Odio masista – Masista hatred

Carlos Toranzo, Pagina Siete:

Hate as a state policy

It is not only the friend-enemy logic with which the regime operates, it implies that there are no political adversaries with whom to debate; no, there are only enemies to destroy; part of the criterion: you are with me or you are against me, and if so, you have to annihilate the enemy. This implies that there is no respect for the ideas of others, there is no freedom of thought and of the press, there is no right to dissent, the only thing that exists is obedience and even submission to power. It is clear that none of this is democratic, it is rather the antithesis of democracy, so in Bolivia what democracy can we talk about when there is no respect for the ideas of others?

But, it is not only that logic that prevails in the current politics of power, a conservative view of reality is also present, since it is only governed with the rear-view mirror, looking back, the arrival of the Spanish in America is reviled, it attacks the liberalism of the beginning of the 20th century, the tin barons are still abhorred, they lie saying that at the beginning of this century the indigenous people could not enter the main squares of our departments. And where is the look to the future? Where are the answers about the lack of employment, about the lack of health? What is said about the low quality of education, what is the position regarding the end of the gas cycle in Bolivia? No, they only talk about a coup d’état, they build a lying story to repress opponents or those who think differently from power. Is Jeanine Añez imprisoned for the repression in Senkata and Sacaba? No, they are holding her prisoner out of hatred against opponents, out of hatred against those who were in a government other than Morales’. They do not care about the deaths of Sacaba and Senkata, it is they who push their people to face many dangers, even risking their lives to defend democracy? No, to defend his boss’s inexhaustible thirst for power.

Why was Pumari arrested? For this reason, out of hatred against an opposition leader who faced Morales in 2019 and pushed him to resign, if he did resign, by his own decision and flee to another country; only amnesia makes him forget that he quit. But, the hatred of him continues, against Camacho, against Pumari; and since Potosí can be mistreated every so often, that’s why they arrested that leader of 2019; it is not the first time that the Chieftain has directed attacks against that department that has received many slaps from the MAS. And the President? Blind by obsequiousness, more dogmatic than the Boss, because he owes his position to Morales and as such he must try to be more radical, more hating than the Boss. He also hates Dona Amparo Carvajal, whom they threaten and even physically attack. Hate against all those whom they consider as neoliberals, without realizing that the most neoliberals in this country are the coca growers of the Chapare protected by Morales, those producers do not want the State to interfere in their businesses, which, by the way, are not very holy; as neoliberals they are also the smugglers, unions or truck drivers who do not want any control of their activities by the State.

Hatred is in power, in it that only knows how to look back and does not understand the need to look to the future, it is that hatred that forces us to build a fallacious story that speaks only of a coup, to which the opposition parties respond with the story of the fraud. Some do not understand that in everyday life that antithesis does not matter, because people are concerned about employment, health, education or the future of their children. This hatred of power also placed the opposition between indigenous and non-indigenous people at the center of many debates, glorifying the former so that they hate the others. It is strange that this power constructs that story of defense of the indigenous people when in practice it repressed them in Chaparina, when it daily sends the “intercultural”, read as coca growers, to take the indigenous lands.

A democracy must not admit hatred as a state policy, on the contrary, it must be based on respect for others. Let’s build democracy and not hatred among Bolivians.

Carlos Toranzo is an economist

El odio como política de Estado

No es sólo la lógica amigo-enemigo con la cual actúa el régimen, ella implica que no hay adversarios políticos con los cuales debatir; no, hay solamente enemigos a quienes destruir; parte del criterio: estás conmigo o estás contra mí, y si es así, hay que aniquilar al enemigo. Esto implica que no hay respeto por las ideas de otros, no existe libertad de pensamiento y de prensa, no hay derecho a la disidencia, lo único que existe es obediencia y hasta obsecuencia con el poder. Está claro que nada de esto es democrático, es más bien la antítesis de la democracia, entonces ¿en Bolivia de qué democracia se puede hablar cuando no hay respeto de las ideas de otros?

Pero, no es únicamente esa lógica la que prevalece en la política actual del poder, también está presente una mirada conservadora de la realidad, pues sólo se gobierna con el retrovisor, mirando atrás, se denosta la llegada de los españoles a América, se ataca al liberalismo del principio del siglo XX, se sigue aborreciendo a los barones  del estaño, se miente diciendo que en el inicio de este siglo los indígenas no podían entrar a las plazas principales de nuestros departamentos  ¿Y dónde está la mirada de futuro?, ¿dónde están las respuestas sobre la falta de empleo, sobre las carencias de la salud?, ¿qué se dice en torno a la baja calidad de la educación, cuál es la postura por el fin del ciclo del gas en Bolivia?  No, únicamente se habla de golpe de Estado, se construye un relato mentiroso para reprimir los opositores o a quienes piensan de manera distinta al poder. A Jeanine Añez ¿la tienen presa por la represión en Senkata y en Sacaba? No, la tienen prisionera por odio contra los opositores, por odio contra quienes estuvieron en un gobierno que no era el de Morales. No les importa las muertes de Sacaba y Senkata, son ellos quienes empujan a su gente a afrontar muchos peligros, hasta arriesgar la vida ¿para defender la democracia? No, para defender la sed inagotable de poder de su jefe.

¿Por qué detuvieron a Pumari? Por lo mismo, por odio contra un líder de la oposición que se enfrentó a Morales en 2019 y empujó a que éste renuncie, sí renuncie, por su propia decisión y huya a otro país; solo la amnesia le hace olvidar que renunció. Pero, su odio sigue, contra Camacho, contra Pumari; y como a Potosí la pueden maltratar cada rato, por eso apresaron a ese líder de 2019; no es la primera vez que el Jefazo dirige ataques contra ese departamento que ha recibido muchas bofetadas del MAS. ¿Y el Presidente? Ciego por la obsecuencia, más dogmático que el Jefazo, debido a que su puesto se lo debe a Morales y como tal debe intentar mostrarse más radical, más odiador que el Jefazo. Odio también contra doña Amparo Carvajal, a quien amenazan y hasta agreden físicamente. Odio contra todos aquellos a quienes consideran como neoliberales, sin percatarse que los más neoliberales de este país son los cocaleros del Chapare protegidos por Morales, esos productores no desean que el Estado interfiera en sus negocios que, por cierto, no son muy santos; como neoliberales también son los contrabandistas, gremiales o camioneros que no desean ningún control de sus actividades por parte del Estado.

El odio está en el poder, en éste que sólo sabe mirar hacia atrás y que no entiende la necesidad de mirar el futuro, es ese odio el que obliga a construir un relato falaz que habla únicamente de golpe de Estado, al cual la oposición partidaria responde con el relato del fraude. Unos y otros no entienden que en la cotidianidad esa antítesis no importa, porque la gente está preocupada por el empleo, la salud, la educación o el futuro de sus hijos. Ese odio del poder también colocó en el centro de muchos debates la oposición entre indígenas y no indígenas, glorificando a los primeros para que odien a los otros. Es extraño que este poder construya ese relato de defensa de los indígenas cuando en la práctica los reprimió en Chaparina, cuando cotidianamente manda a los  “interculturales”, léase cocaleros, a tomar las tierras de los indígenas.

Una democracia no debe admitir el odio como política de Estado, al contrario, debe basarse en el respeto de los demás. Construyamos democracia y no odio entre los bolivianos.

Carlos Toranzo es economista

https://www.paginasiete.bo/opinion/carlos-toranzo-roca/2021/12/15/el-odio-como-politica-de-estado-318067.html

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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