Learnings for the next battle | Aprendizajes para la próxima batalla

Editorial, El Deber:

Santa Cruz has not yet finished getting back on its feet after its longest battle in democracy, which made Cruceños hold their breath for 36 and a half days, and the topic of conversation for the whole week will still be the days and nights of the rotonda, when in other conditions we would all be talking about Christmas. And it is that the region of hope -which is what all those who come to these lands are looking for and with their presence and work have made it the most important in the country in all senses- have had their lives changed by the arbitrariness of the Neocentralism, now with an air of populism and an interest in submission, as if we were living in colonial times.

No one likes to abruptly stop the normal course of a city that is characterized by its revitalizing movement of economy, employment, food, exports and many other attributes of its own pride, but it is that they did not leave Santa Cruz any other option to exercise their democratic right to be heard and have their opinion taken into account, especially when it comes to defending a legitimate claim.

In fact, and without a decree, law or statement involved, the country has transferred to Santa Cruz the greatest social responsibility, which is to generate jobs for citizens and wealth for the State. This detail alone gives the region an indisputable moral authority to claim, sue, question and change national policies when they deviate from the law or are part of crude partisan manipulation from the central power. If that is the way, Santa Cruz will surely use it more often as its most effective fighting formula so far. To this extent, it is necessary to identify some lessons learned from the recent 36 days of paralysis for the next battles. The first great lesson is the admirable commitment of citizens: this is, as we have said more than once in these lines, the most important social capital that must be preserved, prudently and without wearing it down.

Then there is the confirmation of the undeniable contempt of the current government towards the region: not even the detail that the main government operators in this conflict were authorities born in Santa Cruz (Minister María Nela Prada) or the east (Jorge Richter, of Beniano origin) contributed to a better handling of the recent conflict. With or without Santa Cruz inside, nothing good can be expected from the Government.

A third element, of the many that can surely be listed, is the maturity acquired by the citizens, who have learned not to fall into the trap of provocations that usually reverse the fate of mobilizations: people identify the infiltrators, act with caution not to react disproportionately and perhaps for this reason it is understood that the attacks by the MAS shock groups ended up turning against them, in the manner of a clumsy boomerang.

Another factor to consider is the certainty that, in its struggles, Santa Cruz will have to live with a sensation of loneliness: for whatever reasons, the democratic sectors of other regions “delegate” the fight to Santa Cruz, but they are unable to join factually to her. Santa Cruz goes and perhaps for a long time will go alone; It will have the Government at its head with its attempt to subdue and dominate it, the shock groups of the Movement for Socialism and now also the Police, who decided to take on the dirty work of allying themselves against the region that hosts it.

Santa Cruz aún no ha terminado de ponerse de pie tras su batalla más larga en democracia, que hizo contener la respiración de los cruceños durante 36 días y medio, y el tema de conversación de toda la semana aún serán los días y noches de rotonda, cuando en otras condiciones ya todos estaríamos hablando de la Navidad. Y es que a la región de la esperanza –que es lo que buscan todos quienes llegan a estas tierras y con su presencia y trabajo la han convertido en la más gravitante del país en todos los sentidos– le han cambiado la vida con las arbitrariedades del neocentralismo, con aires ahora de populismo e interés de sometimiento, como si viviéramos tiempos de coloniaje. 

A nadie le hace gracia detener bruscamente el curso de normalidad de una ciudad que se caracteriza por su movimiento vitalizador de economía, empleo, alimentación, exportación y tantos otros atributos de orgullo propio, pero es que no le dejaron a Santa Cruz ninguna otra opción para ejercer su derecho democrático a ser escuchada y que su opinión sea tomada en cuenta, máxime cuando se trata de salir en defensa de una demanda legítima. 

En los hechos, y sin decreto, ley ni declaración de por medio, el país ha transferido a Santa Cruz la responsabilidad social más grande, cual es la de generar empleos para los ciudadanos y riqueza para el Estado. Solo ese detalle le da a la región una indiscutible autoridad moral para reclamar, demandar, cuestionar y cambiar políticas nacionales cuando estas se aparten de la legalidad o sean parte de burdas manipulaciones partidarias desde el poder central. Si ese es el camino, Santa Cruz seguramente lo utilizará más seguido como su fórmula de lucha hasta ahora más efectiva. En esa medida, es preciso identificar algunos aprendizajes que dejaron los recientes 36 días de paralización para las próximas batallas. La primera gran lección es el admirable compromiso de los ciudadanos: ese es, lo dijimos más de una vez en estas líneas, el capital social más importante que se debe preservar, con prudencia y sin desgastarlo.

Enseguida está la constatación del inocultable desprecio del actual Gobierno hacia la región: ni siquiera el detalle de que los principales operadores gubernamentales en este conflicto eran autoridades nacidas en Santa Cruz (la ministra María Nela Prada) o el oriente (Jorge Richter, de origen beniano) contribuyó a llevar de mejor manera el reciente conflicto. Con cruceños o sin ellos adentro, nada bueno se puede esperar del Gobierno. 

Un tercer elemento, de los varios que seguramente se puede enumerar, es la madurez adquirida por la ciudadanía, que aprendió a no caer en la trampa de las provocaciones que suelen invertir el destino de las movilizaciones: la gente identifica a los infiltrados, actúa con cautela para no reaccionar en forma desproporcionada y quizá por ello se entiende que las agresiones de los grupos de choque del MAS terminaron volviéndose contra ellos, a la manera de un torpe boomerang. 

Otro factor a considerar es la certeza de que, en sus luchas, Santa Cruz tendrá que convivir con una sensación de soledad: por las razones que fuera, los sectores democráticos de otras regiones ‘delegan’ la pelea a Santa Cruz, pero no logran sumarse fácticamente a ella. Santa Cruz va y quizá por un largo tiempo irá sola; al frente tendrá al Gobierno con su intento por someter y dominarla, a los grupos de choque del Movimiento al Socialismo y ahora también a la Policía, que decidió asumir el trabajo sucio de aliarse contra la región que la acoge.

https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/aprendizajes-para-la-proxima-batalla_305615

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