The MAS in the face of shame – El MAS ante la vergüenza

Guillermo Mariaca writes in Pagina Siete:

The MAS in the face of shame

Evo Morales has fled. Every day that passes keeps running away. Because he has not only fled from defeat; he intends, with his escape, to also escape from shame. Perhaps this statement is an excessive act of generosity (how could a tyrant feel shame?); it may be a historical astigmatism (we have, inevitably, a still distorted view of the supposed envoy of God); perhaps it is an elementary contradiction (is it possible to avoid a gesture of contempt for the one who has shamelessly headed the most corrupt government in our contemporary history?). In any case, for a society that suffers the trauma of defeat, shame is a virtue. Evo doesn’t have it.

Today we know that machismo, poverty, corruption and so many more shame are still fully valid. The difference, of course, is that many Bolivians feel ashamed of having chosen and lived with these misfortunes. And that the tiredness with this moral degradation made our citizen rebellion possible. A brief review of the multiple dimension of shame could explain the causes of the revolt.

The Ministry of Justice has registered more than 270 formal complaints of political violence against women who exercise a public function throughout the country. Only 13 have concluded in some administrative resolution but none in a criminal sanction despite the fact that in many cases the aggressors certainly deserved it.

If to the denouncements were added those that are not made by intimidation or ignorance of the law, we would have an X-ray of Bolivian political machismo at its worst. In another area, corruption has been permanently disguised. The Tecnimont cases, Chinese barges, Drillmec, trucks, National Textile Company, Cartonbol, several airports, Corsán Corviam, Quipus, a racecourse, a rodeo -just to mention some of the least media in recent years- have not been resolved. If there had been a real fight against corruption from the Office of the Prosecutor, the Comptroller and the Office of the Prosecutor, a large part of the Executive Branch would be in jail for action, complicity or omission, and we would have an X-ray of the degradation of public administration.

One of the government narratives that has persisted throughout the entire administration is the victory against poverty. Their data affirm that these 10 years poverty has decreased from 60 to 40% and extreme poverty from 37 to 17%. However, the ILO shows that informal employment exceeded 70% in 2016 and that it grew during these 10 years.

Therefore, even if the INE data were true and only 57% of Bolivians were poor or very poor, it is the result of the forced redistribution of “wealth” through bonds and not the product of labor, or the decrease in inequality (we still have almost the same inequality today as 12 years ago because we only decreased from 0.55 to 0.48).

If the extraordinary economic income that Bolivia had for the price of hydrocarbons had been destined to change the productive matrix and improve employment, today we would be a richer country with greater productivity. But, of course, that has not happened.

The machismo has increased. Corruption has deepened. The job has degraded. Until November 10, the violence of the State against society has been deeper than ever in all democratic history and it will take us a good time to make an accurate diagnosis and begin to cure gangrene.

Like Evo Morales, that is, the MAS, persists in denying the evidence of social violation by the State, since they are not aware of dishonor, they persist in being re-elected.

The kidnapping of the State that tried to become a kidnapping of citizen life faced a moral resistance of 14 years. Until the citizen rebellion culminated condemning the MAS to ignominy. It has been our last public effort to make MAS feel shame. Shame for having kidnapped the country, shame for having fled without facing their responsibility to history.

That is why, until today, the citizen rebellion has been a moral rebellion. We no longer accept the right of MAS to moral existence without a public apology. It will depend on them and only on them to degrade themselves to be the candidates for the restoration of ignominy, or to dare to confess and purge their historical shame. The citizen rebellion has given them one last chance.

But as of today it begins to be our democratic reconstruction. That is why we are forced to accept the electoral existence of the MAS candidates. Because we are citizens.

Guillermo Mariaca Iturri is an essayist.

====versión español====

El MAS ante la vergüenza

Evo Morales ha huido. Cada día que pasa sigue huyendo. Porque no sólo ha huido de la derrota; pretende, con su huida, escapar también de la vergüenza. Quizá esta afirmación sea un excesivo acto de generosidad (¿cómo podría, un tirano, sentir vergüenza?); quizá sea un astigmatismo histórico (tenemos, inevitablemente, una visión todavía distorsionada del supuesto enviado de dios); quizá sea una elemental contradicción (¿es acaso posible evitar un gesto de desprecio ante aquel que ha encabezado desvergonzadamente el gobierno más corrupto de nuestra historia contemporánea?). En todo caso, para una sociedad que padece el trauma de la derrota, la vergüenza es una virtud. Evo  no la tiene.

