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Evo again? – ¿Evo de nuevo?

Editorial Pagina Siete, cartoon from El Potosi:

Evo again?

In a television interview on the international network Al Jazeera, Evo Morales announced that he is withdrawing his presidential candidacy and asked to be allowed to finish his term. Morales’s request is impossible because there is an acting transitional President with the endorsement of the Constitutional Court.

Evo’s written resignation and the abandonment of his position, clearly demonstrated by the request for political asylum to Mexico, are sufficient facts that justified the appointment of the transitional President.

On the other hand, we must not forget that Evo’s departure from the Government was the result of almost three weeks of massive social protests, motivated by electoral fraud, which was then certified by an OAS technical audit, the same one that was carried out at Evo’s request and practically without the consent of the opposition parties.

The argument that there was a coup d’etat, which is the narrative imposed by the MAS, is a strategy to not accept any errors – of the many that have existed since the result of the 2016 referendum was ignored – and victimize Morales.

The thesis of “hatred for the Indian”, so well used by former Vice President García Linera and Evo himself on every occasion, is also a manipulation. Indeed, there is still a lot of racism in our society, but all Bolivians know that the mobilizations did not have racism as a trigger.

It is also evident the participation of the political opposition, today in the Government, in these mobilizations, but it is difficult to think that a party with less than 4% that is that of the current President Añez, has been decisive in taking people to the streets of all ages and social status, in all departments, for more than 20 days, until pushing a president -away from what the population thinks and feels a part who, like it or not, also represented- to resign.

It is also unlikely that this divided opposition was able to organize a coup, putting the armed forces and police in their favor, without popular support.

Definitely, the ideal would have been for Morales to finish his term, but ignoring the weight of the actions that led him to that degree of unpopularity is openly cynicism: it was not one, but two the opportunities in which the Bolivians voted and this vote was not respected.

Of course, 40% of Bolivians who support Evo disagree, but in democracy the rules cannot be violated and Evo did it without mercy.

The fall of Evo was a direct consequence of fraud, which is a criminal offense under the Electoral Law and if Evo returns to the country he should face a trial for such a crime.

It is already inconceivable to think that a new transparent election could be developed with Evo in the presidency: he could try another fraud or manipulate the election of the new members of the TSE and, finally, use the assets and resources of the State to benefit his own candidate, as he did in the previous election, even though it was prohibited.

On the other hand, there is no guarantee that if Evo retakes the presidency he does not try to remain in power indefinitely, as did his colleagues Nicolás Maduro, from Venezuela, and Daniel Ortega, from Nicaragua.

The siege to the cities ordered by Morales is another example of how he can pass over any scruple to stay in power. He does not care about the loss of human lives or paralyze the economy of an entire people in order to achieve its objectives. The former Presidency Minister Juan Ramón Quintana already anticipated it, when he said that Bolivia was going to vietnamize Bolivia.

The most affected by the blockade are the citizens with fewer resources who live on a day by day basis. However, Evo does not hesitate to use them as an instrument of blackmail: something like, if I don’t come back, everyone suffers.

However, Morales no longer has the support of the majority of the country as he went through more than a decade; he lost it by clinging to power, by his abuses and excesses, by corruption and much more.

====versión español====

¿Evo de nuevo?

En una entrevista televisiva en la cadena internacional Al Jazeera, Evo Morales anunció que retira su candidatura presidencial y pidió que se le deje concluir su mandato. Es imposible el pedido de Morales porque hay una Presidenta transitoria en funciones con el aval del Tribunal Constitucional.

La renuncia escrita de Evo y el abandono de su cargo, claramente demostrado por el pedido de asilo político a México, son hechos suficientes que justificaron el nombramiento de la Presidenta transitoria.

Por otra parte, no hay que olvidar que la salida de Evo del Gobierno fue consecuencia de casi tres semanas de protestas sociales masivas, motivadas por un fraude electoral, que luego fue certificado por una auditoría técnica de la OEA, la misma que se realizó a pedido del propio Evo y prácticamente sin la anuencia de los partidos de oposición.

El argumento de que hubo un golpe de Estado, que es la narrativa impuesta por el MAS, es una estrategia para no aceptar ningún error -de los muchos que hubo desde que se ignoró el resultado del referendo de 2016- y victimizar a Morales.

La tesis del “odio por el indio”, tan bien esgrimido por el exvicepresidente García Linera y por el propio Evo en toda ocasión, es también una manipulación. En efecto, hay aún mucho racismo en nuestra sociedad, pero todos los bolivianos sabemos que las movilizaciones no tuvieron al racismo como detonante.

Es también evidente la participación de la oposición política, hoy en el Gobierno, en estas movilizaciones, pero es difícil pensar que un partido con menos del 4% que es el de la actual presidenta Añez, haya sido determinante en sacar a las calles a gente de todas las edades y condición social, en todos los departamentos, por más de 20 días, hasta empujar a un mandatario -ajeno a lo que piensa y siente una parte la población a la que, le guste o no, también representaba- a renunciar.

También es poco probable que esa oposición dividida haya sido capaz de organizar un golpe, poniendo a las FFAA y policiales a su favor, sin contar con apoyo popular.

Definitivamente, lo ideal hubiese sido que Morales concluya su mandato, pero ignorar el peso de las acciones que lo llevaron a ese grado de impopularidad  es abiertamente un cinismo: no fue una, sino dos las oportunidades en que los bolivianos votaron y este voto no fue respetado.

Por supuesto que el 40% de bolivianos que apoyan a Evo no están de acuerdo, pero en democracia no se pueden violar las normas y Evo lo hizo sin clemencia.

La caída de Evo fue consecuencia directa del fraude, que es un delito penal según la Ley Electoral y si Evo retorna al país debería enfrentar un juicio por tal crimen.

Es ya inconcebible pensar que podría desarrollarse una nueva elección transparente con Evo en la presidencia: podría intentar otro fraude o bien manipular la elección de los nuevos vocales del TSE y, finalmente, utilizar los bienes y recursos del Estado para beneficiar a su propio candidato, tal como lo hizo en la anterior elección, a pesar de que ello estaba prohibido.

Por otra parte, no hay ninguna garantía de que si Evo retoma la presidencia no intente quedarse en el poder de forma indefinida, como lo hicieron sus colegas Nicolás Maduro, de Venezuela, y Daniel Ortega, de Nicaragua.

El cerco a las ciudades ordenado por Morales es otra muestra de cómo puede pasar por encima de cualquier escrúpulo por mantenerse en el poder. No le importa la pérdida de vidas humanas ni paralizar la economía de todo un pueblo con tal de lograr sus objetivos. Ya lo anticipó el exministro de la Presidencia  Juan Ramón Quintana, cuando dijo que se iba a vietnamizar Bolivia.

Los más afectados con el bloqueo son los ciudadanos de  menos recursos que viven al día. Sin embargo, Evo no vacila en usarlos como instrumento de chantaje: algo así como, si no vuelvo, todos sufren.

Con todo, Morales no tiene ya el apoyo de la mayoría del país como pasó por más de una década; lo perdió por aferrarse al poder, por sus abusos y excesos, por la corrupción y mucho más.

https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/2019/11/20/evo-de-nuevo-237922.html