By César del Castillo, El Deber:

Food supplies improved in local markets, although not all products returned to their pre-blockade prices. / Photo: Fuad Landívar
Bolivia’s monthly inflation rate fell by 2.79% in July, marking the first negative monthly reading of 2026. The figure reflects a shift after 53 days of road blockades that disrupted supply chains, distorted food markets, and caused sharp regional price differences. However, the relief shown in official statistics has yet to be fully reflected in the budgets of many Bolivian households.
The National Institute of Statistics (INE) reported that cumulative inflation between January and July stood at 1.89%, while the 12-month inflation rate dropped from 9.23% in June to 4.93% in July. According to the agency, the main reason for the decline was the normalization of supplies after the blockades ended, which helped lower the prices of several staple goods.
The Consumer Price Index (CPI) decrease was driven mainly by the food and non-alcoholic beverages category, which carries the greatest weight in the inflation basket. The restoration of freight transport allowed fruits, vegetables, and other foods to return to markets, reversing part of the price increases recorded in May and June.
The blockades, however, produced two very different realities. While shortages drove up food prices in western cities, many producers in Santa Cruz were unable to transport their goods and were forced to sell chicken, milk, vegetables, and other perishable products below cost to avoid even greater losses.
A study by the Populi Center for Studies agrees that the decline in inflation was largely the result of restored supply chains rather than a structural improvement in the economy. In other words, the lower CPI reflects the normalization of markets after the blockades were lifted, rather than a broad reduction in the country’s underlying costs.
The study also notes that the improvement did not extend to all goods and services. While food prices eased, transportation and fuel costs continued to rise, leading many families to feel that the cost of living remains high.
The gap between official statistics and everyday household experiences was also documented by Bolivia’s Ombudsman’s Office. Its monitoring found that during the blockades, basic food items experienced extraordinary price increases. In La Paz, for example, tomatoes rose by 211.5%, carrots by 217.5%, and bananas by as much as 229.5%, while fluid milk and bulk cooking oil temporarily disappeared from some markets.
Although several of these prices began to decline once supplies normalized, the report concluded that many families reduced both the quantity and quality of the food they consumed, substituted products with cheaper alternatives, and changed their shopping habits to cope with higher living costs.
While supply conditions have improved and inflation fell in July, household purchasing power does not recover overnight. Carlos Aranda, author of the Populi study, argues that the challenge now is to consolidate stability by avoiding new supply disruptions and addressing other factors that continue to put pressure on costs, including diesel shortages, logistical difficulties, and exchange-rate uncertainty.
The Challenge Ahead
The key challenge is to maintain stability by preventing further disruptions to the supply of goods.
Key Points
Relief. Annual inflation fell from 9.23% to 4.93% after food supplies normalized nationwide, according to the bulletin published by the INE in August.
Impact. During the blockades, western Bolivia faced food shortages, while eastern regions were forced to sell perishable products such as eggs, cheese, and vegetables at heavily discounted prices.
Report. The Ombudsman’s Office concluded that many families reduced both the quantity and quality of their food consumption during the more than 50-day road blockade crisis.
Por César del Castillo, El Deber:

El abastecimiento mejoró en los mercados, aunque no todos los alimentos recuperaron los precios previos a los bloqueos/Foto: Fuad Landívar
El INE reportó una inflación mensual negativa de 2,79% tras el fin de los bloqueos. Sin embargo, el Defensor del Pueblo advierte que muchas familias aún enfrentan los efectos del encarecimiento
La inflación registró una caída de 2,79% en julio, la primera variación mensual negativa de 2026. El dato refleja un cambio de tendencia después de 53 días de bloqueos, que alteraron el abastecimiento, distorsionaron el mercado de alimentos y provocaron fuertes diferencias de precios entre regiones. Sin embargo, el alivio que muestran las estadísticas oficiales todavía no se percibe plenamente en el presupuesto de muchas familias bolivianas.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) informó que la inflación acumulada entre enero y julio se ubicó en 1,89%, mientras que la variación a doce meses descendió de 9,23% en junio a 4,93% en julio. Según la entidad, la principal causa de este resultado fue la normalización del abastecimiento tras el levantamiento de los bloqueos, que permitió reducir el precio de varios productos de la canasta familiar.
La disminución del IPC estuvo impulsada principalmente por la división de alimentos y bebidas no alcohólicas, que tiene el mayor peso dentro del índice de precios. La recuperación del transporte de mercancías permitió que frutas, verduras y otros alimentos volvieran a abastecer los mercados, corrigiendo parte de los incrementos registrados durante mayo y junio.
Los bloqueos, sin embargo, dejaron dos realidades muy distintas. Mientras el desabastecimiento elevó el precio de numerosos alimentos en ciudades del occidente, en Santa Cruz muchos productores no pudieron trasladar su producción y se vieron obligados a vender pollo, leche, hortalizas y otros productos perecederos incluso por debajo de sus costos para evitar pérdidas mayores.
Un estudio del Centro de Estudios Populi coincide en que la caída de la inflación respondió principalmente al restablecimiento del abastecimiento y no a un cambio estructural de la economía. En otras palabras, el descenso del IPC refleja que los mercados comenzaron a normalizarse una vez levantados los bloqueos, más que una reducción generalizada de los costos que enfrenta el país.
El mismo análisis advierte que esa mejora no alcanzó a todos los bienes y servicios. Mientras varios alimentos redujeron sus precios, rubros como el transporte y los combustibles continuaron registrando incrementos, por lo que muchas familias siguen percibiendo que el costo de vida permanece elevado.
La diferencia entre las estadísticas oficiales y la realidad cotidiana de los hogares también fue documentada por la Defensoría del Pueblo. Su monitoreo identificó que durante los bloqueos productos básicos registraron incrementos extraordinarios: en La Paz, por ejemplo, el tomate llegó a subir un 211,5%, la zanahoria un 217,5% y el plátano hasta un 229,5%, mientras la leche fluida y el aceite a granel incluso desaparecieron temporalmente de algunos mercados.
Aunque varios de esos precios comenzaron a corregirse tras la normalización del abastecimiento, el informe concluye que numerosas familias redujeron la cantidad y calidad de los alimentos que consumían, sustituyeron productos por opciones más económicas y modificaron sus hábitos de compra para enfrentar el encarecimiento de la canasta básica.
Aunque el abastecimiento comenzó a normalizarse y la inflación retrocedió en julio, el poder de compra de los hogares no se recupera de inmediato. Carlos Aranda, autor del estudio del Centro de Estudios Populi, considera que el desafío ahora es consolidar esa estabilidad evitando nuevas interrupciones del abastecimiento y enfrentando otros factores que siguen presionando los costos, como la escasez de diésel, las dificultades logísticas y la incertidumbre cambiaria.
El reto es lograr la estabilidad, evitando nuevas interrupciones del abastecimiento
Sobre el tema
Respiro. La inflación interanual cayó de 9,23% a 4,93% tras normalizarse el abastecimiento de alimentos en el país, según el boletín publicado en agosto el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Afectación. Durante los bloqueos, el occidente sufrió el desabastecimiento de los alimentos y el oriente remató alimentos perecederos, como el huevo, queso y verduras.
Informe. La Defensoría del Pueblo concluye que muchas familias redujeron la cantidad y calidad de sus alimentos durante la crisis por el cierre de carreteras en el país, por más de 50 días.
https://eldeber.com.bo/economia/inflacion-cayo-julio-bolsillo-aun-no-siente-alivio_1786322818
