By Ernesto Estremadoiro, El Deber:
Bretel: “Paz May Not Reach His First Year in Office Unless He Makes a 180-Degree Turn”
[Given the length of the original article, here is only a summary]

President Paz’s administration has been marked by the economic crisis
Political scientist Guillermo Bretel warned that President Rodrigo Paz’s administration is facing mounting pressure from the economic crisis, political scandals, social unrest, and the lack of a legislative majority. He said the government risks a governance crisis before completing its first year unless it makes a “180-degree turn.”
Speaking on EL DEBER’s Dinero program, Bretel argued that while fuel and dollar shortages were inherited from the previous administration, the government has failed to resolve them and public confidence has continued to erode. He also criticized what he described as administrative improvisation and the distraction caused by political controversies.
To address the crisis, Bretel proposed liberalizing the fuel market, allowing private fuel imports, reducing the fiscal deficit, and securing financing from international institutions such as the IMF, IDB, and CAF. He said any reduction in fuel subsidies should be accompanied by temporary social protections for vulnerable groups.
The analyst stressed the need for legal certainty and political stability to attract investment and urged Paz to build a broad parliamentary coalition capable of passing structural reforms. He argued that negotiations on a case-by-case basis are insufficient for governing effectively.
Bretel also dismissed the government’s 50-50 revenue-sharing proposal as a solution to the economic crisis, calling instead for fiscal discipline focused on reducing bureaucracy and losses in state-owned enterprises without harming health, education, or public investment.
While acknowledging that Paz still has time to change course, Bretel warned that continued economic deterioration, inflation, scandals, and legislative weakness could further undermine the administration’s legitimacy. “He may not even reach his first year,” he said.
Por Ernesto Estremadoiro Flores, El Deber:
Bretel: “Paz puede no llegar a su primer año si no da un giro de 180 grados”

El presidente Paz lleva adelante una gestión marcada por la crisis económica
El politólogo y experto en gestión pública fue entrevistado en el programa Dinero de EL DEBER. Advirtió que la economía, los escándalos y la falta de una mayoría legislativa han debilitado al Gobierno. Plantea liberalizar el mercado de combustibles, reducir el déficit fiscal y construir una coalición parlamentaria.
El politólogo y experto en gestión pública Guillermo Bretel indicó que el Gobierno de Rodrigo Paz atraviesa una situación de creciente desgaste y que, si no cambia de rumbo, podría enfrentar una crisis de gobernabilidad antes de cumplir su primer año de gestión.
Bretel realizó estas declaraciones durante una entrevista en el programa Dinero de EL DEBER, donde evaluó los primeros nueve meses de la administración de Paz y las medidas que, en su criterio, deberían adoptarse para enfrentar la crisis económica y recuperar la confianza. “Si llega, va a llegar realmente cansado, va a llegar golpeado”, afirmó el analista.
Según Bretel, la combinación de una economía deteriorada, escándalos políticos, protestas sociales y la ausencia de una mayoría parlamentaria está reduciendo la legitimidad y credibilidad del Gobierno.
Una gestión marcada por problemas heredados y falta de resultados
Bretel consideró que parte de los problemas actuales fueron heredados de la anterior administración, principalmente la escasez de combustibles y dólares, pero sostuvo que el Gobierno de Paz no ha logrado resolverlos y que las dificultades se han intensificado.
A esto se sumaron, según su análisis, problemas de gestión y la falta de personas y mecanismos adecuados para ejecutar las políticas públicas. “Desde un comienzo, por la forma política que se tenía, la falta de partido y un montón de gente que se juntó a un proyecto, daba la impresión de que iba a ser improvisado”, señaló.
El analista también cuestionó el impacto de los escándalos que han rodeado a la administración. Mencionó el caso de Nadia Beller y Fernando Cerimedo, además de los bloqueos que se prolongaron por más de 50 días.