Hoy sabemos que el machismo, la pobreza, la corrupción  y tantas vergüenzas más  siguen plenamente vigentes. La diferencia, claro, es que gran parte de los bolivianos nos sentimos avergonzados de haber elegido y convivido con esas desgracias. Y que el hartazgo con esa degradación moral hizo posible nuestra rebelión ciudadana. Una breve revisión de la múltiple dimensión de la vergüenza podría explicar las causas de la revuelta.

El Ministerio de Justicia ha registrado más de 270 denuncias formales por violencia política contra las mujeres que ejercen alguna función pública en todo el país. Sólo 13 han concluido en alguna resolución administrativa pero ninguna en una sanción penal a pesar de que en muchos casos ciertamente los agresores la merecían. 

Si a las denuncias se añadieran las que no se realizan por amedrentamiento o desconocimiento de la ley, tendríamos una radiografía del machismo político boliviano en su peor expresión. En otro ámbito, la corrupción ha sido permanentemente encubierta. Los casos Tecnimont, barcazas chinas, Drillmec, camiones, Empresa Nacional de Textiles, Cartonbol, varios aeropuertos, Corsán Corviam, Quipus, un hipódromo, un rodeo –sólo para mencionar algunos de los menos mediáticos de los últimos años- no han sido resueltos. Si hubiese existido una verdadera lucha contra la corrupción desde la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría, gran parte del Poder Ejecutivo estaría en la cárcel por acción, por complicidad o por omisión, y tendríamos una radiografía de la degradación de la gestión pública.

Una de las narrativas gubernamentales que ha persistido durante toda la gestión es la victoria contra la pobreza. Sus datos afirman que estos 10 años la pobreza ha disminuido del 60 al 40% y la pobreza extrema del 37 al 17%. Sin embargo, la OIT  muestra que el empleo informal superó el 70% en 2016 y que e creció durante estos 10 años. 

Por consiguiente, aún si los datos del INE fueran ciertos y sólo el 57% de los bolivianos fueran pobres o muy pobres,  es resultado de la redistribución forzada de la “riqueza” por la vía de los bonos y no producto del trabajo, ni de la disminución de la inequidad (tenemos todavía casi la misma desigualdad hoy que hace 12 años porque sólo disminuimos de 0,55 a 0,48).

Si se hubiese destinado el extraordinario ingreso económico que tuvo Bolivia por el precio de los hidrocarburos a cambiar la matriz productiva y mejorar el empleo, hoy seríamos un país más rico y con mayor productividad. Pero, claro, eso no ha sucedido.

El machismo se ha incrementado. La corrupción se ha profundizado. El trabajo se ha degradado. Hasta el 10 de noviembre la violencia del Estado contra la sociedad ha sido más profunda que nunca en toda la historia democrática y nos tomará un buen tiempo hacer un diagnóstico preciso y comenzar a curar la gangrena. 

Como Evo Morales, es decir el MAS, persiste en negar la evidencia de la violación social por parte del Estado, como no tienen consciencia de la deshonra, persisten en ser reelegidos.

El secuestro del Estado que intentó convertirse en secuestro de la vida ciudadana enfrentó una resistencia moral de 14 años. Hasta que la rebelión ciudadana culminó condenando al MAS a la ignominia. Ha sido nuestro último esfuerzo público para que el MAS sienta vergüenza. Vergüenza por haber secuestrado al país, vergüenza por haber huido sin enfrentar su responsabilidad ante la historia. 

Por eso, hasta hoy, la rebelión ciudadana ha sido una rebelión moral. Ya no aceptamos el derecho del MAS a la existencia moral sin una disculpa pública. Dependerá de ellos y sólo de ellos degradarse a ser los candidatos de la restauración de la ignominia, o atreverse a confesar y purgar su vergüenza histórica. La rebelión ciudadana les ha regalado una última oportunidad.

Pero a partir de hoy comienza a ser nuestra reconstrucción democrática. Por eso nos obligamos a aceptar la existencia electoral de los candidatos del MAS. Porque somos ciudadanos.

Guillermo Mariaca Iturri es ensayista.

https://www.paginasiete.bo/opinion/guillermo-mariaca-iturri/2020/1/24/el-mas-ante-la-vergenza-244368.html

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s