Por Maxwell Radwin, Mongabay:
- El 17 de agosto, los bolivianos elegirán presidente, vicepresidente y 166 miembros entre Senado y Cámara de Diputados.
- Las encuestas muestran que los candidatos conservadores Jorge “Tuto” Quiroga y Samuel Doria Medina tienen mayores posibilidades de triunfo, priorizando la recuperación económica sobre el medioambiente.
- Sus políticas definirán el futuro de la industria del litio, la minería ilegal de oro y la pérdida de bosques en la Amazonía y la Chiquitanía.
El 17 de agosto, los bolivianos elegirán presidente, vicepresidente y 166 parlamentarios. En cuanto a políticas ambientales, el país encara decisiones cruciales sobre compromisos climáticos, desarrollo del litio, minería ilegal de oro y deforestación en la Amazonía y la Chiquitanía. La mayoría de los candidatos son ambiguos o silencian estos temas, lo que genera incertidumbre sobre el futuro de los ecosistemas bolivianos.
Por primera vez en más de una década, el MAS no presenta un candidato fuerte. Luis Arce se retiró tras la ruptura con Evo Morales, quien intentó postular con otro partido, pero un fallo judicial lo inhabilitó. La división debilitó la base rural de izquierda y socavó la candidatura de Arce.
Arce defendió el acceso al agua y trató de proteger comunidades frente a inversionistas extranjeros en litio. Sin embargo, bajo su gestión, la minería ilegal y los incendios —muchos vinculados a la agricultura— devastaron los bosques, que cubren más de la mitad del territorio nacional. Solo en 2024 se perdieron 476.030 hectáreas de bosque, según Global Forest Watch.
El gobierno de Arce también, según se argumenta, condujo al país a una crisis económica, caracterizada por bajo crecimiento, aumento de la inflación y escasez de productos básicos, especialmente de gas natural. La economía es el tema central para los votantes bolivianos, y los candidatos presidenciales se han enfocado mucho más en ella que en el medioambiente.

De los candidatos principales, solo el expresidente Jorge Quiroga presenta una agenda ambiental sólida. Mejor conocido como Tuto, fue vicepresidente entre 1997 y 2001, y luego asumió el último año de la presidencia de Hugo Banzer Suárez en 2001 y 2002 tras su diagnóstico de cáncer.
Tuto ha intentado sin éxito llegar a la presidencia en 2005 y 2014, perdiendo ambas veces frente a Morales. En esta ocasión compite con la coalición conservadora Alianza Libre. Con el MAS marginado por primera vez en años, su candidatura ha ganado mayor impulso y actualmente figura empatado en los primeros lugares de varias encuestas.
Su plan de gobierno propone mejorar el monitoreo de desastres ambientales en un país golpeado con frecuencia por incendios forestales, sequías, deslaves e inundaciones. Este monitoreo también incluiría medidas preventivas frente a los impactos del cambio climático, aunque el plan no especifica cuáles serían esas medidas.
El plan también contempla créditos de carbono, bonos verdes e incentivos para la reforestación, además de educación ambiental obligatoria en el currículo nacional.
Con la economía en crisis, la izquierda ha perdido el respaldo de muchos pueblos indígenas, que en conjunto representan más del 60% de la población. Tuto ha buscado su apoyo con propuestas de demarcación de territorios ancestrales y de una mayor participación en la gestión de áreas protegidas.

También prometió proteger a las comunidades frente a la explotación de la industria del litio, conocida por provocar escasez de agua durante su intensivo proceso químico. Las comunidades, además, exigen una mayor participación en las regalías generadas por el litio, argumentando que han vivido junto a los yacimientos por generaciones y merecen beneficiarse de esta industria.
El plan de gobierno de Tuto contempla prohibir la extracción de todos los recursos no renovables en áreas protegidas. Esto implica eliminar la minería ilegal de oro y atraer inversionistas privados dispuestos a someterse a un control ambiental más estricto. La minería ilegal de oro sigue siendo uno de los mayores desafíos de conservación en el país, con poderosas cooperativas que ignoran permisos y dominan extensas zonas de áreas protegidas como el Parque Nacional Madidi.
Tuto también busca imponer una prohibición similar a la construcción de carreteras en áreas protegidas, aunque a la vez proyecta a Bolivia como un centro logístico de Sudamérica, con una red eléctrica limpia, nuevas carreteras y ferrocarriles. Muchos proyectos en curso —incluida la carretera Villa Tunari–San Ignacio de Moxos— podrían atravesar las mismas áreas protegidas donde plantea vetar la construcción.
Para ganar la presidencia en primera vuelta, un candidato debe obtener mayoría absoluta de votos o al menos un 40% con una ventaja de 10 puntos. De no lograrse, habrá segunda vuelta en octubre entre los dos primeros. Actualmente, las encuestas muestran a Tuto prácticamente empatado con Samuel Doria Medina, de la coalición conservadora Alianza Unidad.
Empresario, magnate del cemento y candidato presidencial en 2009 y 2014, Doria Medina presentó un plan de 100 díasenfocado en la recuperación económica —como suspender subsidios a los combustibles y reducir el gasto público— pero sin mención alguna al cambio climático o a las áreas protegidas.

