In Bolivia every vote is not worth the same – En Bolivia cada voto no vale igual

Iván Finot writes in Pagina Siete:

In Bolivia every vote is not worth the same

The democratic power rests on the principle that each citizen must have equal power to form the organs of the State. And in the constitution of the Legislative, although territorial differences must be taken into account, this principle should predominate. It is normal that in the conformation of the Senate Chamber the territorial criterion predominates but in that of the Chamber of Deputies, with more powers, a strictly proportional representation should be tended.

With regard to Senators, in Bolivia the territorial aspect has always been not only dominant but unique: same number of senators per department regardless of the number of inhabitants in each of them.

But in Deputies, in whose election the equality of the weight of each vote should prevail, it has not happened like this: on the contrary, what weights even more is the territorial factor. Indeed, the Electoral Law of 1991 established that, to elect a deputy, a vote in Pando was worth 10.6 times more than one in La Paz, and one in Beni or Tarija, more than double. In 1996, the difference between the vote with the most weight and the one with the least weight decreased to 8.1 – 1 and in 2014 the vote was further reduced. But it’s still too big: a vote in Pando still has 3.5 times more power than one in La Paz! And in Beni each vote weighs 84%, in Chuquisaca 66%, in Potosí 63%, in Oruro and Tarija 57% more than in La Paz, Cochabamba or Santa Cruz.

The differences are greater in regard to uninominal deputies: a vote in the 63rd district of Pando is worth four times more than one in constituencies of Santa Cruz, Cochabamba and La Paz. And often the power of one vote in one constituency doubles that of one vote in another. Why do some citizens have to have twice as much, or more power than others?

But the situation reaches extremes in the case of elected deputies by “special constituencies”, which are not defined geographically but by the power of citizens of some rural areas to choose to vote or by a candidate from their respective uninominal constituency or by an indigenous departmental constituency (one in each department except Chuquisaca and Potosí where there are no special constituencies), which in practice results in the deputies by these constituencies being elected with far fewer votes than any uninominal constituency.

For the 2014 elections, each uninominal constituency of Cercado de Cochabamba had more than 200 thousand inhabitants (according to the 2012 census) while the special district of the department had only 1,287 registered! And while in Cercado de Oruro, each uninominal constituency reached an average of more than 125 thousand inhabitants, only 1,129 voters had registered in the special district of the department. In this case one vote can be worth 100 times more than another! In those elections the Movement To Socialism won six of the seven special constituencies in several cases “with only 500 or a thousand votes” (Los Tiempos 07/21/2019).

As for the Departmental Assemblies, although proportional representation should be combined with territorial representation and, if necessary, with ethnicity, proportional representation should also predominate (each vote equal power). But this is not the case: in the case of Beni, it does not exist and in the others it reaches a maximum of 50% (La Paz, Cochabamba, Oruro and Potosí) (Transitional Law of Subnational Elections of 2014).

It is necessary to continue moving towards the legal equality of the citizen. Of course, continue to tend to match the number of deputies/population across the country; second, also tending to match the number of inhabitants per uninominal constituency.

The formation of special constituencies according to the decision of each citizen represents a particular problem since, when voluntarily formed, the number of voters is not very predictable. One solution could be to create constituencies that correspond to indigenous-native-peasant autonomies, provided that the total number of inhabitants is greater than a minimum.

And in departmental assemblies, although territorial representation must be combined with proportional representation, the latter must also be predominant.

Iván Finot is an MSc in economics, postgraduate in planning and political and social sciences. Decentralization and development expert.

====versión español====

En Bolivia cada voto no vale igual

El poder democrático descansa en el principio de que cada ciudadano debe tener igual poder para conformar los órganos del Estado. Y en la conformación del Legislativo, si bien deben tomarse en cuenta diferencias territoriales, debe predominar este principio. Es normal que en la conformación de la Cámara de Senadores predomine el criterio territorial pero en la de la Cámara de Diputados, con más poderes, se debe tender a una representación estrictamente proporcional.

