By ANF, Eju.tv:
The Money Behind Gold: Capitalists, Trading Companies, and Alleged Illicit Funds
Gold mining in Bolivia is sustained not only by the work and contributions of cooperative miners. Behind the operations lies a network of domestic and foreign private capital, trading companies and, according to specialists, resources whose origin may be linked to illicit activities.

Illustrative image: GN
Alfredo Zaconeta, a researcher at the Center for Labor and Agrarian Development Studies (CEDLA), stated that the financing of illegal mining has developed in a context marked by the State’s limitations in addressing the sector’s economic needs. Mining analyst and former president of the Bolivian Mining Corporation (COMIBOL), Héctor Córdova, agreed that resources come from various sources and that the financing structure is not homogeneous.
For Zaconeta, one of the roots of the problem lies in the lack of sufficient state financing. Although the Mining Financing Fund (FOFIM) exists, he believes that this mechanism has failed to meet the demand of mining cooperatives.
“Cooperative miners are afraid of FOFIM,” Zaconeta told ANF, referring to administrative bureaucracy and the measures used to recover loans. According to the researcher, at one point nearly 80% of the fund’s portfolio corresponded to gold-mining cooperatives, many of them in default and some facing legal proceedings for the auction of their assets.
Faced with difficulties in accessing public resources, cooperatives turn to contributions from their members or to private investors. However, Zaconeta warned that this second approach may violate mining legislation. “The cooperative miner’s capacity to contribute is limited,” he explained, which leads organizations to seek outside investment, even though Article 151 of the Mining Law prohibits partnerships between cooperatives and private capital.
Foreign investors appear throughout this circuit. Zaconeta identified capital originating from China, Colombia, Chile, and Peru, operating under different models but sharing a common objective: quickly recovering their investment through gold extraction.
According to the researcher, some Chinese investors even make their participation conditional on cooperatives not having their documents and permits fully regularized. In other cases, Colombian investors divide mining areas and seek individual contributors, while Chilean and Peruvian capital can reach amounts of up to $10 million and finance highly mechanized operations.
To conceal these associations, Zaconeta said that service contracts are often used under the guise of “technical advisory services.” However, he argued that behind these documents lies a different economic relationship: “the private investor actually keeps between 70% and 80% of the profits from the mining operation.”

Gold trading companies constitute another financial link in the chain. According to Zaconeta, major exporting firms attract capital abroad, mainly from destinations such as the United Arab Emirates and India, and channel it through local trading companies and gold buyers.
These purchasers travel directly to mining communities and buy gold in cash at the so-called “mine mouth.” The mechanism is attractive to producers because it avoids paperwork, transportation costs, and risks associated with moving the metal.
Córdova explained that trading companies can also become financiers themselves. “When a trading company identifies a highly promising gold deposit, it decides to finance the miners directly by providing them with capital in advance,” he told ANF.
He also identified the presence of Bolivian capitalists capable of investing $1 million or more in machinery and mining operations. Within this group, he mentioned allegations involving former government officials, legislators, and cooperative members who have accumulated significant wealth.
A less visible actor in this structure is the so-called “capitalists’ managers.” According to Córdova, these intermediaries seek out peasant organizations that are just beginning their mining permit procedures and offer to facilitate paperwork while securing machinery and investors.
The result may be the establishment of informal contracts that commit as much as 70% or 80% of production to the capitalist and require the remainder to be sold to a designated trading company.
The connection with illicit activities constitutes the most sensitive part of the circuit. Zaconeta warned of indications that resources originating from criminal activities may be entering the gold-mining sector. Among other factors, he mentioned the influx of capital generated by coca surpluses in the Chapare region and the existence of an illegal mercury trafficking route.
Córdova, while taking a more cautious position, stated that in Bolivia it is extremely difficult to determine the origin of all these funds. Nevertheless, he believes there is a “strong suspicion” that illegal mining may be receiving illicit money. His argument is based, among other factors, on investigations conducted in neighboring countries where gold has been used as a mechanism for laundering funds from criminal organizations.


Por ANF, Eju.tv:
El dinero detrás del oro: capitalistas, comercializadoras y presuntos fondos ilícitos
La minería aurífera en Bolivia no sólo se sostiene con el trabajo y los aportes de los cooperativistas. Detrás de las operaciones existe una red de capitales privados nacionales y extranjeros, empresas comercializadoras y, según especialistas, recursos cuyo origen podría estar vinculado con actividades ilícitas.

