¿Incremento salarial? – Salary increase?

Editorial, El Deber:

Salary increase in the middle of the pandemic

Almost as a routine every year, the Central Obrera Boliviana (COB) has announced that next week it will convene an expanded national meeting to define a list of requests to the national government, which highlights the demand to obtain a wage increase of 10 percent to the national minimum and 12 percent to the basic salary.

It has been advanced by the executive secretary of the General Confederation of Factory Workers of Bolivia, Vicente Pacosillo, who affirms that all workers expect a salary increase according to the cost of living on May 1. And despite the fact that he recognizes that this is a difficult year, the union leader calls for “making an effort” and says he is willing to dialogue with the businessmen and with the Government.

Days before, the executive secretary of the COB, Juan Carlos Huarachi, announced that this organization “will never renounce” the salary increase, and even more so because in 2020 there was no increase.

With this decision to demand a salary increase, of that or less percentage, with a government allied with the COB, an electoral process underway, and the antecedents of the last MAS governments when the salary increases were not related to the conditions of the private companies and other job generators, everything indicates that this year there could be a decree to increase wages.

If so, it would be ignored that the Bolivian economy reports negative GDP growth below -8 percent, due to the drop in international prices of raw materials, the closure of many industries and workshops due to the pandemic, the operation of many companies at a loss, in a tax system that forgives nothing, laws that prevent job separation and require the payment of bonuses no matter how the year has passed.

Economists have warned that instead of encouraging a wage increase, the Government should prioritize the need to preserve the employment that exists today, because demands such as that of the COB will generate a precarious employment and an even deeper crisis in economic activity.

Along with strategies to preserve employment, the improvement of current working conditions should also be sought, advise economics, business and employment scholars.

Companies that are forced to increase salaries this year will seek ways to compensate their balance by reducing costs, this is by reducing their payroll and thus the opposite effect will have been achieved. Some will not resist and will go bankrupt, mainly medium and small companies that experience a fragile survival after the first year of the pandemic.

The private sector is often criticized for its complaints, and probably in the past they had some reason for those criticisms, but the economic tsunami of the Coronavirus is an undeniable and measurable drama that has liquidated many initiatives that created employment, and the worst thing is that the emergency has not passed: the health crisis with its consequences continues to close factories, shops, trips and throwing workers out on the streets. A full awareness of the private sector’s ability to pay for an eventual increase will be needed in the coming weeks. It is not a time for claiming and political slogans, but for survival.

Incremento salarial en plena pandemia

Casi como una rutina de cada año, la Central Obrera Boliviana (COB) ha adelantado que la próxima semana convocará a una reunión nacional ampliada para definir un pliego de peticiones al Gobierno nacional, donde resalta la demanda de obtener un incremento salarial de 10 por ciento al mínimo nacional y 12 por ciento al salario básico.

Lo ha adelantado el secretario ejecutivo de la Confederación General de Trabajadores Fabriles de Bolivia, Vicente Pacosillo, quien afirma que todos los trabajadores esperan el 1 de mayo un incremento salarial de acuerdo al costo de la vida. Y pese a que reconoce que este es un año difícil, el dirigente sindical llama a “hacer un esfuerzo” y dice estar dispuesto al diálogo con los empresarios y con el Gobierno.

Días antes, el secretario ejecutivo de la COB, Juan Carlos Huarachi, anunció que esa organización “jamás renunciará” al incremento salarial, y con mayor razón porque el 2020 no hubo incremento.

Con esa decisión de exigir un incremento salarial, de ese o menor porcentaje, con un Gobierno aliado de la COB, un proceso electoral en marcha, y los antecedentes de los últimos gobiernos del MAS cuando los incrementos salariales no guardaban relación con las condiciones de la empresa privada y otros generadores de empleo, todo indica que este año podría haber decreto de aumento de salarios.

De ser así, se estaría ignorando que la economía boliviana reporta un crecimiento del PIB negativo y por debajo del -8 por ciento, por la caída de los precios internacionales de las materias primas, el cierre de muchas industrias y talleres por efecto de la pandemia, el funcionamiento de muchas empresas a pérdida, en un sistema tributario que no perdona nada, leyes que impiden la desvinculación laboral y exigen el pago de aguinaldos sin importar cómo haya transcurrido el año.

Economistas han advertido que en lugar de alentar un incremento salarial, el Gobierno debiera priorizar la necesidad de preservar el empleo que hoy existe, porque demandas como la de la COB generarán una precarización del empleo y una crisis aún más profunda de la actividad económica.

Junto a estrategias para preservar el empleo, también se debieran buscar la mejora de las condiciones laborales actuales, aconsejan los estudiosos de economía, empresa y empleo.

Las empresas que se vean forzadas a incrementar salarios este año buscarán formas de compensar su equilibrio aliviando costos, esto es reduciendo sus planillas laborales y así se habrá conseguido el efecto contrario. Algunas no resistirán y entrarán en quiebra, principalmente las empresas medianas y pequeñas que experimentan una frágil supervivencia tras el primer año de la pandemia.

Suele criticarse al sector privado por sus quejas, y probablemente en el pasado algo de razón tenían esas críticas, pero el tsunami económico del Coronavirus es un drama innegable y medible que ha liquidado muchas iniciativas que generaban empleo, y lo peor es que la emergencia no ha pasado: la crisis sanitaria con sus consecuencias continúa cerrando factorías, comercios, viajes y echando a la calle a trabajadores. Hará falta en las próximas semanas una evaluación a plena conciencia de las posibilidades del sector privado para pagar un eventual incremento. No es tiempo de consignas reivindicacionistas y políticas, sino de supervivencia.

https://eldeber.com.bo/opinion/incremento-salarial-en-plena-pandemia_221456

“and how are you holding up?”

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