New constitution – Nueva constitución

Humberto Vacaflor writes in El Diario, cartoon at the bottom also from El Diario:

New constitution

The October revolution, our October revolution, did not need a John Reed to write, as he did a hundred years ago in Moscow, “The ten days that shook the world,” because instead there were millions of testimonies that related it instantly, by Internet.

Nor did it lack a Lenin who proposed the soviets as a new form of power in the trenches of pititas [little thin rope] (nice name), or a Trotsky that offered paradise, as happened then, when the greatest political failure of the twentieth century in the world began.

Instead we had a kind of Antonio Conselheiro who only offered the Bible and showed aptitudes to press and accelerate the coward’s “touch and flight” while the rival candidate, eager for a second round, was muted.

It was not the case of a revolution, of millions of citizens in search of an author, as Luigi Pirandello would say, it was perhaps the voluntary and unanimous gesture of an entire people who had decided to end the abominable dictatorship that sought to return to mock the vote of the people.

At the moment, when the dictator whines incoherence and threats from his Mexican refuge, those who best interpret our October revolution are, oh paradox, the masistas who were orphaned in parliament and decided to exclude the cocalero from the next elections. In addition, they decided not to reunite the National Assembly with which the crybaby dreamed to reject his resignation. The masistas said no.

The principles of this revolution are being written. Number one, we don’t want more leaders. We do not want them not even painted. And they say that, the abandoned masistas.

Good start.

Now it is necessary to complete, with words, the new constitution that has given birth to this constituent that lasted twenty days and that must replace the one that was approved in a hurry and with the help of business politicians who now pose as democrats.

With the October revolution a new skin was born to Bolivia, the skin of a nation. It took a while, almost two centuries, but that skin appeared.

The new constitution has to turn it into words or, as the Conselheiro may want, into verses.

Here, in the southern cone of South America, a nation has just been born. It would have to bear the name of republic, I say. It was not an episode of unstable Bolivia, as some clueless say, like Jon Lee Anderson in The New Yorker. Or the articles published by El País de Madrid, reflecting the chaos of the PSOE. Come and see: “Tell the truth.”

21st centurybolivia.com

====Versión español====

Nueva constitución

La revolución de octubre, nuestra revolución de octubre, no necesitó un John Reed que escribiese, como lo hizo hace cien años en Moscú, “Los diez días que estremecieron al mundo”, porque en su lugar hubo millones de testimonios que la relataron al instante, por Internet.

Ni le faltó un Lenin que propusiera los soviets como nueva forma de poder en las trincheras de pititas (lindo nombre), o un Trotsky que ofreciera el paraíso, como ocurrió entonces, cuando comenzaba el mayor fracaso político del Siglo XX en el mundo.

En su lugar tuvimos una especie de Antonio Conselheiro que solo ofreció la Biblia y mostró aptitudes para presionar y acelerar la “tocata e fuga” cobarde del dictador, mientras el candidato rival, deseoso de una segunda vuelta, estaba enmudecido.

No fue el caso de una revolución, de millones de ciudadanos en busca de autor, como diría Luigi Pirandello, fue quizá el gesto voluntario y unánime de todo un pueblo que había decidido acabar con la dictadura abominable que pretendía volver a burlar el voto de la gente.

Por el momento, cuando el dictador lloriquea incoherencias y amenazas desde su refugio mexicano, quienes mejor interpretan a nuestra revolución de octubre son, oh paradoja, los masistas que quedaron huérfanos en el parlamento y decidieron excluir al cocalero de las próximas elecciones. Además, decidieron no reunir la Asamblea Nacional con que el llorón soñaba para que rechazara su renuncia. Los masistas le dijeron no.

Se va escribiendo los principios de esta revolución. Número uno, no queremos más caudillos. No los queremos ni pintados. Y lo dicen unos masistas abandonados.

Buen comienzo.

Ahora falta completar, con palabras, la nueva constitución que ha parido esta constituyente que duró veinte días y que debe reemplazar a la que fue aprobada a las carreras y con la ayuda de políticos empresarios que ahora se las dan de demócratas.

Con la revolución de octubre le nació una nueva piel a Bolivia, la piel de una nación. Se demoró un poco, casi dos siglos, pero apareció esa piel.

La nueva constitución la tiene que convertir en palabras o, como quizá quiera el Conselheiro, en versículos.

Aquí, en el cono sur de Sudamérica, acaba de nacer una nación. Tendría que llevar el nombre de república, digo yo. No fue un episodio propio de la Bolivia inestable, como dicen algunos despistados, como Jon Lee Anderson en The New Yorker. O los artículos que publica El País de Madrid, reflejo del caos del PSOE. Que vengan a ver: “Di la verdad”.

Siglo21bolivia.com

https://www.eldiario.net/noticias/2019/2019_11/nt191124/opinion.php?n=9&-nueva-constitucion

The Bolivian family was taken hostage, endured violence, chaos, daily marches, destruction, blockades, economic delay setback, terror, dynamite blasting, paid infiltrated foreigners … all of the abo ve just to keep morales in the presidency …

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