False debate – Falso debate

Renzo Abruzzese, Pagina Siete:

Elections: the false debate

A purely numerical analysis shows that the dispute around 42 days between elections on September 6, or October 18, is nothing more than a false debate. An evaluation of current trends suggests that for MAS to maintain September 6, 42 days ahead of schedule, it will not return what they lost. Nor in those 42 days will they be able to increase their electoral flow, less now, after their hordes proved the criminal spirit that motivates them in the blockades.

For the MAS, in fact, neither extending the deadlines nor reducing them means much, since the only thing it has certain for now is its hard vote, which is also diminished. For Comunidad Ciudadana, the second political force with the greatest possibilities, the six-week extension could surpass it and could eventually exceed the current voting trend, which, according to the latest polls, equals the Masista candidate. The question is: why then is the MAS convulsing the country, demanding deadlines that will not substantially change its current possibilities? The answer is politically simple: he knows that he will not be able to return through transparent elections, and he also knows that this citizen rejection is not the product of the current situation, it is what had already motivated the colossal fraud that determined his fall and the flight of the caudillo and his acolytes. Evo Morales and his bishops know that the only way to regain power is the wrong way.

This particular configuration of the conjunctural factors is also marked by the pandemic. Assuming that the epidemic subsides, by October there would be very few citizens willing to participate in massive events, militant support and pre-pandemic-style participation. The great “mass” events are today an expired resource. These, which are vital in the power strategy of the fascist and populist parties, are vetoed by a variable that they cannot control, the fear of getting sick and dying; that is, its best device is structurally neutralized, as well as the possibility of directing a colossal fraud like last October.

MAS knows that the only possibility it has left is through force, and it has experience in that. It is inherent to fascist parties to conquer power spaces through terror and force, for this reason it installs a false debate on 42 electorally innocuous days, and at the same time mobilizes its shock groups to convulse the country. It is not about bringing the day of the election forward or back; it is about creating the conditions of instability and uncertainty that allow a political exit by force, conditioned by its ability to paralyze the country and by the inability of the government to face such a strategy.

When we ask ourselves how it is possible that the masistas prevent the passage of oxygen, medicines, laboratory results, food, indispensable medical personnel, ambulances and others, knowing that this implies the appalling death of dozens of Bolivians, the moral, affective, human in the full sense of the expression, lose significance, because Evo Morales, the MAS and the masistas do not act on the horizon of humanity, current in that of power, and in them, as in all fascisms, power is violence, contempt for life, neglect for the citizen. Mussolini already said; “The State is everything, the citizen is nothing.”

The more deaths the epidemic generates and the greater the economic and moral disaster of its aftermath, the better positioned Evo Morales feels. For MAS, the epidemic is an opportunity that cannot be missed. The opportunity is that the greater the health disaster, the better conditions to act through their shock groups. For the MAS, its candidate, its bishops in Congress and its backers of dubious origin, death is its best ally.

As can be seen, it is not that election day is the Gordian knot of the current situation. That is a false debate. This false debate only conceals the true intentions of Masismo and its dictatorial and implacable nature. While we get involved in deciding whether the elections are ten days before or 15 days later, an absolutely inconsequential fact, the epidemic and violence unleashed by the masistas has to devour democracy. In the Masista ideology, criminal and undemocratic, the return of the caudillo to a country devastated by death, chaos and the aftermath of the epidemic, is the optimum possible. It is the dream of the caudillo, who does not bear for a second the terrible evidence that his country threw him out and rubs his ineptitude, corruption and waste in his face every day of the calendar. Everything is possible, but there is something that serves as a law of history: whoever sacrifices his people, sooner rather than later will suffer the consequences.

Renzo Abruzzese is a sociologist.

Elecciones: el falso debate

Un análisis meramente numérico deja ver que la disputa en torno a 42 días que median entre hacer elecciones el 6 de septiembre, o el 18 de octubre,  no es más que un falso debate. Una evaluación de las actuales tendencias sugiere que para el MAS mantener el 6 de septiembre, 42 días antes de lo previsto, no va a devolverle lo perdido. Tampoco en esos 42 días podrá incrementar su caudal electoral, menos ahora, después de que sus hordas probaron en los bloqueos el espíritu criminal que las motiva. 

