Morales true face – Rostro de evo

Editorial from El Deber:

The true face of Evo Morales

From his luxurious mansion in San Isidro, the most exclusive neighborhood in Buenos Aires, Evo Morales orders to block and, if possible, set fire to the country: to burn at once, to have them kill themselves, to attack ambulances, do not let oxygen pass, so they die infected by the Coronavirus, to blow up towers, to destroy the security cameras, so that the cities run out of food – in this he has experience – they seem to be the slogans of the MAS chief who wants Bolivia under his command again, as he already had 14 years.

Let no one be in doubt: the barbaric actions of the COB, the coca growers and other groups related to the MAS are not initiatives of their leaders, much less their bases: they are orders from Evo Morales, and the financing of the mobilizations very probably come from the resources that in the previous years they accumulated from various sources of the Bolivian State.

In what logic is the idea of dynamiting the country with furious blockades and attacks on the roads so that neither medicines nor food arrive in the cities on days when the population is literally dying in the cities and the countryside?

If today they are able to block to let those in need of medical care die because they do not allow the passage of ambulances and oxygen tanks to hospitals, and all because of demanding elections on September 6, when the time comes for the polls’ results, they will be able to ignore the democratic result: they are not interested in democracy, they are only interested in the return of Evo Morales to continue enjoying the privileges to which he accustomed them with public funds from all Bolivians.

And the COB executive, Juan Carlos Huarachi, has the gall, the scoundrel, to ask the Bolivian people for “apologies if we are harming them.”

There is a need, says Huarachi, because the compatriots are dying and that is why the fight, he insists, is for health. And yet if the blockages do anything, it is precisely to subtract chances of survival for thousands of Bolivians who are in intensive care therapy connected to respirators that require oxygen that those leaders do not let pass.

His fight, he says, is for health, against the virus, and that is why they are calling for elections on the dates when the most positive cases of Covid-19 will be: they have in their minds that in the crowds for the elections they will not be infected and that just by voting at the polls the coronavirus will have disappeared from their lives.

Huarachi calls ‘dictatorship’ the management of a president in transition who has not served eight months in the Government, but they did not say anything about a president who remained in power for 14 years, ignoring the will of a people who said ‘no’ on February 21, 2016, that implemented an electoral fraud to stay five more years in the Palace with the complicity of a servile electoral court.

The COB executive is the same man who in 2019 said verbatim: ‘First things first: the Evo-Alvaro presidential binomial, the second is the country.’

Huarachi and the cocalero leader Leonardo Loza order to block, regardless of the consequences, but in reality they obey orders from Buenos Aires: from the comfort of a mansion with intelligence and security personnel, the one who believes himself the owner of Bolivia decides and orders by remote control. Here we are. Poor country, what a bitter anniversary gift.

El verdadero rostro de Evo Morales

Desde su lujosa mansión en San Isidro, el barrio más exclusivo de Buenos Aires, Evo Morales ordena bloquear y en lo posible incendiar el país: que arda de una vez, que se maten, ataquen a las ambulancias, no dejen pasar el oxígeno, que se mueran contagiados por el Coronavirus, vuelen torres, destruyan las cámaras de seguridad, que las ciudades se queden sin alimentos -en eso tiene experiencia- parecen ser las consignas del jefe del MAS que quiere a Bolivia bajo su mando nuevamente, como ya lo tuvo 14 años.

Que no le quede duda a nadie: las acciones de barbarie de la COB, los cocaleros y otros grupos afines al MAS no son iniciativas de sus dirigentes ni mucho menos de sus bases: son órdenes de Evo Morales, y el financiamiento de las movilizaciones muy probablemente provienen de los recursos que en los años anteriores ellos acumularon de diversas fuentes del Estado boliviano.

¿En qué lógica cabe la idea de dinamitar el país con furiosos bloqueos y ataques en las carreteras para que a las ciudades no lleguen ni medicinas ni alimentos en días en que la población se está literalmente muriendo en las urbes y el campo? 

Si hoy son capaces de bloquear para dejar morir a los necesitados de atención médica porque no permiten el paso de ambulancias y tanques de oxígeno a los hospitales, y todo por exigir elecciones el 6 de septiembre, cuando llegue el momento de las urnas serán capaces también de desconocer un resultado democrático: a ellos no les interesa la democracia, sólo les interesa el retorno de Evo Morales para continuar gozando de los privilegios a los que los acostumbró con fondos públicos de todos los bolivianos.

Y tiene el ejecutivo de la COB, Juan Carlos Huarachi, el descaro, la canallada, de pedir ‘disculpas’ al pueblo boliviano ‘si les estamos haciendo daño’.

Hay una necesidad, dice Huarachi, porque los compatriotas se están muriendo y por eso la lucha, insiste, es por la salud. Y sin embargo si algo consiguen los bloqueos es precisamente restar posibilidades de sobrevivencia a miles de bolivianos que están en las terapias intensivas conectados a respiradores que requieren el oxígeno que esos dirigentes no dejan pasar.

Su lucha, dice, es por la salud, contra el virus, y por eso piden elecciones en las fechas en que más numerosos serán los casos positivos de Covid-19: tienen en su mente que en las aglomeraciones por las elecciones no se contagiarán y que con solo sufragar en las urnas el coronavirus habrá desaparecido de sus vidas.

Llama Huarachi ‘dictadura’ a la gestión de una presidenta en transición que no ha cumplido ocho meses en el Gobierno, pero no decían nada de un presidente que se quedó 14 años en el poder ignorando la voluntad de un pueblo que le dijo ‘no’ un 21 de febrero de 2016, que implementó un fraude electoral para quedarse cinco años más en el Palacio con la complicidad de un tribunal electoral servil.

El ejecutivo de la COB es el mismo hombre que el año 2019 decía textualmente: ‘Lo primero es lo primero: el binomio Evo-Alvaro, lo segundo es el país’.

Huarachi y el dirigente cocalero Leonardo Loza mandan bloquear, sin importar las consecuencias, pero en realidad ellos obedecen órdenes desde Buenos Aires: desde la comodidad de una mansión con personal de inteligencia y seguridad, el que se cree dueño de Bolivia decide y ordena a control remoto. Así estamos. Pobre país, qué amargo regalo de aniversario

https://eldeber.com.bo/opinion/el-verdadero-rostro-de-evo-morales_194745

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