Editorial, El Diario:
Social movements leave the MAS ship
Bolivian political evolution has acquired increasing speed in recent months and it would not be unusual for this movement to enter the rhythm of advancing in leaps, as occurred in past stages of national history with the aim of updating itself in relation to what is happening in other nations.
Indeed, after several years of disorientation and not knowing what destiny to take, various determining sectors of society have come into action to criticize, leave behind a past and correct the historical deviation to which the country was led, for more than fifteen dark years, a time defined by its main protagonists as “populism”, a false ideology, which causes a chaotic process that tears down all political, social and other borders.
At the same time, populism makes private property, individual and political morality disappear in order to “build socialism” based on the absurdity of building the socialist system on indigenous communities, without first going through the capitalist stage.
Now, the movement of social classes that was observed in the country is nothing other than a shaking of the most active sectors of the country, to free themselves from populist hegemonies that had been dazzling by demagogic poses and distribution of perks with money from the coffers. of the State, in an unexpected time of prosperity, when the country received a large amount of foreign currency from the sale of gas to Brazil and Argentina, as well as from the improvement of the economies of other nations that consume our raw materials. In no way was this bonanza a product of populist parties and governments, particularly the MAS-IPSP.
Indeed, in the facts it is observed that three large social classes have abandoned the MAS and left it on the beach like the skeleton of a whale, after a dubious alliance. These social sectors are seeking their independence, their own line of orientation, which precisely characterizes the crucial moment we are going through. We are referring to peasants, bartolinas, union members, and others, under the leadership of vanguard workers.
From another angle of view, it is possible to see that the Masista store, which was believed to be invulnerable, raised a cry to heaven when it was said that it was only a temporary tenant of the now called Casa Grande del Pueblo. Despite the fact that the MAS proclaimed that it would never leave that building, it has been destabilized and mortally wounded, not to mention the successive blows it suffered since was expelled from power in November 2019.
It is worth remembering a political saying that says that history always repeats itself, but that first it is a tragedy and then a comedy.
Movimientos sociales dejan la nave del MAS
La evolución política boliviana ha adquirido en meses recientes creciente velocidad y no sería raro que ese movimiento ingrese al ritmo de avanzar a saltos, como ocurrió en etapas pasadas de la historia nacional con el objetivo de actualizarse con relación a lo que pasa en otras naciones.
En efecto, después de varios años de desorientación y no saber qué destino tomar, diversos sectores determinantes de la sociedad han entrado en acción para criticar, dejar un pasado y corregir la desviación histórica a que fue llevado el país, durante más de quince oscuros años, tiempo definido por sus principales protagonistas como de “populismo”, falsa ideología, que provoca un proceso caótico que derriba todas las fronteras políticas, sociales y otras.
Al mismo tiempo, el populismo hace desaparecer la propiedad privada, la moral individual y política a título de “construir el socialismo” con base en el absurdo de construir el sistema socialista sobre las comunidades indígenas, sin pasar previamente por la etapa capitalista.
Ahora bien, el movimiento de clases sociales que se observó en el país no es otra cosa que un sacudimiento de los sectores más activos del país, para liberarse de hegemonías populistas que habían sido encandiladoras por poses demagógicas y reparto de prebendas con dinero de las arcas del Estado, en un inesperado tiempo de prosperidad, cuando el país recibía gran cantidad de divisas por la venta de gas al Brasil y la Argentina, además por la mejoría de las economías de otras naciones que consumen nuestras materias primas. De ninguna manera esa bonanza fue producto de los partidos y gobiernos populistas, en particular el MAS-IPSP.
En efecto, en los hechos se observa que tres clases sociales de gran magnitud han abandonado al MAS y lo han dejado en la playa como el esqueleto de una ballena, después de dudosa alianza. Esos sectores sociales, están buscando su independencia, su propia línea de orientación, lo cual precisamente caracteriza el momento crucial que estamos atravesando. Nos referimos a campesinos, bartolinas, gremiales, y otros, bajo la conducción de obreros de vanguardia.
Desde otro ángulo de vista, es posible constatar que la tienda masista, que se creía invulnerable, alzó el grito al cielo cuando se dijo que era únicamente un inquilino temporal de la ahora llamada Casa Grande del Pueblo. A pesar de que el MAS pregonaba que nunca saldría de ese edificio, ha quedado desestabilizado y mortalmente herido, sin contar con los golpes sucesivos que sufrió desde que fue expulsado del poder en noviembre de 2019.
Vale recordar una sentencia política que dice que la historia siempre se repite, pero que primero es una tragedia y después una comedia.
https://www.eldiario.net/portal/2023/10/10/movimientos-sociales-dejan-la-nave-del-mas/