Su interés en abrir más inversión extranjera directa en litio durante los primeros 100 días podría convertirse en un punto de tensión con muchas comunidades locales e indígenas, debido a su preocupación por la escasez de agua y las regalías.
En redes sociales, dijo que su gobierno plantará 10 millones de árboles anuales y encarcelará por 30 años a quienes sean sorprendidos incendiando la selva. Las áreas protegidas y los territorios indígenas estarán “realmente protegidos”, aseguró en su publicación, sin explicar qué acciones concretas tomará para cumplirlo.
También prometió dotar a las cooperativas mineras de “tecnología” para que no tengan que usar mercurio, que contamina ríos y arroyos, aunque no precisó qué tipo de tecnología.
En un foro agrícola organizado por la Cámara Agropecuaria del Oriente, un grupo de presión del agro, Doria Medina afirmó que, si tuviera que elegir entre priorizar la producción agrícola o la conservación de los bosques del país, optaría por la producción agrícola. “Esa es la estrategia para el país”, declaró.
Fuera de Tuto y Doria Medina, ningún otro candidato se acerca al 20% en la mayoría de las encuestas. El senador de centro-derecha Rodrigo Paz Pereira ronda el 8%, y el exalcalde de Cochabamba Manfred Reyes Villa, también de centro-derecha, cerca del 7%. El único candidato de izquierda con apoyo relevante es el presidente del Senado Andrónico Rodríguez, de Alianza Popular, con alrededor del 5%. Ex cocalero y aliado de Evo Morales, carga con la culpa de muchos errores de anteriores gobiernos del MAS, lo que complica su campaña.
Rodríguez asegura que quiere llevar al país hacia una transición energética con la construcción de parques solares y represas hidroeléctricas, además de impulsar el uso de vehículos eléctricos. También propone reformar las políticas mineras para mayor eficiencia y control.
En cualquier otro año electoral, cuando el MAS mantenía su hegemonía, sus ideas habrían tenido más eco. Pero esta vez, las encuestas sugieren que un candidato conservador —ya sea Tuto o Doria Medina— probablemente ganará la presidencia. Al liderar la salida de la crisis económica, sus políticas definirán el destino de los ecosistemas bolivianos y el papel del litio en la transición energética global.
By Maxwell Radwin, Mongabay:
- Bolivians will go to the polls on Aug. 17 to vote for a new president, vice president and 166 combined members of the Senate and the Chamber of Deputies.
- Polls suggest that conservative candidates Jorge “Tuto” Quiroga and Samuel Doria Medina have the best chance of winning, with a focus on economic recovery rather than the environment.
- Their policies will determine the future of the lithium industry, illegal gold mining and forest loss in the Amazon and Chiquitania.
Bolivians will go to the polls on Aug. 17 to vote for a new president, vice president and 166 combined members of the Senate and the Chamber of Deputies. When it comes to environmental policies, the country has many important decisions to make about climate change commitments, development of the lithium industry, illegal gold mining, and forest loss in the Amazon Rainforest and Chiquitania savanna. For the most part, the candidates have ambiguous policies on these topics, or haven’t addressed them at all, making for an uncertain future for Bolivia’s natural ecosystems.
For the first time in more than a decade, the Movement Towards Socialism (MAS) party doesn’t have a leading presidential candidate. President Luis Arce withdrew from the race in May after his mentor and former president Evo Morales, the founder of MAS, announced his plans to run with a new party. A court ruled Morales ineligible after already serving three terms, but his decision still split the left-leaning rural base and undermined Arce’s candidacy.
Arce has fought for clean water and tried to protect local communities from exploitation by foreign lithium investors. But under his watch, illegal gold mining and fires — many of them caused by agriculture — have torn through the country’s forests, which cover more than half of its total surface area. Last year, there was 476,030 hectares (1.2 million acres) of deforestation in Bolivia, according to Global Forest Watch.
Arce’s government also arguably led the country into an economic crisis, characterized by slow growth, rising inflation and commodity shortages, most notably of natural gas. The economy is a top issue for Bolivian voters, and presidential candidates have focused on it far more than on the environment.

