By El Deber:
Bolivia exports more, but pressure on the foreign exchange market persists

Bolivian exports currently constitute the country’s main source of foreign currency inflows.
The growth of exports helps sustain the inflow of dollars into the country, although experts warn that the settlement of foreign currency payments still takes months.
Goods leave Santa Cruz bound for China, Japan, or Europe. Tons of soybeans, minerals, Brazil nuts, or chia cross ports and borders while in Bolivia one question continues to echo through markets, banks, and streets: where are the dollars?
The answer, at least in part, lies in exports. Bolivia is going through a stage in which selling abroad has ceased to be merely a business activity and has become a matter of national economic stability. Without exports, the country would face greater difficulties importing fuel, medicines, food, or industrial inputs, for example.
Economist and foreign trade specialist Jimena León explained that Bolivia closed 2025 with a trade deficit of $362 million, although the situation began to change in recent months.
“According to the latest INE report, Bolivia has recorded a cumulative trade surplus of more than $1.2 billion,” León stated.
The figure reflects that exports widely exceeded imports during the first quarter. Bolivia sold more than $3.5 billion abroad, while foreign purchases were around $2.3 billion.
However, the inflow of foreign currency is not immediate. León explained that the settlement of international payments can take between three and six months, depending on contracts and financial schedules.
That delay helps explain why the country shows a trade surplus on paper while the dollar remains under pressure in the domestic market.
“Exports generate dollars for the country, or foreign currency that allows imports to be financed,” the specialist noted.
Bolivia needs around $30 million per day to supply its imports. The country’s economic structure continues to depend on foreign purchases of fuel, machinery, technology, and industrial inputs. Without dollars, that chain comes to a halt.
Bolivia’s export engine today has two main pillars. The first is mining. The international rise in gold, silver, and zinc prices boosted external sales this year. Gold even surpassed $5,000 per troy ounce in March.
The second block consists of non-traditional exports, especially from Santa Cruz. The agricultural recovery allowed an increase in export volumes of soybeans, chia, quinoa, and Brazil nuts. The oilseed complex alone generates more than $1 billion annually.
But exporting does not only mean producing more. It also requires legal certainty, efficient logistics, and market access. Every blockade ends up damaging buyers’ confidence, and when a buyer finds more reliable suppliers, winning them back can take years.
Por El Deber:
Bolivia exporta más, pero persiste la presión sobre el mercado cambiario

Las exportaciones bolivianas constituyen, en la actualidad, la principal fuente de ingreso de divisas.
El crecimiento de las exportaciones ayuda a sostener el ingreso de dólares en el país, aunque expertos advierten que la liquidación de divisas aún demora meses
La mercadería sale de Santa Cruz rumbo a China, Japón o Europa. Son toneladas de soya, minerales, castaña o chía que cruzan puertos y fronteras mientras en Bolivia persiste una pregunta que se repite en mercados, bancos y calles: ¿dónde están los dólares?
La respuesta, al menos en parte, son las exportaciones. Bolivia atraviesa una etapa en la que vender al exterior dejó de ser únicamente un negocio empresarial para convertirse en un asunto de estabilidad económica nacional. Sin exportaciones, el país tendría mayores dificultades para importar combustibles, medicamentos, alimentos o insumos industriales, por ejemplo.
La economista y especialista en comercio exterior Jimena León explicó que Bolivia cerró 2025 con un déficit comercial de $us 362 millones, aunque el panorama comenzó a cambiar en los últimos meses.
“De acuerdo al último informe del INE, Bolivia ha registrado un superávit comercial acumulado de más de 1.200 millones de dólares”, sostuvo León.
El dato refleja que las exportaciones superaron ampliamente a las importaciones durante el primer trimestre. Bolivia vendió más de $us 3.500 millones al exterior, mientras las compras externas rondaron los $us 2.300 millones.
Sin embargo, el ingreso de divisas no es inmediato. León explicó que la liquidación de pagos internacionales puede tardar entre tres y seis meses, dependiendo de contratos y cronogramas financieros.
Esa demora ayuda a explicar por qué el país mantiene superávit comercial en los papeles, mientras el dólar continúa tensionado en el mercado interno.
“Las exportaciones generan dólares para el país o divisas que permiten financiar las importaciones”, señaló la especialista.
Bolivia necesita alrededor de $us 30 millones diarios para abastecer sus importaciones. La estructura económica del país sigue dependiendo de compras externas de combustibles, maquinaria, tecnología e insumos industriales. Sin dólares, esa cadena se frena.
El motor exportador boliviano hoy tiene dos pilares principales. El primero es la minería. El alza internacional del oro, la plata y el zinc impulsó las ventas externas este año. El oro incluso superó los $us 5.000 la onza troy en marzo.
El segundo bloque son las exportaciones no tradicionales, especialmente desde Santa Cruz. La recuperación agrícola permitió un incremento en los volúmenes exportados de soya, chía, quinoa y castaña. Solo el complejo oleaginoso mueve más de $us 1.000 millones anuales.
Pero exportar no solo implica producir más. También requiere seguridad jurídica, logística eficiente y acceso a mercados. Cada bloqueo termina golpeando la confianza de compradores y cuando un comprador encuentra proveedores más confiables, recuperarlo puede tomar años.
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