‘Nunca más’: indígenas bolivianos se desencantan del socialismo | ‘Never again’: Indigenous Bolivians sour on socialism

Por AFP, France 24:

El Alto (Bolivia) (AFP) – Un gigantesco crucero domina el horizonte de la ciudad de El Alto, en la Bolivia sin litoral, símbolo de la transformación de un bastión indígena que será escenario de una dura disputa en las elecciones presidenciales del domingo.

El Alto is known for its collection of uber-flamboyant neo-Andean 'cholets' -- a portmanteau of 'chalet' and 'chola' or Indigenous woman -- built by Bolivia's Aymara bourgeoisie over the past two decades
El Alto es conocido por su colección de llamativos “cholets” neoandinos —un acrónimo de “chalet” y “chola” o mujer indígena— construidos por la burguesía aymara de Bolivia en las últimas dos décadas. © MARTIN BERNETTI / AFP

El “Titanic”, como se conoce al edificio más alto de la ciudad, es la más reciente incorporación a esta colección. Se trata de una mezcla entre chalet y chola, erigida por la burguesía aymara en los últimos veinte años.

Víctor Choque Flores, un empresario hecho a sí mismo de 46 años, invirtió millones de dólares en su “barco en un mar de ladrillos”, como llama a su futurista palacio de 12 pisos que se impone sobre las viviendas de ladrillo rojo de El Alto.

“Es un poco como nosotros”, dice, explicando que, aunque arraigados en el pasado, los indígenas bolivianos “miramos hacia el futuro”.

Para muchos aymaras, ese futuro ya no incluye a los socialistas gobernantes, que emanciparon a la mayoría indígena en las últimas dos décadas.

Por primera vez desde 2005, se espera que la derecha política triunfe en unas presidenciales, mientras los bolivianos abandonan a la izquierda en medio de una profunda crisis económica.

Gratitud y frustración

Casi 20 años después de que Evo Morales —uno de los presidentes con más años en el poder en Sudamérica— fuera elegido con la promesa de una revolución socialista, el país andino se encuentra exhausto.

La escasez generalizada de dólares, combustibles y alimentos básicos ha dejado a algunos bolivianos en peor situación que antes de su llegada al poder.

Choque Flores sigue agradecido a Morales, el primer presidente indígena de Bolivia, por abrir las puertas del poder a la mayoría de piel morena del país.

Pero El Alto, una próspera ciudad comerciante, se define cada vez más por el deseo de sus habitantes de progresar.

Acusando a los socialistas de múltiples “fracasos”, Choque Flores afirma estar listo para votar por “otra dirección política”, sin revelar por cuál candidato.

El crisol de la Guerra del Gas

El destino de la izquierda boliviana está íntimamente ligado a El Alto.

Morales llegó al poder tras la sangrienta represión de una revuelta en la ciudad por las exportaciones de gas, que dejó más de 60 muertos y provocó la caída de un presidente respaldado por Estados Unidos en 2003.

A Bolivian Indigenous woman walks past a car with campaign posters of Bolivian presidential candidate Samuel Doria Medina
Una mujer indígena boliviana pasa junto a un automóvil con carteles de campaña del candidato presidencial boliviano Samuel Doria Medina © MARTIN BERNETTI / AFP

En los años posteriores, Morales envió repetidamente a sus seguidores desde El Alto hacia la sede de gobierno en La Paz para defender sus causas.

Pero ahora soplan vientos de cambio en las calles de la metrópolis andina, donde mujeres con sombreros bombín, amplias polleras y mantas venden sus productos, mientras teleféricos relucientes transportan pasajeros.

Por toda la ciudad de un millón de habitantes, las paredes muestran la promesa del principal candidato presidencial de centro-derecha, Samuel Doria Medina, de restablecer el suministro de combustible y dólares en “100 días, carajo”.

En señal de la importancia del voto indígena, Doria Medina —quien compite cabeza a cabeza con el exmandatario derechista Jorge Quiroga— cerró su campaña el miércoles en El Alto.

Jonathan Vega, un chef de 25 años presente en el acto, dijo confiar en Doria Medina para “restablecer la estabilidad”.

Un agricultor de 72 años invitado a debatir sobre las elecciones en la emisora local en aymara “San Gabriel” también respaldó el cambio.

Arcenio Julio Tancara criticó el llamado de Morales a votar nulo ante la negativa de las autoridades de permitirle postularse a un cuarto mandato.

“Siempre ha llamado a la agitación, a huelgas y bloqueos.
Al principio entendimos que podía ser necesario, pero luego vimos que no era por una causa, sino simplemente para que lo nombraran líder”.

“Se desinfectan”

Morales, requerido por la justicia bajo cargos de trata de menores, ha buscado movilizar a su base advirtiendo que los derechos indígenas ganados con esfuerzo estarían en riesgo si políticos blancos de ascendencia europea volvieran al poder.

Es una táctica que cala especialmente en los aymaras rurales.

“No queremos volver al siglo XX”, dijo Matilde Choque Apaza, dirigente de una asociación de mujeres indígenas y campesinas, con un colorido aguayo atado al cuello.

Los candidatos opositores, afirmó, “aprietan fuerte las manos (indígenas)” en campaña, pero al subirse a sus autos o llegar a sus casas, “se desinfectan”.

Ella apoya el llamado de Morales a una campaña masiva de votos nulos para restar legitimidad a las elecciones.

Las encuestas muestran que alrededor del 14% de los votantes seguirán su llamado, lejos de las tres mayorías absolutas que Morales logró entre 2006 y 2019.

Santos Colque Quelca, presentador de 38 años en la radio San Gabriel, afirmó que crece el número de oyentes que juran “nunca más con Evo ni con (el presidente Luis) Arce” y trasladan su apoyo al “menos malo” de los candidatos opositores.

Pablo Mamani Ramírez, sociólogo de la UMSA en La Paz, señaló que el intento de Morales de gobernar de forma “eterna” choca con las tradiciones indígenas.

“La lógica del mundo andino es que el poder se rota”.

© 2025 AFP

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