Por Germán Huanca Luna (*)
June 26, 2024, will be remembered in Bolivian history as the day when the Arce government resorted to sorrow, solidarity from international organizations, statements from countries, and the democratic sentiment of the population to postpone economic problems; regardless of the increase in country risk that drives away capital and the influx of dollars, with the staging of a military media show. What were the economic problems that led to the creation of a military media spectacle?
To analyze the economic problem, we will refer to what happens in family economics. When a family’s income falls suddenly and abruptly due to some significant event, unemployment, changes in contracts, price drops if they trade products, among others, and the family had already established expenses in the same proportion to income; then an economic hole is created. In economics, this difference is called a fiscal deficit, which Bolivia has been dragging since 2014, being one of the highest in the world, above 11% of GDP, and currently, this information is hidden with much secrecy. By maintaining the same level of public spending, and keeping a current hole of more than 5 billion dollars, it is practically titanic to sustain it; that amount hides the high level of fuel subsidies and the government’s excessive expenses.
In the case of a family, which has savings (cash, land, and housing, or other assets), it can use the savings to finance that decrease in income for a while; but, what it immediately does is cut its expenses or seek new opportunities to generate income until it balances its finances. What the Bolivian government did, with the irresponsible decisions of Evo Morales and Luis Arce Catacora, was to finance the fiscal deficit with the country’s savings; they liquidated the International Reserves, which in 2014 were more than 15 billion dollars, reducing them to less than 2 billion dollars in 2024. They sold gold and IMF Special Drawing Rights. International reserves are used to fulfill international financial commitments, and that is why Bolivia currently has problems in the provision of dollars to importers and paying for fuel purchases.
By not addressing the economic problems at their root, and not revealing the true current economic situation of the country, the Bolivian government began to feel the demands of the population channeled through social organizations (call them projects for communities), municipalities, and governors started feeling the reduction in income due to the reduction of the Direct Hydrocarbons Tax (IDH) due to the drop in income from gas sales, and therefore, they press for the collection of credits approved by the Plurinational Assembly between 2020 and 2023 that total a value of 4 billion dollars and some are still undisbursed, the transportation sectors announced strikes with blockades, and doctors announced new strikes. The government began to use the last available funds in the Pension Fund, which angered retirees. Internationally, CID Gallup’s Presidential Management survey was made public, putting Arce with a 12% approval rating, the second worst approved. Faced with this social, political, and economic panorama, the government needed oxygen to allow it to continue its management.
On June 26, in broad daylight, with television channels ready to broadcast live, an unprecedented event occurred in Bolivia, all centered on Plaza Murillo, serving as a smokescreen to cover up the economic reality, similar to 2019, which served to cover up the electoral fraud they could not control as they did now, as the population was furious about the electoral fraud, leading to a transitional government. To clarify the facts, the participation of the international community in the investigations is needed, as Bolivian justice lacks credibility and is at the service of the government; in this second “self-coup” it did have an effect, mainly a media one. The sequence of images suggests it seemed laboratory-made, where the “supposed usurper of power” converses with the “possibly deposed president,” and by General Zúñiga’s own declaration, a friend and sports activity partner of Arce, it is known that he acted under his orders. The only difference on this shameful historical date is that the population was an object, not a historical subject, and all to cover up the fragile economic situation of the country.
Consequently, if Melgarejo fired at the clouds to make it rain, June 26 will be remembered as the day Bolivians witnessed military movements to dismantle possible queues at gas stations and exchange houses, to dismantle the announced social conflicts and cover up the real economic problems, thus reviving the nationalist sentiment even of its opponents. The headline “attempted coup d’état” was used to generate international solidarity from international organizations and possibly some economic pause from fuel suppliers. Also, to receive a blank check to further indebt the country in complicity with social organizations, mayors, and governors, harden political persecution, and implement a dictatorship with a democratic face.
(*) Economist
Por Germán Huanca Luna (*)
El 26 de junio del 2024 será recordado en la historia de Bolivia como el día en que el gobierno de Arce recurre a la congoja, solidaridad de organismos internacionales, pronunciamientos de países, al sentimiento democrático de la población, para postergar los problemas económicos; sin importar, el incremento del riesgo país que ahuyenta capitales y el ingreso de dólares., con la puesta en escena de un show mediático militar ¿Cuáles fueron los problemas económicos que llevaron a la creación de un espectáculo mediático militar?