A su juicio, estos episodios no solamente afectan la imagen del Gobierno, sino que también distraen a las autoridades de los problemas económicos y sociales. “Los escándalos lo único que hacen es manchar la gestión y, sobre todo, distraen al Gobierno de resolver los problemas concretos de la ciudadanía”, sostuvo.
“Ya dejó de ser un problema político”
Para Bretel, la crisis económica dejó de ser únicamente un problema político y se convirtió en un problema de “aritmética simple”. El principal ejemplo es la subvención a los combustibles, debido a la diferencia entre los precios internacionales y los precios internos.
“Lo primero que se debe hacer para poder recuperar la economía, por ejemplo, el tema de los dólares, pasa precisamente también por el tema de la subvención a los combustibles”, explicó.
Su propuesta consiste en avanzar hacia la liberalización del mercado de carburantes y permitir que empresas privadas puedan importar combustibles, acompañando la medida con una reducción de los impuestos aplicados a estas operaciones. Sin embargo, advirtió que eliminar la subvención tendría un costo social importante.
Por ello, planteó combinar la liberalización con mecanismos temporales de protección social para evitar que los sectores más vulnerables sean los principales afectados.
“Liberalizar el precio de los combustibles, abrir la importación completamente a los privados implica un costo social bastante alto”, señaló.
Los dólares y los recursos externos
El analista planteó que los recursos provenientes de organismos multilaterales deberían cumplir una doble función: ayudar a estabilizar la economía y financiar inversión y protección social.
Mencionó los recursos que podrían provenir del Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF.
En su criterio, parte de esos fondos debería destinarse a infraestructura, carreteras, hospitales, salud y educación, mientras otra parte debería utilizarse para prevenir un incremento de la pobreza extrema.
Bretel advirtió que una crisis económica que profundice las desigualdades puede generar condiciones favorables para el retorno de opciones populistas. “No hay caldo de cultivo más grande para el retorno del populismo autocrático que una sociedad dividida entre aquellos que se beneficiaron de una crisis y aquellos que perdieron en una crisis”, afirmó.
Seguridad jurídica para atraer inversiones
Respecto al sector privado, Bretel sostuvo que existe voluntad para invertir en combustibles y otros sectores, pero que el Gobierno debe generar condiciones para que esas inversiones se concreten. Entre ellas mencionó seguridad jurídica, estabilidad política y confianza.
El analista señaló que los inversionistas necesitan tener certeza de que sus capitales podrán operar durante un periodo suficientemente largo. “Si sigue existiendo inestabilidad política y con ello una probable inestabilidad democrática también, ¿quién va a invertir su dinero?”, cuestionó.
Por ello, recomendó al Gobierno concentrarse en los problemas que afectan directamente a la población, principalmente el abastecimiento de combustibles y la falta de dólares.
Una coalición parlamentaria
Bretel también cuestionó la falta de una mayoría legislativa del Gobierno y planteó que Paz debería construir una coalición de base amplia en la Asamblea.
“Un Gobierno debe ir a buscar una coalición de Gobierno a la Asamblea. No puede darse el lujo de pasarse cinco años sin una coalición parlamentaria”, sostuvo.
En su criterio, una alianza legislativa permanente permitiría aprobar reformas estructurales con mayor previsibilidad, en lugar de negociar votos de manera individual para cada proyecto.
Si esa coalición no fuera posible, planteó que el Ejecutivo debería buscar acuerdos puntuales, pero llevando a la Asamblea proyectos técnicamente sólidos y preparados para su debate.
Consultado sobre la proyección de decrecimiento de 3,6%, Bretel advirtió que la economía podría deteriorarse todavía más antes de comenzar una recuperación.
Las reformas estructurales, explicó, podrían generar inicialmente una contracción, pero permitirían establecer condiciones para un crecimiento posterior. “No se va a salir de esta situación de manera fácil”, afirmó.
Por ello, pidió al Gobierno comunicar con honestidad la gravedad de la crisis y evitar promesas de soluciones rápidas. “No hay varita mágica para solucionar este problema en tres meses ni en dos años de gestión”, señaló.
