By Juan Carlos Salinas, El Deber:
More than 2,500 river turtles return to Manuripi in a scientific crusade to save the Amazon

The release of the turtles seeks to boost the freshwater turtle population in Pando /Photo: UAP
The Amazonian University of Pando led the release of baby turtles after a process of incubation and protection lasting nearly a year inside the natural reserve.
The Manuripi River basin once again became the setting for one of the most important conservation actions in Bolivia’s northern Amazon. The Amazonian University of Pando (UAP), through its Biology program, spearheaded the second edition of the River Turtle Conservation and Repopulation Program, achieving the release of more than 2,500 freshwater baby river turtles in different sectors of this natural reserve.
The activity not only symbolizes the return of thousands of specimens to their habitat, but also represents nearly a year of scientific work in an attempt to reverse the decline of a species facing growing threats from egg predation, the illegal capture of reproductive females, and the effects of climate change on Amazonian bodies of water.
The process began with the monitoring of natural beaches and the collection of eggs in vulnerable areas of the basin. These were later transferred to an artificial mother beach installed at the San Silvestre control post, inside the Manuripi Amazonian National Wildlife Reserve, where they remained under technical protection during 78 days of incubation.
Out of approximately 2,700 eggs collected, 2,526 managed to hatch successfully, a rate considered highly favorable for wildlife repopulation programs. The hatchlings were then kept for seven months in artificial ponds to strengthen their development before being returned to the river.
A key species for the ecosystem’s balance
The river turtle, scientifically known as Podocnemis unifilis, is a freshwater turtle native to the Amazon basin and fulfills an essential function in ecological balance: it disperses seeds, controls certain aquatic organisms, and forms part of the food chain of wetlands and riverbanks.
However, in Bolivia its populations have declined in recent years mainly due to the indiscriminate extraction of eggs for consumption, illegal commercialization, and the progressive loss of natural beaches suitable for nesting.
For this reason, environmental institutions have begun treating this species as a conservation priority. In the Manuripi Reserve—one of the country’s most biodiverse protected areas, with more than 747,000 hectares of humid Amazonian forest—one of the main natural laboratories for its recovery has been established.
University, park rangers, and local communities: an alliance gaining ground
Unlike other occasional release campaigns, the program developed in Pando has begun to show interinstitutional continuity. The UAP carried out the project with support from the San Silvestre community members, Fundación Semilla, the municipality of Filadelfia, park rangers, and technicians from the National Service of Protected Areas (Sernap), in addition to the reserve’s management committee.
The participation of the riverside communities has been decisive, because they are the ones who identify nesting beaches, report risks, and collaborate in safeguarding the eggs from looters or natural predators.
This is no minor detail: in a region where pressure on natural resources is growing due to extractive activities and wildlife trafficking, conservation is only viable if it incorporates community surveillance and environmental education.
A repopulation model beginning to consolidate
The release carried out this year is the second consecutive one under the interinstitutional agreement and confirms that the northern Amazon is building a sustained wildlife recovery strategy.
In 2024, the release of some 2,500 baby turtles had already been achieved, and in 2025 the figure surpassed 2,800, which shows an improvement in incubation, handling, and early survival processes.
Specialists believe that this type of program does not generate immediate results in population terms, but it does open a window for medium-term recovery, especially when it is ensured that the hatchlings reach sizes that reduce their vulnerability to predatory fish, birds, and reptiles.
The bet, at its core, is simple but urgent: to return life to Amazonian rivers before one of their most emblematic species disappears silently.
Por Juan Carlos Salinas, El Deber:
Más de 2.500 petas regresan al Manuripi en una cruzada científica por salvar la Amazonia

La liberación de las petas busca potenciar la población de tortugas de agua dulce en Pando /Foto: UAP
La Universidad Amazónica de Pando lideró la liberación de crías de tortuga tras un proceso de incubación y resguardo de casi un año dentro de la reserva natural.