Para analizar el problema económico, recurriremos a lo que pasa en la economía familiar. Cuando los ingresos de la familia caen de manera repentina y abrupta por algún hecho importante, desempleo, cambio en los contratos, disminución de precios si comercia productos, entre otros, y la familia ya tenía establecidos los gastos en la misma proporción a los ingresos; entonces, se genera un agujero económico. En economía esta diferencia se llama déficit fiscal, que por cierto Bolivia los arrastra desde el 2014, siendo uno de los más altos en el mundo, por encima del 11% del PIB, que actualmente se oculta esta información con mucho recelo. Al haber mantenido el mismo nivel de gasto público, y mantener un hueco actual de más de 5.000 Millones de dólares, es prácticamente titánico sostenerlo, ese monto esconde el alto nivel de subvención a los combustibles y los gastos excesivos del gobierno.
En el caso de una familia, que cuenta con ahorros (efectivo, terrenos y vivienda, u otros activos), puede utilizar el ahorro para financiar esa disminución de ingresos por un tiempo;pero, lo que inmediatamente hace es recortar sus gastos o busca nuevas oportunidades para generar ingresos, hasta equilibrar sus finanzas. Lo que el gobierno boliviano hizo, con las decisiones irresponsables de Evo Morales y Luis Arce Catacora, es financiar el déficit fiscal con los ahorros del país, liquidaron las Reservas Internacionales que el 2014 se encontraban en más de 15.000 millones de dólares para reducirlos a menos de 2.000 millones de dólares el 2024. Vendieron el oro y los Derechos Especiales de Giro del FMI. Las reservas internacionales sirven para cumplir compromisos financieros internacionales y por eso actualmente Bolivia tiene problemas en la provisión de dólares a los importadores y pagar por la compra de combustible.
Al no haber afrontado los problemas económicos de raíz, y no haber revelado la verdadera situación económica actual del país, el gobierno boliviano empezó a sentir las demandas de la población canalizadas por las organizaciones sociales (llámese proyectos para las comunidades), los municipios y gobernaciones por su parte empezaron a sentir la reducción de los ingresos por la reducción del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) debido a la caída en los ingresos por la venta del gas, y por tanto presionan con el cobro de créditos aprobados por la Asamblea Plurinacional entre el 2020 y 2023 que totalizan un valor de 4.000 millones de dólares y algunos todavía están sin desembolso, los sectores del transporte anunciaban paro con bloqueos, los médicos anunciaron nuevos paros. El gobierno empezó a usar el último reducto de fondos disponible en la Gestora lo que enojó a los jubilados. A nivel internacional se hizo público la encuesta de Gestión Presidencial de CID Gallup poniendo a Arce con un 12% de aprobación, el segundo peor aprobado. Ante ese panorama social, político y económico, el gobierno necesitaba un oxígeno que le permita continuar con su gestión.
El 26 de junio, a plena luz del día, con los canales de televisión listos para transmitir en vivo, en Bolivia se presencia un hecho insólito, todo centrado en la Plaza Murillo y que sirve como cortina de humo para tapar la realidad económica, algo similar al 2019 que sirvió para tapar el fraude electoral en la que no pudieron controlar como lo hicieron ahora, ya que la población estaba enfurecida por el fraude electoral, y que derivó en un gobierno transitorio. Para esclarecer los hechos se necesita la participación de la comunidad internacional en las investigaciones, ya que la justicia boliviana carece de credibilidad y está al servicio del gobierno; en este segundo “autogolpe” sí tuvo un efecto, mediático sobre todo, la secuencia de las imágenes hacen suponer que parecía de laboratorio, donde el “supuesto usurpador del poder” conversa con el “posible depuesto presidente”, y por propia declaración del General Zúñiga, amigo y compañero de actividades deportivas de Arce, se conoce que actuó bajo sus órdenes. La única diferencia de esta vergonzosa fecha histórica es que la población fue objeto, no sujeto histórico, y todo para tapar la frágil situación económica del país.
Por consiguiente, si Melgarejo disparó contra las nubes para hacer llover, un 26 de junio será recordado como el día en que los bolivianos presenciamos movimientos militares para desarticular las posibles colas en los surtidores y casas de cambio, para desbaratar los conflictos sociales anunciados y tapar los verdaderos problemas económicos y así reavivar el sentimiento nacionalista incluso de sus opositores, utilizó el titular “intento de golpe de estado” para generar solidaridad internacional de organismos internacionales, y seguramente alguna pausa económica de los proveedores de combustible. También, para recibir un cheque en blanco para endeudar más al país en complicidad de organizaciones sociales, alcaldes y gobernadores, endurecer la persecución política e implementar una dictadura con rostro democrático.
(*) Economista
https://eldeber.com.bo/amp/opinion/26-de-junio-autogolpe-y-cheque-en-blanco_374573
