Is it possible to trust Bolivian justice? – ¿Es posible confiar en la justicia boliviana?

Editorial, Los Tiempos:

The arrest, indictment and preventive detention for six months, in the San Pedro prison, La Paz, of the police colonel investigated by the US Drug Enforcement Administration (DEA) and who was national chief anti-drug trafficking in the last nine months of the Morales government could suggest that the national justice system acts as it should, that is, with independence and impartiality.

But it seems that it is not. No, because there are two other cases in which the actions of the Public Ministry show the contrary, and because what happened with the policeman imprisoned yesterday in La Paz is exceptional considering his background, the complaints against him and the benevolence that he was treated with, until a few days ago, before it became known that he was being investigated by the DEA.

Indeed, yesterday, the Tarija Prosecutor’s Office —directed by a former Minister of Justice of former President Morales— charged the Governor of that department, the Mayor of its capital city, the president of the local civic committee and a motor transport executive, all of them opponents of the government party, for the crime of public incitement to commit a crime, which according to a complaint by a peasant leader related to the MAS they would have perpetrated by calling a strike to demand the repeal of the laws against the legitimization of illicit profits, in November of last year.

On the other hand, the Prosecutor’s Office refrains from intervening in the case of the, now annulled, irregular purchase of 41 ambulances made by the Government of Potosí, headed by a militant from the ruling party.

In this last case, “the Government of Potosí was about to consummate a million-dollar purchase with suspicions of corruption (…); in fact, the award had already been closed and the only thing missing was for the vehicles to be delivered, but a timely journalistic complaint that discovered and published at least four irregular events stopped the operation”, summarizes the matter in an editorial in El Deber, the newspaper from Santa Cruz that revealed it.

Regarding the Police colonel now imprisoned, the actions to find and arrest him were the result of a publication in the Colombian magazine Semana that revealed the forthcoming extradition, from Colombia to the US, of a former Bolivian police officer who, according to DEA investigations, “he does not only has contacts in the Bolivian anti-narcotics agency, but also in the upper echelons of the Government of his country”. The investigations of that US agency also included two former national directors of the Special Force to Fight Drug Trafficking (Felcn).

In this context, it is very difficult to think about the correctness and independence of the Bolivian judicial system.

El apresamiento, imputación y detención preventiva por seis meses, en el penal de San Pedro de La Paz, del coronel de Policía investigado por la Administración para el Control de Drogas de EEUU (DEA, por sus siglas en inglés) y que fue jefe nacional antinarcotráfico en los últimos nueve meses de gobierno de Morales podría hacer pensar que el sistema de justicia nacional actúa como corresponde, es decir, con independencia e imparcialidad.

Pero parece que no es así. No, porque existen otros dos casos en los que las acciones del Ministerio Público evidencian lo contrario, y porque lo ocurrido con el policía encarcelado ayer en La Paz reviste un carácter excepcional considerando sus antecedentes, las denuncias que pesan sobre él y la benevolencia con la que fue tratado hasta hace pocos días, antes de que se conociera que estaba investigado por la DEA.

En efecto, ayer, la Fiscalía de Tarija —dirigida por una exministra de Justicia del expresidente Morales— imputó al Gobernador de ese departamento, al Alcalde de su ciudad capital, al presidente del comité cívico local y a un ejecutivo del autotransporte, todos ellos opositores al partido de gobierno, por el delito de instigación pública a delinquir, que según denuncia de un dirigente campesino afín al MAS habrían perpetrado al convocar al paro en demanda de la abrogación de las leyes contra la legitimación de ganancias ilícitas, en noviembre del años pasado.

En contrapartida, la Fiscalía se abstiene de intervenir en el caso de la, ahora anulada, compra irregular de 41 ambulancias efectuada por la Gobernación de Potosí, a cuya cabeza está un militante del partido oficialista.

En este último caso, “la Gobernación de Potosí estaba a punto de consumar una millonaria compra con sospechas de corrupción (…); de hecho, la adjudicación ya se había cerrado y sólo faltaba que se entreguen los vehículos, pero una oportuna denuncia periodística que descubrió y publicó al menos cuatro hechos irregulares frenó la operación”, resume el asunto un editorial de El Deber, el diario cruceño que lo reveló.

Respecto del coronel de Policía ahora encarcelado, las acciones para encontrarlo y detenerlo fueron resultado de una publicación de la revista colombiana Semana que reveló la próxima extradición, de Colombia a EEUU, de un expolícia boliviano que, según las pesquisas de la DEA, “no sólo tiene contactos en la agencia antinarcóticos de Bolivia, sino también en las altas esferas del Gobierno de su país”. Las investigaciones de esa agencia estadounidense incluían también a dos exdirectores nacionales de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn).

En ese contexto, es muy difícil pensar en la corrección e independencia del sistema judicial boliviano.

https://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20220125/editorial/es-posible-confiar-justicia-boliviana

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