Resulta siendo una absoluta desgracia que hayamos acuñado el termino Antropoceno por nuestras acciones o inacciones. Nuestra permisividad alentada por la política y religiones, más nuestra arrogancia complaciente, y por qué no decir nuestra comodidad/flojera, esta destruyendo nuestro planeta.

Hace bien en decirlo Edward Fullbrook, respecto a que seguimos estudiando los principios de economía bajo la óptica de siglos pasados.

“El colapso de nuestras civilizaciones y la extinción de gran parte del mundo natural está en el horizonte”.   – David Attenborough

Universidades de todo el mundo al concentrarse en presentar los Principios de Economía de esa manera tradicional, resultan siendo la mayor de las fuentes para la negación mundial que existe respecto a la posibilidad de estar ya en un punto de no retorno, que nuestro manejo económico estaría causando.

A lo largo de estos años, y millones de estudiantes de economía de todo el mundo, son obligados a estudiar la economía de manera que piensen que no existe una conexión causal entre la economía y la ecosfera. Hubo alguna vez que no existió esa conexión; cuando yo estudiaba a nivel pre-grado, eran considerados bienes libres el aire y el agua … no lo son más, y no estamos hablando de mucho tiempo … Los políticos no se quedan atrás y solo “utilizan” lo que les conviene, ni que decir de los populistas demagogos que se rodean de una oclocracia que destruyó nuestro mejor momento económico y despilfarró billones de dólares en los últimos tres lustros.

Antes del siglo 19, existió un daño ambiental pero no de las proporciones que la revolución industrial comenzó a generar hasta causar un daño letal a nuestra ecosfera. Bolivia dio paso libre a explotadores chinos, tanto contratistas como mineros que nunca cumplieron nuestra normativa ambiental y tampoco laboral.

Hace como 50 años que las ciencias naturales comenzaron a evidenciar el daño fundamental e irreversible, por el cual nosotros y nuestra forma de vida existe. Lamentablemente, un cambio radical no se vislumbra. Peor aún cuando el actual gobierno quedó anclado en la visión de desarrollo estatal de mediados de siglo veinte, que asoló nuestro hemisferio sin mayor impacto en la reducción de pobreza. Una forma de explotación de nuestros recursos de manera insostenible, ineficaz e ineficiente.

Durante este tiempo, existieron algunos valientes economistas que comenzaron las disciplinas de Economía de Recursos Naturales, Economía Ambiental y el Desarrollo Sostenible ya era mejor entendido. Economistas como Theodore Panayotou y Robert Stavins nos dieron mejor entendimiento sobre este problema. Aprendimos a entender mejor el concepto de externalidades:

“internalizar las externalidades”

Básicamente estamos hablando de incorporar el costo que representa de todos los impactos que causamos al producir un bien o servicio, no netamente lo relacionado con la producción directa. Por ejemplo, las tierras bajas, norte integrado en Santa Cruz sienten que la producción agrícola y ganadera es la solución … en un espacio geográfico con vocación básicamente forestal. Entonces, nos encontramos frente a la perdida de esa potencialidad, tan solo por producir soya … no es la solución sostenible y por eso esa externalidad resulta siendo negativa. Al usar esas tierras sin poner el costo real que significó perder esa competitividad agroforestal, perdemos como país y perjudicamos a todo el planeta.

Sin embargo, los estudiantes solo reciben un cuadro de la economía que bloquea los hechos fundamentales que las ciencias naturales descubrieron.

Esta “censura” se entiende mejor si vemos el contenido del libro “Principios de Economía” de N. Gregory Mankiw, que tiene la fama de ser el texto más usado mundialmente. Un libro impresionantemente grande, su índice en la cuarta edición ocupa 18 hojas y contiene mas de 2.500 entradas. Este indice ilustra nuestro punto: NO contempla por ejemplo estos once temas por demás importantes; biosfera, cambio climático, ciencia climática, climatología, ecosfera, ecosistema, emisiones, calentamiento global, gases de efecto invernadero, límite, punto de inflexión.

Términos que ahora son comunes y se refieren al efecto económico y la dependencia que tienen en nuestro sistema de vida. Bien, ¿cuantos de estos términos aparecen en las más de 2.500 entradas? ni una. Y tampoco aparecen en las 13 secciones, o los 36 capítulos, o los más de 700 sub títulos del libro.  ¿Por qué? Porque la estructura teorética básica de como la economía es impartida a millones de estudiantes, cada año, no entiende que la relación entre economía y ecosfera es de doble vía.

Por si fuera poco, Mankiw explica que la actual “degradación medioambiental” es análoga al problema del sobre pastoreo durante la Edad Media. Mientras los climatologistas ven el problema de las “externalidades” como un problema muy serio.

Un eminente climatologista, Will Steffen, resume el problema entre economía y ecosfera: “Está claro que el sistema económico nos está conduciendo hacia un futuro insostenible y que a la gente de la generación de mi hija le resultará cada vez más difícil sobrevivir … La historia ha demostrado que las civilizaciones han surgido, apegándose a sus valores fundamentales y luego se han derrumbado porque no cambiaron. Ahí es donde estamos hoy”.

Entonces, el habernos anclado en la fantasia de los principios de economía, hace que la conexión entre la ecosfera y la economía sea de un solo sentido, por ello estamos en el umbral de una situación grave.

Como lo dijo John Maynard Keynes: “Las ideas de los economistas … tanto cuando tienen razón como cuando están equivocadas, son más poderosas de lo que comúnmente se entiende”. Y nuestras ideas como economistas nunca antes estuvieron más erradas ni fueron antes tan poderosas como para poder influenciar negativamente a la generación Y, más conocidos como milenials y la nueva generación Z.

Ahora sabemos, gracias a los científicos de la naturaleza, que de continuar con este adoctrinamiento en masa sobre este mundo de fantasia, incompleto, llegaremos más rápidamente a la hecatombe final.

No es solo con bombas o cocaina que se pueden cometer crímenes contra la humanidad. Todos los que estamos conectados con la economía, quien sabe más aún los estudiantes que los demás, sean los que deban preguntarse que se puede hacer.

Hubo una época en que Bolivia tenía la mayor extensión de bosques naturales manejados de manera sostenible del mundo, y en estos últimos trece años hemos perdido 18,7 millones de hectáreas de la amazonia boliviana.

 

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