Of the leading candidates, only former president Jorge Quiroga has a robust environmental agenda. Better known as Tuto, he served as vice president from 1997 to 2001, and then served out the final year of Hugo Banzer Suárez’s presidency in 2001 and 2002 following a cancer diagnosis.
Tuto has made two unsuccessful runs for president since then, in 2005 and 2014, both times losing to Morales. This time around, he’s running with the conservative Alianza Libre coalition. With MAS sidelined for the first time in years, his candidacy has gained much more traction, currently tied for the lead in many polls.
Tuto’s government plan includes improving environmental disaster monitoring for a country routinely hit by forest fires, droughts, mudslides and flooding. The monitoring would also include preemptive measures to address climate change impacts, though the plan doesn’t say what those measures would be.
The plan also lists carbon credits, green bonds and incentives for reforestation, as well as mandatory environmental education in the national curriculum.
With the economy struggling, the left has lost the support of many of Bolivia’s Indigenous groups, which together comprise more than 60% of the population. Tuto has campaigned for their support with plans to promote demarcating ancestral territory and involving them more in the management of protected areas.

He also pledged to protect communities from exploitation by the lithium industry, which has been known to cause water shortages during the intensive chemical treatment process. Communities are also pushing for a larger cut of the royalties generated from lithium, arguing that they’ve lived near the deposits for generations and deserve to feel the benefits of the industry.
Tuto’s government plan involves banning the extraction of all nonrenewable resources in protected areas. That means eliminating illegal gold mining and attracting private investors willing to submit to new, stricter environmental oversight. Illegal gold mining continues to be one of the country’s fiercest conservation challenges, with powerful cooperatives ignoring permits and controlling huge sections of protected areas like Madidi National Park.
Tuto wants to place a similar ban on building roads in protected areas, but he also envisions Bolivia as a logistics hub for South America, with a clean energy grid and new roads and rail lines. Many projects already underway — including the Villa Tunari–San Ignacio de Moxos Highway — could pass through the same protected areas where he wants to ban construction.
Candidates need to win a majority of votes or gain at least 40% with a 10-point lead to take the presidency outright. If that doesn’t happen, there will be a runoff in October between the top two candidates. Right now, polls show that Tuto is virtually tied with Samuel Doria Medina, of the Alianza Unidad, another conservative coalition.
An entrepreneur, cement magnate and presidential candidate in 2009 and 2014, Doria Medina presented a 100-day plan that includes policies for economic recovery — such as suspending fuel subsidies and cutting public spending — but says nothing about climate change or protected areas.

His interest in opening up more foreign direct investment in lithium within the first 100 days could become a point of tension with many local and Indigenous communities due to their concern about water shortages and royalties.
On social media, he said his government will plant 10 million trees annually and jail for 30 years anyone caught burning down the rainforest. Protected areas and Indigenous territory will be “really protected,” his social media post said, without explaining what actions his government will take to make it happen.
He also promised to provide mining cooperatives with “technology,” so they don’t have to use mercury that pollutes rivers and streams. He didn’t specify what kind of technology.
At an agricultural forum hosted by the Eastern Agricultural Chamber, an agribusiness advocacy group, Doria Medina said that if he has to choose between prioritizing agricultural production or conservation of the country’s forests, he would choose agricultural production. “That’s the strategy for the country,” he said.
Besides Tuto and Doria Medina, no other candidate comes close to 20% in most polls. Center-right Senator Rodrigo Paz Pereira has around 8%, and former Cochabamba mayor Manfred Reyes Villa, also center-right, has around 7%. The only left-wing candidate with notable support is Senate president Andrónico Rodríguez, of Alianza Popular, with around 5%. A former coca farmer and ally of Evo Morales, he’s taken the blame for many of the mistakes of previous MAS governments, making for a difficult campaign.
Rodríguez says he wants to transition the country away from fossil fuels by constructing solar parks and hydroelectric dams, while promoting the use of electric vehicles. He says he also wants to overhaul mining policies for better efficiency and oversight.
In any other election year when MAS held sway over the country, his ideas might have gained more traction. But this time around, polls suggest that a conservative candidate — either Tuto or Doria Medina — will likely win the presidency. As they lead the country out of economic crisis, their policies will determine the fate of Bolivia’s natural ecosystems and the role of lithium in the global energy transition.
https://news.mongabay.com/2025/08/whats-at-stake-for-the-environment-in-bolivias-upcoming-elections/
