Editorial, El Diario:
The government plan of Andrónico, the MAS member who currently leads in voting intention according to the polls, can be summed up in a phrase he often repeats in the few interviews he grants: “Neither more State nor less State.” For the perceptive listener, this means “More of the same.” Considering that many of the ills currently afflicting the country—such as bureaucracy or excessive current spending—are directly related to the size of the State, the proposal of the young union leader offers no promise of positive change.
Can we really believe that Bolivia’s economy can be revitalized without reducing the State, which currently employs around 600,000 public servants, many of whom perform routine tasks that could be handled by AI? Are there not ministries, vice-ministries, or departments that are unnecessary? How can private enterprises or investment be encouraged if the State—currently operating companies that produce almonds, potato chips, cardboard, paper, cement, textiles, or sugar—continues to compete with or monopolize the private sector in certain areas? The phrase “Neither more State nor less State” clearly points to more of the same policies that have led Bolivia to its current impoverishment.
We all know that many of the dozens of state-owned enterprises that exist today were created as employment agencies to provide jobs for MAS supporters or to repay political favors, and that most of them operate at a loss. Some economists argue that shutting them down wouldn’t result in significant public savings, but there’s no doubt that doing so would at least represent a moral and austere gesture from the new government (in addition to the savings, however small they may be).
Attention should also be drawn to the concept of “popular economies” found in Andrónico’s government plan, a euphemism for the grim reality of informal employment. It’s an idealization of an unfortunate reality that should instead be addressed head-on.
In recent polls, Andrónico’s support has dropped sharply—from 25 percent initially to a meager 8 percent. That’s a 17-point decline in just a few weeks. Still, there remains to be seen what his elite advisor Antoni Gutiérrez Rubí, who in the past helped other progressive leftist campaigns in Latin America, will do with this floundering candidacy. For now, what truly matters to the public is to reflect seriously on their vote—to think about their future and their children’s future—so as not to hand over a blank check to either the MAS members who looted the country for two decades or to the questionable opposition, many of whom were involved in the 1985–2005 period, and whose poor governance opened the door to the disastrous rise of MAS.
Editorial, El Diario:
El plan de gobierno de Andrónico, el masista que actualmente más intención de voto registra en las encuestas, se puede resumir en una frase que él mismo repite en las pocas entrevistas que concede: “Ni más Estado ni menos Estado”. Para el buen entendedor, “Más de lo mismo”. Pues, si se tiene que muchos de los males que hoy azotan al país, como el burocratismo o el excesivo gasto corriente, tienen directa relación con el tamaño del Estado, la propuesta del joven sindicalista no promete cambio positivo.
¿En verdad se puede pensar que la economía boliviana puede dinamizarse a partir de no recortar el Estado, que hoy cuenta con cerca de 600 mil funcionarios, muchos de los cuales realizan un trabajo rutinario que podría ser realizado por una IA? ¿No hay ministerios, viceministerios o direcciones innecesarios? ¿Cómo se puede dar paso a los emprendimientos o capitales privados, si el Estado, que hoy cuenta con empresas dedicadas a la producción de almendras, papas fritas, cartones, papel, cemento, textiles o azúcar, seguirá compitiendo con el privado o monopolizando la producción en determinados rubros? Realmente eso de “Ni más Estado ni menos Estado” no puede ser sino más de lo mismo que llevó a Bolivia al empobrecimiento actual.
Todos sabemos que esas varias decenas de empresas estatales con que hoy cuenta el Estado fueron creadas como agencias de empleo para dar trabajo a los adherentes del MAS o para compensar “favores” políticos, y que además son deficitarias. Ahora bien, hay algunos economistas que dicen que el cierre de aquellas empresas no significaría un ahorro realmente significativo para las arcas públicas, pero de lo que no cabe la menor duda es que sí supondría un gesto de moralidad y austeridad por parte del nuevo gobierno (además del ahorro, por poco significativo que éste sea).
Cabe llamar también la atención sobre el concepto de “economías populares”, del plan de gobierno de Andrónico, concepto con que él pone un eufemismo a la triste realidad del empleo informal. Una idealización de una lamentable realidad que más bien se debería enfrentar.
En las últimas encuestas, Andrónico fue cayendo más; de 25 por ciento en un inicio, llegó a un escuálido 8 por ciento aproximadamente. Es decir, unos 17 puntos de descenso en pocas semanas. Pero aún cabe esperar lo que hará con esa blandengue candidatura el asesor de elite que se contrató, Antoni Gutiérrez Rubí, que ayudó en el pasado a otras candidaturas de la izquierda progresista en América Latina. Por lo pronto, lo que realmente importa a la ciudadanía es meditar sobre el voto, pensar en el futuro suyo y en el de sus hijos, para no entregar un cheque en blanco ni a los masistas que desfalcaron el país en dos décadas ni a los opositores cuestionados, muchos de los cuales tienen que ver con aquel periodo 1985-2005 y que, al haber gobernado tan mal, le abrieron las puertas al nefasto MAS.
https://www.eldiario.net/portal/2025/07/19/ni-mas-estado-ni-menos-estado-mas-de-lo-mismo/
