The economy is fixed later – La economía se arregla después

Juan Manuel Arias writes in El Deber:

The economy is fixed later

In this quarantine, everything has been seen and heard, from sensible statements, other alarmist and apocalyptic and many crazy, selfish and impertinent to the point of calling for the health rebellion calling the population to a collective exhibition of the contagion of the evil COVID- 19. We have seen with bitter taste how some citizens, instead of using the sanitary instructions, have chosen to provoke controversy by searching for the culprits of this pandemic by launching pointless accusations, which confuses our population that unhappily has fallen into the great error of judging everyone already.

This quarantine has different perceptions. For some, this is an opportunity to bring out their best version, taking care of themselves and their loved ones. Staying at home they have found the opportunity to reconnect with their family, their children, their parents and siblings and together they have made an effort to maintain their social isolation in order to avoid the spread of the virus. To these people, this quarantine has brought peace, serenity and have practiced solidarity with the weakest, also helping those who do not have and supporting with all their being the heroes of this pandemic, the health sector, so badly hit in our country.

For others this quarantine is being a real crisis, because by not working they are not generating income, they are going to be unemployed -those who have a job- they have the problem of how they are going to pay their bills at the end of the month. These people are worried if they will have bread, rice, meat, milk, and other food to eat and if the reserves will last until the next weekend. These people do not care at all if this Easter they will have a chocolate or fish egg on Good Friday. These people want to go back to work and the quarantine is over because they have no money to continue.

While some are working in what has come to be called “home office” (work from home), others continue to live on the street in the deepest defenselessness, poverty and hunger. There are those who want to flay those who want to return to work, because they have resources and do not need to worry about it.

Believers with faith in God indicate that this is divine punishment, that the worst has not yet come, but they affirm that He is great and miracles will occur. Ecologists indicate that this is the response of Mother Nature, who is taking revenge on the human being who has exploited soils and waters so much and who has opened a hole in the planet’s ozone layer.

In short, the only thing that is certain is that all human beings on the planet (this includes Bolivians, obviously) are going through the same moment, but with completely different perceptions, experiences and needs, without ideologies, without a political party, without race, without religion and without a doubt far from the “tip of the nose”. We will all get out of this crisis in some way, but for that we should not underestimate the pain of others and we should not judge the life of those who have. Let us judge less, both the one who does not have and the one who has more than enough; both those who want to return to work and those who want to stay home. The dichotomy between life or the economy, I keep life. The economy is fixed later.

====versión español====

La economía se arregla después

En esta cuarentena se ha visto y se ha escuchado de todo, desde declaraciones sensatas, otras alarmistas y apocalípticas y muchas descabelladas, egoístas e impertinentes al extremo de llamar a la rebeldía sanitaria convocando a la población a una exposición colectiva del contagio del maléfico COVID-19. Hemos visto con amargo sabor cómo algunos ciudadanos en vez de acogerse a las instrucciones sanitarias han optado por provocar polémica buscando culpables de esta pandemia largando acusaciones sin sentido, lo cual confunde a nuestra población que infelizmente ha caído en el gran error de juzgar a todos y a todas.

Esta cuarentena tiene diversas percepciones. Para algunos esta siendo una oportunidad de sacar de sí su mejor versión, cuidándose y cuidando a sus seres queridos. Quedándose en casa han encontrado la oportunidad de reencontrarse con su familia, con sus hijos, con sus padres y hermanos y juntos han hecho esfuerzo por mantener su aislamiento social para así evitar la propagación del virus. A esta gente, esta cuarentena les ha traído paz, serenidad y han practicado la solidaridad con los más débiles además ayudando a los que no tienen y apoyando con todo su ser a los héroes de esta pandemia, el sector de la salud, tan golpeada en nuestro país. 

Para otros esta cuarentena está siendo una verdadera crisis, porque al no trabajar no están generando ingresos, van a quedar desempleados –los que tienen empleo– ellos tienen el problema de cómo van a pagar sus cuentas a fin de mes. Esta gente está preocupada de si van a tener pan, arroz, carne, leche, y demás alimentos para comer y si las reservas les duraran hasta el próximo fin de semana. A esta gente no le preocupa en nada si en esta Pascua van a tener huevo de chocolate o pescado el Viernes Santo. Esta gente quiere volver a trabajar y que se acabe la cuarentena porque no tienen dinero para continuar.

Mientras unos están trabajando en lo que se ha venido a denominar como “home office” (trabajo desde casa) otros siguen viviendo en la calle en la más profunda indefensión, pobreza y hambre. Hay quienes quieren desollar a los que quieren volver a trabajar, porque estos tienen recursos y no necesitan preocuparse con eso.

Los creyentes con la fe en Dios indican que éste es un castigo divino, que lo peor aun no llegó, pero afirman que El es grande y van a ocurrir milagros. Los ecologistas indican que esta es la respuesta de la madre naturaleza, que se está vengando del ser humano que tanto ha explotado los suelos, las aguas y que ha abierto un agujero en la capa de ozono del planeta.

En fin, lo único que es cierto es que todos los seres humanos del planeta (esto incluye a los bolivianos, obvio) estamos pasando por el mismo momento, pero con percepciones, experiencias y necesidades completamente diferentes, sin ideologías, sin partido político, sin raza, sin religión y sin duda alguna lejos de la “punta de la nariz”. Todos saldremos de esta crisis de alguna forma, pero para eso no debemos menospreciar el dolor ajeno y no debemos juzgar la vida del que tiene. Juzguemos menos, tanto al que no tiene como al que tiene de sobra; tanto del que quiere volver a trabajar como al que quiere mantenerse en casa. La dicotomía entre la vida o la economía, me quedo con la vida. La economía se arregla después.

https://eldeber.com.bo/173918_la-economia-se-arregla-despues

(Oruro, El Deber Apr/10/2020)

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