2020 salaries – Salarios 2020

Rodolfo Eróstegui writes in Página Siete:

2020 salaries

We are starting the 2020 management year and the workers’ unions made their salary aspirations known. This year, if the Government does the sensible things, we can remember it by the transformations that the possibilities of facing in the labor world have.

With the new transitory administration of the central government, the possibility of establishing new guidelines for managing salary and labor policy in general is opened. A policy that is based on consultation and negotiation, both employers and workers, within the framework of labor regulations contained in Convention 131 of the International Labor Organization.

In the last 14 years the Government not only did not consult with employers’ organizations, but did not allow them to participate. The consultations or negotiations were carried out only with the Central Obrera Boliviana. Based on the bipartite dialogue, it was that every May 1st, supposedly paying homage to the country’s workers, the minimum wage was set. This policy was presented as a concession of Evo Morales to the workers, it was his gift.

The COB-Government bipartite negotiation could be helpful for the workers, if the COB had maintained an independent attitude, but since this organization quickly became an appendix to the Evo party, this negotiation was more an imposition on the COB. On this occasion, the COB can regain its independence and negotiate a salary policy, which they did not do in the last 14 years.

This policy, which was implemented in May, also broke with business planning practices, since it was retroactive to January 1. Although after the second or third year of this practice, many employers took their forecasts, generated some accounting problems.

Due to the absence of information on wages, inflation and productivity, essential for this type of negotiation, the National Chamber of Industries (CNI), with its advisor Hugo Siles, tries to fill that gap and is accustoming us to compile statistical information. This year not only presents the statistics, but also a proposal for salary increase.

According to the CNI, the minimum wage grew by 324% in the last 13 years. From 500 Bolivians in 2007, it went to 2,122 to 2019, which means that it grew by 6.7% annual average, but the purchasing power of the minimum wage only increased by 98% and the purchasing power of the basic salary of the worker did in 36%. This salary growth places the Bolivian minimum wage as the fifth highest in South America; However, in terms of productivity, we are ranked 10 in the region, that is, last. This labor policy led to the country having the highest informal economy in South America.

Labor figures and practices show us that mass policies, such as those we have lived in the last 14 years, are preferred by populist governments, because through economic demagogy they strengthen their ties with wage-earning workers. But what causes this type of policies, especially when there are no specific policies to improve productivity, is the growth or consolidation of informal work, which is interpreted by the ILO and the observers of the working world, such as the Development Center Labor and Agriculture, as precarious work.

The subordination of the trade union movement to political or economic power in any country does not achieve good results, especially in the medium and long term for the working class. It is time to reroute the relations between trade unionism with the Government and with employers.

Rodolfo Eróstegui T. is an expert on labor issues.

====versión español====

Salarios 2020

Estamos comenzando la gestión 2020 y los sindicatos de trabajadores hicieron conocer sus aspiraciones salariales. Este año, si el Gobierno hace las cosas sensatas, lo podemos recordar por las transformaciones que tiene las posibilidades de encarar en el mundo laboral.

Con la nueva administración transitoria del Gobierno central se abre la posibilidad de fijar nuevas pautas de gestión de la política salarial y laboral en general. Una política que  esté basada en la consulta y negociación, tanto a empleadores como a trabajadores, en los marcos de la normativa laboral contenida en el Convenio 131 de la Organización Internacional del Trabajo. 

En los últimos 14 años el Gobierno no sólo no consultó con las organizaciones de los empleadores, sino que no permitía que participen.  Las consultas o negociaciones las realizaba  sólo con la Central Obrera Boliviana. A base del diálogo bipartito fue que cada primero de mayo, supuestamente haciendo un homenaje a los trabajadores del país, se fijaba el salario mínimo. Esta política se la presentaba como una concesión de Evo Morales a los trabajadores, era su regalo.  

La negociación bipartita COB-Gobierno pudo ser provechosa para los trabajadores, si     la COB hubiera mantenido una actitud independiente, pero como esta organización se convirtió rápidamente en un apéndice del partido de Evo, esta negociación era más una imposición a la COB. En esta oportunidad la COB puede recuperar su independencia y pasar a negociar una política salarial, cosa que no hicieron en los últimos 14 años.

También esta política que se efectivizaba en mayo rompía con las prácticas de planificación empresarial, pues era retroactiva al 1 de enero. Si bien luego del segundo o tercer año de esta práctica, muchos empleadores tomaban sus previsiones, les generaba algunos problemas contables.

Por la ausencia de información sobre salarios, inflación y productividad, indispensables para este tipo de negociación, la Cámara Nacional de Industrias (CNI), con su asesor Hugo Siles, trata de llenar ese vacío y nos está acostumbrando a realizar una recopilación de información estadística. Este año no sólo presenta las estadísticas, sino también una propuesta de incremento salarial.

Según la CNI, el salario mínimo creció en 324% en los últimos 13 años. De 500 bolivianos en el año 2007 se pasó a 2.122 a 2019, lo que significa que creció en 6,7% promedio anual, pero el poder adquisitivo del salario mínimo sólo aumentó en un 98% y el poder adquisitivo del salario básico del trabajador lo hizo en 36 %. Este crecimiento salarial ubica al salario mínimo boliviano como el quinto más alto de Sudamérica; sin embargo, en materia de productividad, nos ubicamos en el puesto 10 de la región, es decir, últimos. Esta política laboral condujo a que el país tenga la economía informal más alta de América del Sur.

Las cifras y las prácticas laborales nos muestran que las políticas masistas, como las que vivimos en los últimos 14 años, son las preferidas por los gobiernos populistas, porque mediante la demagogia económica fortalecen sus lazos con los trabajadores asalariados. Pero lo que provocan este tipo de políticas, sobre todo cuando no se cuenta con políticas específicas para mejorar la productividad, es el crecimiento o consolidación del trabajo informal, que es  interpretado por la OIT y los observadores del mundo laboral, como el Centro de Desarrollo Laboral y Agrario, como de precarización del trabajo.

La subordinación del movimiento sindical al poder político o económico en cualquier país no consigue buenos resultados, sobre todo en el mediano y largo plazo para la clase trabajadora. Es hora de reencaminar las relaciones entre el sindicalismo con el Gobierno y con los empleadores.

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales.

https://www.paginasiete.bo/opinion/rodolfo-erostegui-t/2020/1/21/salarios-2020-244064.html

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