El 50-50 no resolverá la crisis económica
Respecto a la propuesta de distribución de recursos bajo el esquema 50-50 entre el Gobierno central y las regiones, Bretel se mostró escéptico sobre su capacidad para resolver la crisis económica. “El 50-50 no va a solucionar los problemas económicos”, afirmó.
Sin embargo, reconoció que la propuesta puede tener un valor político porque responde a una demanda histórica de las regiones por una mayor autonomía.
En su criterio, el debate sobre el 50-50 debería separarse de la política económica y enfocarse en el diseño del Estado y la distribución de competencias.
Ajustar el déficit, pero sin sacrificar salud y educación
Bretel planteó una reducción “drástica” del déficit fiscal, pero advirtió que el ajuste no puede concentrarse en áreas que generan beneficios sociales.
Consideró necesario revisar el tamaño de la burocracia estatal, los gastos innecesarios y las empresas públicas deficitarias. “Un buen político tiene la capacidad de priorizar lo que se necesita hacer ahora y lo que puede esperar a mañana”, señaló.
El ajuste, sostuvo, no debería afectar de manera indiscriminada la salud, educación y la inversión pública, debido a su impacto directo sobre la población y sobre la propia actividad económica.
YPFB y las empresas públicas
Sobre las empresas estatales, Bretel diferenció entre una postura ideológica y una evaluación técnica.
En el caso de YPFB, sostuvo que cerrar o privatizar la empresa de manera inmediata sería inviable porque los privados todavía no cuentan con toda la infraestructura y logística necesaria para reemplazarla.
“Se tiene que dar, por ejemplo, un proceso ordenado para que YPFB vaya saliendo del camino”, afirmó.
El mismo criterio aplicó a Boliviana de Aviación (BoA), al señalar que un cierre inmediato podría generar problemas de conectividad mientras otras aerolíneas desarrollan la capacidad necesaria para cubrir las rutas.
“Puede ser que ni siquiera llegue a un primer año”
El punto más contundente de la entrevista llegó al evaluar la posibilidad de que Paz alcance su primer año de gestión.
Bretel afirmó que el Presidente todavía tiene margen para cambiar el rumbo, pero debe hacerlo de inmediato. “Tiene la oportunidad de cambiar de rumbo, de dar un giro de 180 grados”, sostuvo.
En su criterio, el Gobierno debe mejorar la selección de sus colaboradores, dejar de lado la polarización y concentrarse en resolver los problemas estructurales.
Advirtió que la continuidad de los escándalos y la falta de resultados económicos pueden profundizar la pérdida de legitimidad. “Puede ser que ni siquiera llegue a un primer año”, afirmó.
Entre los factores de riesgo mencionó la situación económica, la inflación, el aumento de los escándalos y la ausencia de una mayoría parlamentaria.
La oportunidad que el Gobierno dejó pasar
Finalmente, Bretel atribuyó parte del desgaste a la demora en adoptar decisiones durante los primeros meses, cuando el Gobierno todavía contaba con mayor legitimidad social. “El retraso, la lentitud (…) creo que pagó factura al comienzo de la gestión”, afirmó.
A esto sumó una comunicación deficiente con la población, que habría generado la percepción de que algunos sectores fueron engañados.
El malestar, según su análisis, ya no se limita a los sectores populares, sino que alcanza también a segmentos de clase media y alta. “El metro cuadrado del ciudadano realmente está tan afectado, está tan golpeado por esta crisis que eso hace que cualquier Gobierno pierda legitimidad”, sostuvo.
Para Bretel, Paz todavía puede recuperar parte del respaldo perdido si toma decisiones difíciles y prioriza la solución de los problemas concretos. “No como el presidente más popular que haya tenido Bolivia, pero como aquel presidente que hizo lo correcto cuando la situación era muy difícil”, concluyó.

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