Jeanine Añez’s statement – La declaración de Jeanine Añez

Editorial, Pagina Siete:

On June 8, former President Jeanine Añez gave a comprehensive statement before the Prosecutor’s Office, which is reflected in an 18-page document, within the framework of the process for the so-called “coup d’état,” which is led by the government of Luis Arce.

In the aforementioned statement, Añez says that, until November 10, the date on which Evo Morales resigned from the Presidency, she was in Trinidad and that she was reporting the events through the media. Despite this, she makes an account of the events up to that date, based, as she mentions, on the book of journalistic chronicles The revolution of the pititas, prepared by journalists from Página Siete.

Therefore, it is clear that in her absence, the pacification meetings of the Catholic University were held, in which various political actors participated, including the representatives of the MAS, as well as the Church, the European Union and other actors. The accusers maintain that the alleged coup d’état was plotted in those meetings, despite the fact that it is already known to all that a constitutional solution to the crisis was being sought there after the power vacuum generated by the resignation of the entire succession chain. These meetings also took place in a context of overwhelming violence and the anxiety of the citizens.

Añez’s testimonial account begins by referring to November 10, the moment she receives a call from one of those meetings. She says that the one who spoke to her was the former Citizen Community strategist, Ricardo Paz, who told her about the possibility of her assuming command within the framework of constitutional succession, since she was the first vice president of the Senate.

Añez relates that the next day she took a commercial flight to La Paz, that she met at the Casa Grande hotel with the civics Luis Fernando Camacho and Marco Pumari, who explained to her that they were members of a civic movement and that they wanted a constitutional solution to the crisis.

Later, Añez goes to the Assembly to meet with her colleagues, from where she has to leave disguised together with her children. She is later taken to the Police Academy, from where she calls the commander of the Armed Forces, Williams Kaliman, to ask him to pacify the country. According to her account, Kaliman rudely replied that she could only give him orders when she was president, then proceeded to hang up the phone on her. The data is not minor, since the accusation indicates that there was a coup d’état as a result of Kaliman’s request for the resignation of Evo Morales. How can it be possible then that Kaliman doesn’t even take a call from Añez?

The former president says that she had to sleep that night in the house of a police officer, due to the situation of violence in which La Paz was plunged. The following day, according to the agreements reached at the Catholic University, a session was to be held in the Legislative Assembly to appoint Añez as the temporary presidency. However, Salvatierra gave the order that the legislators of her party not to attend, says the former president.

As the resignation of Adriana Salvatierra to the presidency of the Senate and that of Víctor Borda to Deputies were publicly known, Añez assumes the presidency of the Senate and, later, by constitutional succession, the presidency of the State, also endorsed by a statement of the Constitutional Court.

Añez, in the first part of her story, based on the book The revolution of the pititas, because she was not yet in La Paz, says that, in a meeting held at the Plural publishing house, in which Manuel Canelas and Adriana Salvatierra participated, José Antonio Quiroga asked Carlos Mesa by phone if he would accept the succession in favor of Salvatierra and the answer would have been that the citizens would not accept that situation and that the protests would continue. She then clarifies, always following the bibliographic account, that Mesa would not accept that any other senator took office because “the succession should be constitutional.”

Despite the fact that the MAS tries to place responsibility on Mesa for the alleged non-existent coup, the truth is that the former president was seeking a constitutional solution to the crisis.

As can be seen in the account of the events, the leaders of the protest, the political leaders and Añez herself tried to fill the power vacuum left irresponsibly by the MAS and did so within the framework of the Constitution.

El 8 de junio, la expresidenta Jeanine Añez dio una amplia declaración ante la Fiscalía, que se ve reflejada en un documento de 18 páginas, en el marco del proceso por el denominado “golpe de Estado”, que le sigue el gobierno de Luis Arce.

En la citada declaración, Añez cuenta que, hasta el 10 de noviembre, fecha en la que renunció Evo Morales a la Presidencia, ella se encontraba en Trinidad y que se informaba de los hechos a través de los medios. Pese a eso, hace un relato de los sucesos hasta esa fecha, basado, según menciona, en el libro de crónicas periodísticas La revolución de las pititas, elaborado por periodistas de Página Siete.

