By Deisy Ortiz Duran, El Deber:

More than half of them are self-employed. Mistreatment and discrimination are the most reported forms of violence. Families with an older adult spend more than double on healthcare compared to those without.
Mery Bazán wakes up early every day, carrying a bag full of freshly cooked food and the utensils she needs to set up her street stand near Expocruz. She walks slowly because of the heavy load and knee pain, but as soon as the sun rises, she is ready to serve her customers and, above all, to secure her livelihood. She prepares grilled meats, empanadas, and patasca, usually returning home after noon. She lives alone in the Virgen de Luján area and has no choice but to keep working, as she must cover rent, food, and medicine. The monthly Renta Dignidad benefit of Bs 350 is not enough to live on.
In Bolivia, five out of ten people over 60 continue working, either independently or as employees. This is revealed by the report Aging in Bolivia: Situation, Trends, and Challenges for the Protection and Care of Older Persons, prepared by the United Nations Population Fund (UNFPA) and released in November 2024.
Based on the 2021 Household Survey, about 1.3 million people aged 60 or older live in the country. Moreover, 22.3% of Bolivian households include at least one older adult. Of these, 14.4% are single-person households in this age range, 7.7% have two older adults, and 0.2% have three.
Although many receive some income through pensions, state benefits, or private transfers (such as remittances), a large portion are forced to keep working to cover expenses. On average, half of Bolivia’s population over 60 is employed.
The data shows that three out of five older adults who work are self-employed. The second most common category, about 15%, is those involved in family businesses without pay. Third, about 13% work as laborers or employees, while the remaining 5% are domestic workers, cooperative members, or employer-partners receiving payment.
Many of the self-employed are in trade and services, often under precarious conditions unsuitable for their age. Street vendors in particular face long working hours and exposure to street risks.
On August 26, Bolivia celebrated the Day of the Dignity of Older Adults, marked by various activities. However, the date was also used to raise awareness about the need to protect and care for elders. Institutions such as the Ombudsman’s Office urged the State to address their needs and safeguard their rights.
Violations
According to complaints registered by the Ombudsman’s Office, mistreatment and discrimination are the most frequent forms of aggression against older adults. From 2024 to May 2025, the office handled 1,152 cases of mistreatment—whether family, institutional, or social. Next came limitations on voting rights (149 cases) and age-based discrimination (125 cases), also linked to disability, skin color, marital status, or physical appearance.
The Ombudsman’s Office states that, in line with regulations, it seeks to remedy these rights violations while promoting, protecting, and defending the human rights of older adults to guarantee a dignified, discrimination-free old age.
The Ministry of Health, since 2024, has implemented a strategy to improve distribution of the Carmelo nutritional supplement. Still, lack of access to healthcare and free treatments remains one of the heaviest burdens for older adults and their families.
On average, older adults spend about Bs 786 annually on healthcare costs, according to 2021 data. This amount rises if they suffer from chronic illnesses or physical impairments requiring greater medical care.
Families with older adults spend more than twice as much on healthcare compared to households without—3.7% vs. 1.8%, respectively.
Por Deisy Ortiz Duran, El Deber:

Más de la mitad de los que laburan lo hacen por cuenta propia. El maltrato y la discriminación son los casos de violencia que más se denuncian. Las familias con un adulto mayor gastan más del doble en salud que aquellas no lo tienen
Mery Bazán madruga todos los días, cargando un bolsón con comida recién preparada y los utensilios que necesita para instalar su puesto ambulante por la zona de la Expocruz. Camina a paso lento por el peso que lleva y el dolor en la rodilla, pero apenas sale el sol ya está lista para cumplir con sus clientes y, sobre todo, para garantizar su sustento. Prepara asaditos, empanadas y patasca, y generalmente vuelve a casa después del mediodía. Vive sola por la zona de la Virgen de Luján y no tiene más opción que trabajar porque debe juntar para el alquiler, la comida y los remedios para los achaques de la edad. La renta dignidad, de Bs 350 mensual, no le alcanza para vivir.
En Bolivia, cinco de cada diez mayores de 60 años continúan trabajando en su vejez, ya sea de manera independiente o como asalariados. Así lo revela el informe Envejecimiento en Bolivia: Situación, Tendencias y Desafíos para la Protección y Cuidados de Personas Mayores, elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) y difundido en noviembre de 2024.
Con base en la Encuesta de Hogares 2021, se estima que en el país viven alrededor de 1,3 millones de personas de 60 años o más. Además, el 22,3% de los hogares bolivianos tiene al menos un adulto mayor entre sus integrantes. De ese total, el 14,4% corresponde a familias con un solo miembro en este rango etario, el 7,7% a hogares con dos adultos mayores y el 0,2% con tres.
Pese a que muchos adultos mayores reciben algún ingreso por jubilación, bonos estatales o transferencias privadas (como remesas), una gran parte se ve obligada a seguir trabajando para cubrir sus gastos. En promedio, la mitad de la población mayor de 60 años en Bolivia está ocupada laboralmente.
Los datos revelan que tres de cada cinco adultos mayores que trabajan lo hacen por cuenta propia, es decir, en condición de autoempleo. La segunda categoría más frecuente, que concentra cerca del 15%, corresponde a quienes participan en negocios familiares sin percibir remuneración. En tercer lugar, alrededor del 13% se desempeña como obreros o empleados, mientras que el 5% restante trabaja como empleados del hogar, en cooperativas o como empleadores-socios con pago.
Muchos de los que trabajan por cuenta propia lo hacen en el comercio y servicios, y la mayoría en condiciones laborales precarias y que no están acordes para su edad. Los que venden muchas veces se exponen al peligro de la calle y a extensas jornadas laborales.
Este 26 de agosto se celebró el Día de la Dignidad de las Personas Adultas Mayores, por lo que se realizaron diferentes actividades conmemorativas. Sin embargo, la fecha también sirvió para sensibilizar a la población sobre la protección y cuidado que se debe brindar a los abuelos del hogar. Instituciones, como la Defensoría del Pueblo, pidieron al Estado atender las necesidades y garantizar sus derechos.
Vulneraciones
Precisamente, según denuncias registradas por la Defensoría del Pueblo, el maltrato y la discriminación son las agresiones más frecuentes en los adultos mayores.
De acuerdo con los datos, entre la gestión 2024 y mayo de 2025, esta institución atendió 1.152 casos vinculados con el maltrato familiar, institucional o social. Le siguen las limitaciones al derecho al voto, que alcanzaron 149 denuncias; y la discriminación por edad o por otras condiciones como discapacidad, color de piel, estado civil o apariencia física, con 125 registros.
La Defensoría del Pueblo, en cumplimiento de la normativa, asegura que gestiona la subsanación a la vulneración de estos derechos, toda vez que trabaja en la protección, promoción y defensa de los derechos humanos de las personas mayores, para garantizarles una vejez digna y libre de toda forma de discriminación y maltrato.
Destaca que el Ministerio de Salud implementó desde 2024 una estrategia destinada a mejorar la entrega del complemento nutricional Carmelo. Sin embargo, la falta de acceso a la salud y tratamientos gratuitos es una de las mayores cargas para los adultos mayores y para sus familias.
Las personas mayores destinan, en promedio, aproximadamente Bs 786 al año en gastos relacionados a salud, según datos al 2021. Sin embargo, el monto aumenta dependiendo si una persona tiene enfermedades de base o algún impedimento físico que requiera de mayor atención médica.
Las familias con adultos mayores gastan más del doble en salud que los hogares sin personas de la tercera edad, entre el 3,7% y el 1,8% respectivamente.