La cuenca del río Manuripi volvió a convertirse en escenario de una de las acciones de conservación más importantes del norte amazónico boliviano. La Universidad Amazónica de Pando (UAP), a través de la carrera de Biología, encabezó la segunda versión del Programa de conservación y repoblación de petas de río, logrando la liberación de más de 2.500 crías de peta de agua dulce en diferentes sectores de esta reserva natural.
La actividad no solo simboliza el retorno de miles de ejemplares a su hábitat, sino que representa un trabajo científico de casi un año para intentar revertir la disminución de una especie que enfrenta crecientes amenazas por la depredación de huevos, la captura ilegal de hembras reproductoras y los efectos del cambio climático sobre los cuerpos de agua amazónicos.
El proceso comenzó con el monitoreo de playas naturales y la recolección de huevos en zonas vulnerables de la cuenca. Posteriormente, estos fueron trasladados hasta una playa madre artificial instalada en el puesto de control San Silvestre, dentro de la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi, donde permanecieron bajo resguardo técnico durante 78 días de incubación.
De los aproximadamente 2.700 huevos recolectados, 2.526 lograron eclosionar exitosamente, una tasa considerada altamente favorable para programas de repoblamiento en fauna silvestre. Las crías fueron luego mantenidas durante siete meses en estanques artificiales para fortalecer su desarrollo antes de ser devueltas al río.
Una especie clave para el equilibrio del ecosistema
La peta de río, conocida científicamente como Podocnemis unifilis, es una tortuga de agua dulce propia de la cuenca amazónica y cumple una función esencial en el equilibrio ecológico: dispersa semillas, controla ciertos organismos acuáticos y forma parte de la cadena alimenticia de humedales y riberas.
Sin embargo, en Bolivia sus poblaciones han disminuido en los últimos años debido principalmente a la extracción indiscriminada de huevos para consumo, la comercialización ilegal y la pérdida progresiva de playas naturales aptas para la anidación.
Por ello, instituciones ambientales han comenzado a tratar a esta especie como una prioridad de conservación. En la Reserva Manuripi —una de las áreas protegidas más biodiversas del país, con más de 747 mil hectáreas de bosque húmedo amazónico— se ha instalado uno de los principales laboratorios naturales para su recuperación.
Universidad, guardaparques y comunarios: una alianza que gana terreno
A diferencia de otras campañas de liberación ocasionales, el programa desarrollado en Pando ha comenzado a mostrar continuidad interinstitucional. La UAP ejecutó el proyecto con apoyo de comunarios de San Silvestre, la Fundación Semilla, el municipio de Filadelfia, guardaparques y técnicos del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), además del comité de gestión de la reserva.
La participación de las comunidades ribereñas ha sido determinante, porque son ellas las que identifican playas de nidación, reportan riesgos y colaboran con el resguardo de los huevos frente a saqueadores o depredadores naturales.
El dato no es menor: en una región donde la presión sobre los recursos naturales crece por actividades extractivas y tráfico de fauna, la conservación solo es viable si incorpora vigilancia comunitaria y educación ambiental.
Un modelo de repoblamiento que empieza a consolidarse
La liberación realizada este año es la segunda consecutiva dentro del convenio interinstitucional y confirma que el norte amazónico está construyendo una estrategia sostenida de recuperación de fauna.
En 2024 ya se había logrado la suelta de unas 2.500 petitas y en 2025 la cifra superó las 2.800, lo que evidencia una mejora en los procesos de incubación, manejo y supervivencia temprana.
Especialistas consideran que este tipo de programas no genera resultados inmediatos en términos poblacionales, pero sí abre una ventana de recuperación a mediano plazo, especialmente cuando se garantiza que las crías lleguen a tamaños que reduzcan su vulnerabilidad frente a peces, aves y reptiles depredadores.
La apuesta, en el fondo, es sencilla pero urgente: devolver vida a los ríos amazónicos antes de que una de sus especies más emblemáticas desaparezcan silenciosamente.