Por tanto, queda claro que en su ausencia se realizaron las reuniones de pacificación de la Universidad Católica, en  las que participaron diversos actores políticos, entre ellos, las representantes del MAS, además de la Iglesia, la Unión Europea y otros actores. Los acusadores sostienen que en esas reuniones se tramó el supuesto golpe de Estado, pese a que es ya por todos conocido que allá se estaba buscando una salida constitucional a la crisis luego del vacío de poder generado por la renuncia de toda la cadena sucesoria. Esas reuniones, además, se realizaron en un contexto de una violencia desbordada y de la zozobra de la ciudadanía.

El relato testimonial de Añez empieza haciendo referencia al 10 de noviembre, en el momento en que recibe una llamada desde una de esas reuniones. Ella dice que quien le habló fue el exestratega de Comunidad Ciudadana, Ricardo Paz, quien  le comentó sobre la posibilidad de que ella asuma el mando en el marco de la sucesión constitucional, pues era la primera vicepresidenta del Senado. 

Añez relata que al día siguiente tomó un vuelo comercial   a La Paz, que se reunió en el hotel Casa Grande con los cívicos Luis Fernando Camacho y Marco Pumari, quienes le explicaron que eran miembros de un movimiento cívico y que querían una solución constitucional a la crisis.

Luego, Añez se dirige a la Asamblea para reunirse con sus colegas, de donde tiene que salir disfrazada junto a sus hijos. Posteriormente es llevada a la Academia de Policías, de donde llama al comandante de las FFAA, Williams Kaliman,  para pedirle que pacifique el país. Según su relato, Kaliman le contestó de manera grosera que sólo podría darle órdenes cuando fuera presidenta, procediendo luego a colgar el teléfono. El dato no es menor, pues la acusación indica que hubo un golpe de Estado producto del pedido de renuncia de Kaliman a Evo Morales. ¿Cómo puede ser posible entonces que Kaliman ni siquiera tome una llamada de Añez?

La expresidenta cuenta que tuvo que dormir aquella noche en la casa de una policía, debido a la situación de violencia en la que estaba sumida La Paz. Al día siguiente, según los acuerdos logrados en la Universidad Católica, debía celebrarse la sesión en la Asamblea Legislativa para nombrar a Añez en la presidencia transitoria. Sin embargo,  Salvatierra dio la orden de que los legisladores de su partido no asistan, relata la expresidenta.

Como la renuncia de Adriana Salvatierra a la presidencia del Senado y la de Víctor Borda a Diputados se conocieron de manera pública, Añez asume la presidencia del Senado y, luego, por sucesión constitucional, la presidencia del Estado, avalada, además, por un comunicado del Tribunal Constitucional.

Añez, en la primera parte de su relato, basada en el libro La revolución de las pititas, porque ella aún no se encontraba en La Paz, dice que, en una reunión celebrada en la editorial Plural, de la que participaron Manuel Canelas y Adriana Salvatierra, José Antonio Quiroga preguntó vía teléfono a Carlos Mesa si aceptaría la sucesión en favor de Salvatierra y la respuesta habría sido que la ciudadanía no aceptaría esa situación y que las protestas continuarían. Luego aclara, siempre siguiendo el relato bibliográfico, que Mesa no aceptaría que cualquier otro senador asumiera el cargo porque “la sucesión debería ser constitucional”.

Pese a que el MAS trata de endilgar a Mesa una responsabilidad por el supuesto golpe inexistente, lo cierto es que el expresidente estaba buscando una salida constitucional a la crisis.

Como se puede ver en el relato de los hechos, los líderes de la protesta, los dirigentes políticos y la misma Añez trataron de llenar el vacío de poder dejado de manera irresponsable por el MAS y lo hicieron en el marco de la Constitución.

https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/2021/6/14/la-declaracion-de-jeanine-anez-298072.html

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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