State itself and the ministries were obliged to hire that company. Prices and costs were not relevant in this scheme. It was not necessary to compete in the market and it was always secured.

Even for the production of propaganda material for the elections, some ministries have already budgeted and paid for that propaganda that benefited the MAS as a party, but with resources from all Bolivians. Thus, he had the nerve to show the elimination of the reserved expenses; It was all a matter of hiding how state enterprises actually worked.

Among these ways of wasting resources are the fraudulent purchase of drilling towers, barges that were never delivered, or the purchase of tractors, which being public benefited an authority as if it were their private business.

Among these wastes are also the constructions of the government palaces, as a pharaonic presidential residence, and of the Plurinational Assembly, still unfinished. Also the luxurious presidential airport halls in several cities, the presidential jet used even to attend football matches abroad, or helicopters for intercity transfer. Making a parenthesis, it would be opportune for President Añez to say, in this transition, what use will be given to these facilities and to the ships that a poor economy like the Bolivian cannot continue showing off.

It is time, also, to know the economic and financial situation of the 65 state and mixed companies, which are now part of the heritage of the MAS, whose existence the number is known but not their real condition. If this political party continued in the Government, the magnitude of the productive scam that was experienced in these 13 years and nine months would have deepened.

It is time to try to save what we can and show the economic deception in which the MAS plunged the country, with an inheritance that led to feign growth of the productive base and only spent without obvious revenue.

====versión español====

La herencia económica del MAS

No encuentro un  solo proyecto que, en los largos 13 años y nueve meses del gobierno del MAS pueda calificarlo de exitoso. Ni siquiera el museo de Orinoca y, por supuesto, tampoco la carretera construida para llegar a esa población. El museo ya estaba en mal estado cuando todavía Morales se encontraba en el poder y la carretera no presta servicio productivo alguno.

Un alto ejecutivo del Banco Central presentaba hace algo más de dos años uno de los documentos de la política monetaria que esa institución pública periódicamente. Al responder una pregunta del público apuntó que, en los inicios de la primera gestión de Evo Morales, se llegó a disponer de tantos recursos que no se sabía a qué destinarlos. Fruto del gran aumento de las exportaciones de gas y de minerales, principalmente, se experimentó un excepcional flujo de divisas, para las cuales no existían proyectos económicos que pudieran ser los destinatarios de esos recursos.

Así se incursionó en los pequeños proyectos “bol”: papelbol, cartonbol, lacteosbol y en grandes proyectos sin estudiar su factibilidad técnica, y menos la económica. De ahí salió la reconstrucción de un viejo elefante blanco: Karachipampa. También se impulsó El Mutún y se invirtió en la mal localizada planta de Bulo Bulo.

Con contratos “llave en mano”, calificados como la forma de agilizar o prescindir de la pesada burocracia estatal, llegaron carreteras que se pagaron totalmente y no se construyeron u otras fábricas que no operan a total capacidad, como las plantas de refinación o la ya referida productora de urea de Bulo Bulo.

También se creó Quipus, una ensambladora de computadoras que al ver su falta de rentabilidad y constatar que la tecnología avanza más rápido en otras latitudes, el vicepresidente García afirmó que siempre estuvo pensada como un proyecto social-educativo, y que las computadoras producidas eran para regalar a los estudiantes.

En varios proyectos productivos que impulsó el MAS estuvieron ausentes los estudios de factibilidad y por ello se estableció un particular modelo de negocio. Uno entre tantos ejemplos es la empresa editora del Estado que producía para el propio Estado y los ministerios estaban en la obligación de contratar a esa empresa. Los precios y los costos no eran relevantes en este esquema. No era necesario competir en el mercado y éste estuvo siempre asegurado.

Incluso para la producción de material propagandístico para las elecciones, algunos ministerios ya presupuestaron y pagaron por esa propaganda que beneficiaba al MAS como partido, pero con recursos de todos los bolivianos. Así, se tuvo el descaro de hacer gala de la eliminación de los gastos reservados; todo era cuestión de ocultar cómo efectivamente funcionaban las empresas estatales.

Entre estas formas de despilfarrar los recursos se encuentran la compra fraudulenta de torres de perforación, barcazas que nunca se entregaron o compra de tractores, que siendo públicos beneficiaron a una autoridad como si fuera su negocio privado.

Dentro de estos despilfarros están también las construcciones de los palacios de gobierno, como una faraónica residencia presidencial, y de la Asamblea Plurinacional, todavía inconclusa. También los lujosos salones aeroportuarios presidenciales en varias ciudades, el jet presidencial utilizado hasta para asistir a partidos de fútbol en el exterior, o los helicópteros para traslado interurbano. Haciendo un paréntesis, sería oportuno que la presidenta Añez diga, en esta transición, qué uso se dará a estos ambientes y a las naves que una economía pobre como la boliviana no puede seguir ostentando.

Es momento, también, de conocer la situación económica y financiera de las 65 empresas estatales y mixtas, que ahora son parte de la herencia del MAS, de cuya existencia se sabe el número pero no su real condición. Si este partido político continuaba en el Gobierno, la magnitud de la estafa productiva que se vivió en estos 13 años y nueve meses se hubiera ahondado.

Es momento de tratar de salvar lo que se pueda y mostrar el engaño económico en el que el MAS sumió al país, con una herencia que aparentó el crecimiento de la base productiva y que sólo gastó sin réditos evidentes.

https://www.paginasiete.bo/opinion/alberto-bonadona-cossio/2019/12/14/la-herencia-economica-del-mas-240389.html

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