By Marcelo Nuñez:
After suffering a major crisis for years, Bolivia entered a free-market model in August 1985 following the implementation of measures established in Supreme Decree 21060. The results were remarkable: increased international reserves, growth in foreign-currency deposits, expansion of lending—mostly in U.S. dollars—higher non-traditional exports, exchange-rate stability, and economic growth.
To deepen the model, the Capitalization Law was enacted in March 1994. Foreign investment began to flow into the country, and national companies from various sectors doubled their capital through share issuance. One of them was Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Investments in exploration produced significant results; by 2002, Bolivia had registered 52.3 trillion cubic feet of proven gas reserves and was considered the second-largest gas power in South America after Venezuela.
Technical assessments, audits, and certification of gas wells were carried out by renowned international firms. DeGolyer & MacNaughton certified the massive gas reserves, enabling Bolivia to expand gas export contracts with Argentina and Brazil. By the end of 2001, the government had also begun negotiations with the United States to export gas. A draft agreement proposed supplying natural gas to the states of California and New Mexico.
Exports were to be carried out through the port of Arica. Under the 1904 Treaty, Chile—having seized Bolivia’s coastal territory during the War of the Pacific—granted Bolivia access to that port for exporting its products. The draft agreement required Bolivia to build a liquefaction plant in Arica to facilitate overseas transportation of gas. Such a plant would compress natural gas for shipment by tanker and then restore it to its original volume upon arrival at its destination.
The necessary conditions were already in place, as Bolivia had an oil pipeline running from Sica Sica, in the department of La Paz, to Arica, Chile. During the 1960s and 1970s, Bolivia exported crude oil to Chile using this pipeline. A natural gas pipeline was planned to be built along the same route.
In 2003, mining-sector groups launched a campaign against the gas export project to the United States. Their arguments included allegedly low export prices, the need to industrialize gas before exporting it, and the proposal that the liquefaction plant should be built in a Peruvian port instead. These protests culminated in what became known as the “Gas War,” which resulted in violent clashes, fatalities, and the exile of the sitting president, who was replaced by the vice president.
Beginning in 2006, the free-market economic model and openness to foreign investment changed dramatically. The Political Constitution of the State was amended, several foreign companies repatriated their capital, and government investment in the exploration of new oil and gas fields remained minimal. The consequences are evident today: according to YPFB data, Bolivia’s current gas reserves have fallen to only 3.7 trillion cubic feet.
At present, domestic production of both diesel and gasoline is insufficient to meet internal demand. Bolivia now spends approximately US$1.821 billion annually on diesel imports and US$1.027 billion on gasoline imports. Revenues from gas exports amount to around US$2.3 billion. Domestic, industrial, and commercial gas consumption stood at 30.42 million cubic feet per day (MMcf/d) in 2009, while today annual consumption fluctuates around 45.13 MMcf/d. Finally, international monetary reserves total US$3.632 billion, of which only US$472 million is in liquid currency; the remainder consists of gold and securities.
Former President of the Santa Cruz College of Economists; Professor at U.A.G.R.M.
Por Marcelo Nuñez Araúz:
Después de sufrir durante años una gran crisis, en agosto de 1985 Bolivia ingresa al modelo de libre mercado, luego de haber aplicado las medidas redactadas en el Decreto Supremo 21060, los resultados fueron sorprendentes, aumento de las reservas internacionales, incremento en depósitos del público en moneda extranjera, colocación de préstamos la mayoría en dólares americanos, incremento de las exportaciones no tradicionales, estabilidad cambiaria, crecimiento de económico.
En el objetivo de profundizar el modelo, en marzo de 1994 se promulga la ley de capitalización, los recursos extranjeros empiezan a llegar, las empresas nacionales de diversos sectores duplican su capital transformado en acciones, una de ellas es Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos Y.P.F.B. las inversiones realizadas en exploración dieron importantes resultados; En el año 2002 Bolivia registraba 52,3 trillones de pies cúbicos en reservas probadas, por aquel tiempo era considera la segunda potencia en Sudamérica después de Venezuela en cuanto a reservas gasíferas.
El estudio de peritaje, auditoria y otros requisitos de los pozos de gas, fueron realizadas por connotadas empresas extranjeras, DeGolyer & MacNaughton, fue quien certificó las colosales reservas de gas, gracias a la mencionada certificación, se logra ampliar el contrato de venta de gas a Argentina y Brasil. A finales del 2001 el gobierno inicia tratativas con los Estados Unidos para exportar gas, el borrador del contrato establecía abastecer con gas a los estados de California y Nuevo Mexico.
La comercialización externa se realizaría aprovechando el puerto de Arica, pues el tratado de 1904, Chile por haber arrebatado la parte costera el Litoral Boliviano, en compensación cede dicho puerto para que Bolivia pueda exportar sus productos. El borrador del contrato sostenía que Bolivia tendría que construir una planta de licuefacción en el mencionado puerto, la cual se utilizaría para transportar gas por ultramar, la forma de operar de dicha planta es comprimiendo el gas para transportarlo por barco y una vez en su destino se descomprime en sus volúmenes originales.
Las condiciones estaban dadas, ya que el país cuenta con un oleoducto desde la población de Sica – Sica departamento de La Paz hasta Arica en Chile; al respecto, en los años sesenta y setenta del siglo pasado el país, exportaba crudo a Chile; el mencionado oleoducto era utilizado para ese fin, sobre ese mismo tramo se construiría un gasoducto para transportar gas natural.
En año 2003 sectores mineros inician una campaña de desprestigio para que no se concrete la exportación de gas a los Estados Unidos, entre los argumentos mencionados estaban los bajos precios, primero deberían industrializar el gas, la planta de licuefacción debería construirse en un puerto peruano, etc. Todas las movilizaciones dieron lugar a lo que se denominó “La Guerra del Gas”, hubo enfrentamientos, fallecidos y el presidente de ese periodo tuvo que exilarse, asumió el vicepresidente.
A partir del año 2006 el modelo económico de libre mercado, abierto a los capitales foráneos, cambia radicalmente, se modifica la constitución política del estado, varias empresas extranjeras deciden repatriar sus capitales, la inversión en exploración de nuevos campos petrolíferos y gasíferos que debía realizar el gobierno fue mínima, los resultados están a la vista, según datos de Y.P.F.B. las reservas actuales de gas llegan apenas a 3,7 trillones de pies cúbicos.
Actualmente la producción nacional, tanto de diesel como de gasolina no logra abastecer al mercado interno, hoy se gastan por año aproximadamente 1.821 M.M. dólares en importar diesel y 1.027 M.M. en gasolina. Los ingresos por concepto de exportación de gas llegan 2.3 M.M de US, el consumo de gas del sector doméstico, industrial y comercial en el año 2009 llegaba a 30,42 MPC (MM de pies cúbicos) hoy en día dicho consumo anual oscila en los 45,13 MPC. Finalmente, las reservas monetarias internacionales totalizan 3.632 M.M. de dólares, de las cuales apenas 472 millones de dólares corresponden a moneda liquida, el resto comprende oro y títulos valores.
Past presidente Colegio de Economista de Sta.Cruz; Docente U.A.G.R.M.

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