The traditional Potosi Christmas does not have colonial origins – La Navidad tradicional potosina no tiene orígenes coloniales

Juan Jose Toro, El Potosi:

The abundant documentation of the time shows that this holiday did not have the importance of today.

The Christmas party in Bolivia does not have a colonial origin. Although the commemoration came with the European invasion —and the first corresponded to Columbus, no less than in 1492—, it did not become an important celebration, at least in the largest city of Charcas, the Villa Imperial de Potosí.

Throughout the viceregal period, better known as colonial, Christmas was one of the many commemorations of the Catholic calendar, but Potosinos celebrated other festivals with greater pomp, such as carnival, or those that were motivated by dedications as saints and virgins.

The greatest reference of the colonial period, the chronicler Bartolomé Arzáns, said, for example, that the festivities of the Apostle Santiago, San Agustín, San Ignacio and San Francisco Xavier were very important. “There are no less the festivities of Santo Domingo, San Francisco, San Pedro Nolasco, San Juan de Dios, and the feast of the Nativity of the Lord that the Betlem troupe celebrates on the day of the innocents, which, as they go with devout competition, are all great , that words are lacking to be able to signify them, each year inventing new ornaments of curious jugs, corsages, various images, children covered with jewels and pearls, fabrics rich in borders, silver Mayas and other curiosities…,” he wrote when speaking of the year 1658.

Those of “children covered with jewels and pearls” confirm the tradition of setting up births with figures of the Child Jesus, such as the “Cuzco children.” Therefore, Christmas was celebrated, but, although there was a waste of silverware, as in everything that was done in Potosí, the characteristics of the festival were different from the current ones and they were concentrated in the temple of Bethlehem, whose dedication motivated them to consider this date above others.

The cultural legacy that has survived to this day confirms that there were Christmas parties, but either they were considered popular, and relegated by the chroniclers or the members of the council, or they seemed small compared to the others.

The celebration did not revolve so much around the Child Jesus, but rather his mother, the Virgin Mary, who had been celebrated since December 8, a date dedicated to her Immaculate Conception. “It causes joy and admiration to see so many, so beautiful and adorned images of Our Lady of the Conception come down from all the Cerro mines on the eve of the Nativity of the Lord, each mine bringing them to the churches with its Indians, with so many flags, rockets, wheels, uprights and other fireworks in which he spends more than 10,000 pesos, detailed the chronicler.

Those are the greatest references that can be found of Potosí Christmas because, if you keep looking, you will see that the party was, more than anything else, referential; that is, it was used as a landmark or indicative. Viceroy Francisco de Borja y Aragón, for example, said that he had instructed “that everything that will mount the tax is found out in the Caja de Potosí by its thirds of San Juan and Christmas each year.”

When looking in the settlement books of the Cabido Secular de Potosí, one does not find much either. Christmas is referential and the documents do not speak of it as a large party, to which it is necessary to eventually assign public resources, as was done with other holidays, so that leads to the conclusion that it was a minor party.

The Annals of Potosí, which last until 1834, do not refer to Christmas as a great celebration, so it is concluded that the holiday began to transform, and become what it is today, only after the republican period.

La abundante documentación de la época demuestra que esta festividad no tenía la importancia de hoy en día.

La fiesta de la navidad en Bolivia no tiene origen colonial. Aunque la conmemoración llegó con la invasión europea —y la primera correspondió a Colón, nada menos que en 1492—, no se convirtió en una celebración importante, por lo menos en la mayor ciudad de Charcas, la Villa Imperial de Potosí.

Durante todo el periodo virreinal, más conocido como colonial, la navidad fue una de las muchas conmemoraciones del calendario católico, pero los potosinos celebraban con mayor boato otras fiestas, como el carnaval, o las que eran motivadas por advocaciones como santos y vírgenes.

El mayor referente del periodo colonial, el cronista Bartolomé Arzáns, contaba, por ejemplo, que eran muy importantes las fiestas del apóstol Santiago, San Agustín, San Ignacio y San Francisco Xavier. “No son menos las festividades de Santo Domingo, San Francisco, San Pedro Nolasco, San Juan de Dios, y la fiesta de la Natividad del Señor que celebra el día de los inocentes la compañía betlemítica, que como van con devota competencia todas son grandiosas, que faltan palabras para poderlas significar, inventando cada año nuevos adornos ya de jarras curiosas, ramilletes, varias imágenes, niños cubiertos de joyas y perlas, telas ricas por cenefas, mayas de plata y otras curiosidades…”, escribió al hablar del año 1658.

Los de “niños cubiertos de joyas y perlas” confirma la tradición del armado de nacimientos con figuras del Niño Jesús, como los “niños cuzqueños”. Por tanto, se celebraba la navidad, pero, aunque había derroche de platería, como en todo lo que se hacía en Potosí, las características de la fiesta eran diferentes a las actuales y se concentraban en el templo de Belén, cuya advocación les motivaba a considerar esta fecha por encima de otras.

El legado cultural que ha llegado hasta nuestros días confirma que hubo fiestas de navidad, pero, o bien eran consideradas populares, y relegadas por los cronistas o los integrantes del cabildo, o parecían pequeñas frente a las otras. 

La celebración no giraba tanto en torno al Niño Jesús, sino a su madre, la Virgen María, a quien se celebraba desde el 8 de diciembre, fecha dedicada a su Inmaculada Concepción. “Gozo y admiración causa ver bajar de todas las minas del Cerro la víspera de la natividad del Señor, tantas, tan hermosas y adornadas imágenes de Nuestra Señora de la Concepción, trayéndolas a las iglesias cada mina con sus indios, con tantas banderas, cohetes, ruedas, montantes y otros fuegos artificiales en que gasta más de 10.000 pesos, detalló el cronista.

Esas son las mayores referencias que se puede encontrar de la navidad potosina porque, si se sigue buscando, se verá que la fiesta era, más que todo, referencial; es decir, se usaba como hito o indicativo. El virrey Francisco de Borja y Aragón, por ejemplo, refirió que había instruido “que todo lo que montare la tasa se entere en la Caja de Potosí por sus tercios de San Juan y la Navidad de cada año”.

Al buscar en los libros de acuerdos del Cabido Secular de Potosí, tampoco se encuentra gran cosa. La navidad es referencial y los documentos no hablan de ella como una fiesta grande, a la que hay que asignarle eventualmente recursos públicos, como se hacía con otras festividades, así que eso lleva a la conclusión de que era una fiesta menor.

Los Anales de Potosí, que llegan hasta el año 1834, tampoco refieren a la navidad como una gran celebración, así que se concluye que la fiesta comenzó a transformarse, y convertirse en lo es hoy, recién a partir del periodo republicano.

https://elpotosi.net/cultura/20211225_la-navidad-tradicional-potosina-no-tiene-origenes-coloniales.html

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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