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¿Qué esconde la cruz andina? – What does the Andean cross hide?

Editorial, El Deber:

With a pandemic that takes lives, an economic crisis for which there are still no answers, and a general panorama of uncertainty in the country, the Government of Luis Arce buys a controversy with the replacement of the National coat-of-arms by the Andean cross.

Either it is a matter of accessory use, or the matter is too important. If it were accessory, it would be necessary to agree that the Government devised the symbol and therefore the debate to change the attention of the news agenda, stop looking at the virus and the crisis, and deal with some national symbols. However, this possibility seems remote, because if so they would not have taken the trouble of writing 62 pages of the so-called “Government Image Identity Manual.”

Then, entering the second possibility, there must be a very important background to be encouraged to establish as mandatory the replacement of the historic national coat of arms recognized by the Political Constitution of the State, by the Andean cross as established in article 3 of the now controversial decree 4445 .

In the debate, the national authorities intend to pass the cross as an ‘image of the Government’ that does not replace the emblem, but in fact this is not the case, because to begin the decree itself establishes its condition of mandatory use, and in fact the entire Official graphic of the Bolivian State -which is not the same as the Government- now carries the Andean cross, and this is noted in the official correspondence sent in embassies and consulates of the country around the world.

In Sucre, the San Francisco military barracks, in the very center of the city, removed the national coat of arms from its front and in its place was left a piece of wall that reveals the adobe of earth where the traces of the forms of the national coat of arms. Only that fact, added to the official stationery of the Bolivian State, overthrow the theory of Foreign Minister Rogelio Mayta, who said that there is no substitution of national symbols.

In justifying the new symbol, the decree speaks of the presence of concepts such as inclusion, democracy, equality and non-discrimination, and of a ‘summarized expression of the geographical and social composition’ of the country, but the first effect that he succeeded in dividing Bolivians once again between those who defend the cross and those who keep the historic shield.

In addition to the historical question, the second questionable evidence is the Andean-centric character of the Chacana cross, a representative symbol of the cultures of the Andes, even though it is said that some of its paintings include symbols of the cultures of eastern Bolivia. The internal symbolism of the cross, the colors, its familiarity with the wiphala and the similarities with the crosses of the Tiwanakota culture, are proof that the ‘new government image’ is of Andean origin and pursues an Andean-centric purpose. It is useless to try to ‘dizzy’ trying to give it a national character.

What, then, is the main objective of an unnecessary and non-urgent measure that has now put not only historians but the Bolivian population to debate? Through universal history, it is known that totalitarian regimes, such as the German Nazism of the last century, as well as communist dictatorships, such as in the former USSR, are the governments that make the change of symbolism one of their great priorities, which pursue the goal in order to erase history to impose substitute political projects. Something like pretending that history begins at the moment of a political project, as if the past did not exist.

Con una pandemia que se lleva vidas, una crisis económica para la que aún no existen respuestas, y un panorama general de incertidumbre en el país, el Gobierno de Luis Arce se compra una polémica con el reemplazo del escudo nacional por la cruz andina.

O es un tema de uso accesorio, o el asunto es demasiado importante. Si fuera accesorio, habría que convenir que el Gobierno ideó el símbolo y por tanto el debate para cambiar la atención de la agenda informativa, dejar de mirar el virus y la crisis, y ocuparse de unos símbolos patrios. Sin embargo, esta posibilidad parece remota, porque de ser así no se hubieran tomado el trabajo de escribir 62 páginas del denominado ‘Manual de Identidad Imagen de Gobierno’.

Entonces, entrando en la segunda posibilidad, debe existir un trasfondo muy importante para animarse a establecer con carácter de obligatoriedad el reemplazo del histórico escudo nacional reconocido por la Constitución Política del Estado, por la cruz andina como establece el artículo 3 del ahora polémico decreto 4445.

En el debate las autoridades nacionales pretenden hacer pasar la cruz como ‘imagen de Gobierno’ que no reemplaza al escudo, pero en los hechos no es así, porque para comenzar el mismo decreto establece su condición de uso obligatorio, y en los hechos toda la gráfica oficial del Estado boliviano -que no es lo mismo que Gobierno- lleva ahora la cruz andina, y eso se advierte en la correspondencia oficial que cursa en embajadas y consulados del país alrededor del mundo.

En Sucre, el cuartel militar de San Francisco, en el centro mismo de la ciudad, retiró de su frontis el escudo nacional y en su lugar quedó un pedazo de pared que descubre el adobe de tierra donde aún se aprecia con absoluta nitidez las huellas de las formas del escudo nacional. Solo ese hecho, sumado a la papelería oficial del Estado boliviano, echan por tierra la teoría del canciller Rogelio Mayta, quien dijo que no existe una sustitución de los símbolos patrios.

En la justificación del nuevo símbolo, el decreto habla de la presencia de conceptos como la inclusión, la democracia, la igualdad y la no discriminación, y de una ‘expresión resumida de la composición geográfica y social’ del país, pero el primer efecto que consiguió es dividir una vez más a los bolivianos entre los que defienden la cruz y los que se quedan con el escudo histórico.

Además de la cuestión histórica, la segunda evidencia cuestionable es el carácter andinocentrista de la cruz chacana, símbolo representativo de las culturas de los Andes, por más que se diga que algunos de sus cuadros incluyen a símbolos de las culturas del oriente boliviano. La simbología interna de la cruz, los colores, su familiaridad con la wiphala y las similitudes con las cruces de la cultura tiwanakota, son la prueba de que la ‘nueva imagen gobierno’ es de origen andino y persigue un fin andinocentrista. Es inútil tratar de ‘marear la perdiz’ intentando darle un carácter nacional.

¿Cuál es, entonces, el principal objetivo de una medida innecesaria y no urgente que ahora ha puesto a debatir no solo a historiadores sino a la población boliviana? Por historia universal se sabe que los regímenes totalitarios, como el nazismo alemán del siglo pasado, al igual que las dictaduras comunistas, como en la extinta URSS, son los gobiernos que hacen del cambio de la simbología una de sus grandes prioridades, que persiguen el fin de borrar la historia para imponer proyectos políticos sustitutivos. Algo así como pretender que la historia comienza en el momento de un proyecto político, como si el pasado no existiera.

https://eldeber.com.bo/opinion/que-esconde-la-cruz-andina_221804