Para el MAS, en los hechos, ni ampliar los plazos ni reducirlos significa mucho, pues lo único que tiene seguro por ahora es su voto duro, que además está menguado. A Comunidad Ciudadana, la segunda fuerza política con mayores posibilidades, la extensión de seis semanas podría aventajarla y eventualmente podría sobrepasar la actual tendencia de voto, que, según las últimas encuestas, iguala al candidato masista. La pregunta es: ¿por qué entonces el MAS convulsiona el país, demandando plazos que no cambiarán sustancialmente sus posibilidades actuales? La respuesta es políticamente simple: sabe que no podrá volver a través de elecciones  transparentes, y sabe además que este rechazo ciudadano no es el producto de la actual coyuntura, es lo que ya había motivado el fraude colosal que determinó su caída y la fuga del caudillo y sus acólitos. Evo Morales y sus alfiles saben que la única manera de reconquistar el poder es por la mala.

Esta particular configuración de los factores coyunturales está además marcada por la pandemia. Suponiendo que la epidemia menguara, para octubre serían poquísimos los ciudadanos dispuestos a participar en actos masivos, apoyos militantes y participaciones al estilo previo a la pandemia. Los grandes eventos “de masas” son hoy un recurso caducado. Éstos que  son vitales en la estrategia de poder de los partidos fascistas y populistas, está vetado por una variable que no pueden controlar, el miedo a enfermar y morir; es decir, su mejor dispositivo está estructuralmente neutralizado, tanto como la posibilidad de dirigir un fraude colosal como el de octubre pasado. 

El MAS sabe que la única posibilidad que le queda es a través de la fuerza, y en eso tiene experiencia. Es inherente a los partidos de corte fascista conquistar espacios de poder a través del terror y la fuerza, por eso instala un falso debate sobre 42 días electoralmente inocuos, y paralelamente moviliza sus grupos de choque para convulsionar el país. No se trata de adelantar o retrasar el día de las elecciones; se trata de crear las condiciones de inestabilidad e incertidumbre que le permitan una salida política de fuerza, condicionada por su capacidad de paralizar el país y por la incapacidad del gobierno para enfrentar una estrategia de esa naturaleza.

Cuando nos preguntamos cómo es posible que los masistas impidan el paso de oxígeno, medicamentos, resultados laboratoriales, alimentos, personal médico indispensable, ambulancias y otros,  a sabiendas de que esto supone la muerte espantosa de decenas de bolivianos, las respuestas morales, afectivas, humanas en el pleno sentido de la expresión, pierden significación, porque  Evo Morales, el MAS y los masistas no actúan el horizonte de la humanidad, actual en el del poder, y en ellos, como en todos los fascismos, el poder es violencia, desprecio por la vida, desidia por el ciudadano. Ya decía Mussolini; “El Estado es todo, el ciudadano es nada”.

Cuantos más muertos genere la epidemia y mayor sea el desastre económico y moral de sus secuelas, mejor posicionado se siente Evo Morales. Para el MAS la epidemia es una oportunidad que no puede dejar pasar. La oportunidad reside en que a mayor desastre sanitario, mejores condiciones para actuar a través de sus grupos de choque. Para el MAS, su candidato, sus alfiles en el Congreso y sus financiadores de dudosa procedencia, la muerte es su mejor aliado.

Como se ve, no se trata de que el día de las elecciones sean el nudo gordiano de la actual situación. Ese es un falso debate. Este falso debate sólo encubre las verdaderas intenciones del masismo y su naturaleza dictatorial e implacable. Mientras nos enfrascamos en decidir si las elecciones sean diez días antes o 15 después, un dato absolutamente intrascendente, la epidemia y la violencia desencadenada por los masistas ha de devorarse la democracia. En el ideario masista, criminal y antidemocrático, el retorno del caudillo sobre un país devastado por la muerte, el caos y las secuelas de la epidemia, es el óptimo posible. Es el sueño del caudillo, que no soporta ni por un segundo la terrible evidencia de que su país lo echó y le refriega en el rostro todos los días del calendario su ineptitud, corrupción y derroche. Todo es posible que suceda, pero hay algo que funge como una ley de la historia: quien sacrifica su pueblo, más temprano que tarde sufrirá las consecuencias.

Renzo Abruzzese es sociólogo.

https://www.paginasiete.bo/opinion/renzo-abruzzese/2020/8/11/elecciones-el-falso-debate-264094.html

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