En lo que se refiere a Senadores, en Bolivia el aspecto territorial siempre ha sido no sólo dominante sino único: mismo número de senadores por departamento sin importar el número de habitantes en cada uno de ellos.

Pero en Diputados, en cuya elección debería prevalecer la igualdad del peso de cada voto, no ha ocurrido así: contrariamente, lo que más pondera aún es el factor territorial. En efecto, la Ley Electoral de 1991 establecía que, para elegir un diputado, un voto en Pando valía 10,6 veces más que uno en La Paz, y uno en Beni o Tarija, más del doble. En la de 1996, la diferencia entre el voto con más peso y el con menos peso disminuyó a 8,1 – 1 y en la de 2014 se redujo aún más. Pero todavía es demasiado grande: ¡un voto en Pando todavía tiene 3,5 veces más poder que uno en La Paz! Y en Beni cada voto pesa 84%, en Chuquisaca 66%, en Potosí 63%, en Oruro y Tarija 57% más que en La Paz, Cochabamba o Santa Cruz.

Las diferencias son mayores en lo que se refiere a diputados uninominales: un voto en la circunscripción 63 de Pando, vale cuatro veces más que uno en circunscripciones de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz. Y con frecuencia el poder de un voto en una circunscripción duplica al de un voto en otra. ¿Por qué algunos ciudadanos tienen que tener el doble, o más de poder  que otros?

Pero la situación llega a extremos en el caso de los diputados electos por “circunscripciones especiales”, las cuales no están definidas geográficamente sino por la potestad de los ciudadanos de algunas áreas rurales de poder escoger votar o por un candidato de su respectiva circunscripción uninominal o por uno indígena de circunscripción departamental (uno en cada departamento excepto Chuquisaca y Potosí donde no hay circunscripciones especiales), lo que en la práctica resulta en que los diputados por estas circunscripciones son electos con muchos menos votos que cualquier circunscripción uninominal.

Para las elecciones de 2014 cada circunscripción uninominal de Cercado de Cochabamba contaba con más de 200 mil habitantes (según el  censo de 2012) mientras la circunscripción especial del departamento contaba con ¡sólo 1.287 inscritos! Y mientras en Cercado de Oruro, cada circunscripción uninominal alcanzaba en promedio a más de 125 mil habitantes, en la circunscripción especial del departamento sólo se habían inscrito 1.129 votantes. ¡En este caso un voto puede valer como 100 veces más que otro! En aquellas elecciones el Movimiento Al Socialismo ganó seis de las siete circunscripciones especiales en varios casos “con sólo 500 o mil votos” (Los Tiempos 21/07/2019). 

En cuanto a las Asambleas Departamentales, si bien se debería combinar la representación proporcional con la territorial y, si fuera el caso, con la étnica, también debería predominar la proporcional (cada voto igual poder). Pero no es así: en el caso de Beni esta no existe y en los otros alcanza como máximo al 50% (La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí) (Ley transitoria de elecciones subnacionales de 2014).

Es necesario seguir avanzando hacia la igualdad jurídica del ciudadano. Desde ya, seguir tendiendo a igualar la relación número diputados/población en todo el país; en segundo lugar, también propendiendo a igualar el número de habitantes por circunscripción uninominal.

La conformación de circunscripciones especiales según decisión de cada ciudadano representa un problema particular ya que, al conformarse voluntariamente, el número de electores es poco previsible. Una solución podría ser conformar circunscripciones que correspondan a autonomías indígena-originario-campesinas, siempre que el número total de habitantes de estas fuera superior a un mínimo.

Y en las asambleas departamentales, si bien se debe combinar la representación territorial con la proporcional, esta última también debe ser predominante.

Iván Finot es MSc en economía, posgrados en planificación y ciencias políticas y sociales. Experto en descentralización y desarrollo.

https://www.paginasiete.bo/opinion/2020/1/18/en-bolivia-cada-voto-no-vale-igual-243812.html

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