Imagen ilustrativa: GN
El investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), Alfredo Zaconeta, sostuvo que el financiamiento de la minería ilegal se ha desarrollado en un contexto marcado por las limitaciones del Estado para atender las necesidades económicas del sector. El analista minero y expresidente de la Corporación Minera de Bolivia, Héctor Córdova, coincidió en que los recursos provienen de diversas fuentes y que la estructura de financiamiento no es homogénea.
Para Zaconeta, una de las raíces del problema está en la falta de financiamiento estatal suficiente. Aunque existe el Fondo de Financiamiento para la Minería (Fofim), considera que este mecanismo no logró responder a la demanda de las cooperativas.
“Los cooperativistas le temen al Fofim”, afirmó Zaconeta a ANF, al referirse a la burocracia administrativa y a las medidas aplicadas para recuperar los créditos. Según el investigador, cerca del 80% de la cartera del fondo correspondía en determinado momento a cooperativas auríferas, muchas de ellas en mora y algunas con procesos judiciales para el remate de sus bienes.
Ante las dificultades para acceder a recursos públicos, las cooperativas recurren a aportes de sus socios o a inversionistas privados. Sin embargo, Zaconeta advirtió que esta segunda modalidad puede vulnerar la legislación minera. “La capacidad de aporte del cooperativista es limitada”, explicó, por lo que las organizaciones terminan buscando inversión externa, pese a que el artículo 151 de la Ley Minera prohíbe la asociación de cooperativas con capitales privados.
En este circuito aparecen inversionistas extranjeros. Zaconeta identificó capitales provenientes de China, Colombia, Chile y Perú, con modalidades diferentes, pero con un objetivo común: recuperar rápidamente el dinero invertido mediante la explotación aurífera.
Según el investigador, algunos inversionistas chinos incluso condicionan su participación a que las cooperativas no tengan sus documentos y permisos completamente regularizados. En otros casos, inversionistas colombianos dividen las áreas de explotación y buscan aportantes individuales, mientras que capitales chilenos y peruanos pueden alcanzar montos de hasta 10 millones de dólares y financiar operaciones altamente mecanizadas.
Para ocultar estas asociaciones, Zaconeta señaló que se utilizan contratos de prestación de servicios bajo la figura de “asesoramiento técnico”. Sin embargo, sostuvo que detrás de esos documentos existiría una relación económica diferente: “el inversor privado en realidad se queda con una tajada de entre el 70% y el 80% de las utilidades de la explotación”.

Las comercializadoras de oro constituyen otro eslabón financiero. De acuerdo con Zaconeta, grandes empresas exportadoras captan capitales en el extranjero, principalmente de destinos como Emiratos Árabes e India, y los canalizan mediante comercializadoras y rescatadores locales.
Estos compradores llegan hasta las comunidades mineras y adquieren el oro en efectivo y en la denominada “boca de mina”. El mecanismo resulta atractivo para los productores porque evita trámites, costos de transporte y riesgos vinculados con el traslado del metal.
Córdova explicó que las comercializadoras también pueden convertirse directamente en financiadoras. “Cuando una comercializadora detecta que un yacimiento aurífero es altamente prometedor, decide financiar directamente a los mineros otorgándoles capital por adelantado”, señaló en entrevista con ANF.
También identificó la presencia de capitalistas bolivianos capaces de invertir un millón de dólares o más en maquinaria y operaciones. Dentro de este grupo mencionó denuncias sobre la participación de exautoridades, parlamentarios y cooperativistas que acumularon grandes capitales.
Un actor menos visible en esta estructura son los llamados “gestores de los capitalistas”. Según Córdova, estos intermediarios buscan organizaciones campesinas que recién comienzan sus trámites mineros y les ofrecen facilitar procedimientos y conseguir maquinaria e inversionistas.
El resultado puede ser el establecimiento de contratos informales que comprometen hasta el 70% u 80% de la producción para el capitalista y obligan a vender el resto a una comercializadora determinada.
El vínculo con actividades ilícitas constituye la parte más delicada del circuito. Zaconeta advirtió sobre indicios de que recursos provenientes de actividades delictivas podrían ingresar a la minería aurífera. Mencionó, entre otros elementos, el ingreso de capitales procedentes de excedentes de la coca en el Chapare y la existencia de una ruta ilegal de mercurio.
Mientras Córdova, con una posición más cautelosa, afirmó que en Bolivia es sumamente difícil afirmar el origen de todos estos fondos, pero consideró que existe una “fuerte sospecha” de que la minería ilegal pueda estar recibiendo dinero ilícito. Su argumento se basa, entre otros elementos, en investigaciones realizadas en países vecinos donde el oro ha sido utilizado como mecanismo para lavar recursos de organizaciones criminales.


https://eju.tv/2026/09/el-dinero-detras-del-oro-capitalistas-comercializadoras-y-presuntos-fondos-ilicitos/

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