By Mario Herrera, Eju.tv:
Since April 1, 2007, every Bolivian wishing to travel to Europe has been required to apply for a Schengen visa. Nearly twenty years have passed, and the requirement remains in place. That is why the news has generated such high expectations: the Latin American Component of the Euro-Latin American Parliamentary Assembly (EuroLat) approved a declaration calling for the elimination of this requirement for short-term travel by citizens of Bolivia, Ecuador, and the Dominican Republic, during its session in Santa Cruz de Tenerife, Spain.
Together with my colleagues Nathaly Solares, Daniel Camacho, and Daniel Marañón, I was part of that delegation. It is important to explain what this step means, what it does not mean yet, and what we must do to ensure it does not remain merely a good intention.
What it means: This is not an isolated voice. It represents the joint position of Latin America’s regional parliaments, the Andean Parliament, Parlacen, Parlatino, Parlasur, and the joint parliamentary committees with Chile and Mexico. Having the region support our cause before the European Parliament gives it political weight it did not have before.
What it does not mean: The visa has not been eliminated. Bolivians still need it to enter the 29 countries in the Schengen Area for stays of up to 90 days. Visa exemption is a decision made by European Union institutions, requiring a proposal from the European Commission, approval by the European Parliament and the Council, and a rigorous technical assessment. It would be irresponsible to create false expectations.
Nor is this an improvised request. In June, together with Daniel Camacho and Daniel Marañón, and with the support of the Andean Parliament, we asked the European Parliament in Strasbourg to examine the issue and facilitate the preparation of the technical study needed to support visa exemption for our country. In July, then-Foreign Minister Fernando Aramayo raised the issue with the members of the European Parliament who visited Bolivia.
There are precedents that give us reason to believe this is possible. Colombia and Peru, our partners in the Andean Community, secured visa exemption between 2015 and 2016. It was not a gift: it was the result of years of diplomatic work, more secure travel documents, migration cooperation, and demonstrating that their citizens travel, comply with the rules, and return home. That is the standard Europe applies, and the one Bolivia must meet.
This means having reliable passports and identity records, effective migration cooperation, and, above all, achieving results in the fight against drug trafficking and organized crime, which are among Europe’s main concerns. Security and mobility go hand in hand: a country that seriously combats transnational crime is a country that can be trusted.
The benefits would be tangible. Students would have access to scholarships and internships without weeks of paperwork. Entrepreneurs and exporters could attend trade fairs and close business deals more easily. Researchers, artists, and athletes could represent the country without barriers. And thousands of families could reunite with their loved ones in Spain, Italy, and other European countries without the cost of an application process that often ends in rejection. As I mentioned following the meeting in Strasbourg, the goal is to create concrete opportunities that contribute to the development of the Bolivian people.
This opportunity requires making this issue a priority of national policy. The Ministry of Foreign Affairs must deepen formal dialogue with the European Commission and present a roadmap with verifiable commitments. Migration and identification authorities must modernize their systems. And those of us who represent Bolivia in parliaments and international forums must keep this issue on the agenda at every meeting with our European counterparts, just as we introduced it through the Andean Parliament during these months of our term.
At EuroLat, we took another step forward. The challenge now is to demonstrate that Bolivia is ready for its citizens to travel to Europe as easily as Europeans can visit our country today.
Mario Herrera Sánchez, Supranational Deputy for Santa Cruz

Por Mario Herrera S., Eju.tv:
Desde el 1 de abril de 2007, cada boliviano que quiere viajar a Europa debe tramitar el visado Schengen. Han pasado casi veinte años y la exigencia sigue vigente. Por eso no sorprende la expectativa que despertó la noticia: el Componente Latinoamericano de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EuroLat) aprobó una declaración que pide eliminar ese requisito para viajes de corta duración de los ciudadanos de Bolivia, Ecuador y República Dominicana, en su sesión en Santa Cruz de Tenerife, España.
Junto a mis colegas Nathaly Solares, Daniel Camacho y Daniel Marañón, fui parte de esa delegación. Es necesario explicar qué significa este paso, qué no significa todavía y qué debemos hacer para que no quede en una buena intención.
Lo que significa: no es una voz aislada. Es la posición conjunta de los parlamentos regionales de América Latina, el Parlamento Andino, el Parlacen, el Parlatino, el Parlasur y las comisiones mixtas con Chile y México. Que la región respalde nuestra causa ante el Parlamento Europeo le da un peso político que antes no tenía.
Lo que no significa: la visa no ha sido eliminada. Hoy los bolivianos la siguen necesitando para ingresar a los 29 países del espacio Schengen, en estancias de hasta 90 días. La exención es una decisión de las instituciones de la Unión Europea, que exige una propuesta de la Comisión, la aprobación del Parlamento Europeo y del Consejo, y una evaluación técnica rigurosa. Sería irresponsable generar falsas expectativas.
Tampoco es un pedido improvisado. En junio, con Daniel Camacho y Daniel Marañón, de la mano del Parlamento Andino, solicitamos al Parlamento Europeo, en Estrasburgo, analizar el tema y viabilizar la elaboración del estudio técnico que sustente la exención para nuestro país. En julio, el entonces canciller Fernando Aramayo, planteó el tema a los eurodiputados que visitaron Bolivia.
Hay antecedentes que dan razones para creer. Colombia y Perú, socios nuestros en la Comunidad Andina, lograron la exención entre 2015 y 2016. No fue un regalo: fue fruto de años de trabajo diplomático, de documentos de viaje más seguros, de cooperación migratoria y de demostrar que sus ciudadanos viajan, cumplen y regresan. Ese es el estándar que Europa aplica y el que Bolivia debe alcanzar.
Eso implica pasaportes y registros de identidad confiables, cooperación migratoria efectiva y, sobre todo, resultados en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, que son las preocupaciones que Europa pone sobre la mesa. Seguridad y movilidad van de la mano: un país que combate con seriedad el delito transnacional es un país en el que se puede confiar.
Los beneficios serían concretos. Estudiantes con acceso a becas y pasantías sin semanas de trámites. Emprendedores y exportadores que podrían visitar ferias y cerrar negocios con agilidad. Investigadores, artistas y deportistas que representarían al país sin barreras. Y miles de familias que podrían reencontrarse con sus seres queridos en España, Italia y otros países europeos, sin el costo de un trámite que muchas veces termina en rechazo. Se trata, como mencioné luego del encuentro en Estrasburgo, de generar oportunidades concretas que contribuyan al desarrollo del pueblo boliviano.
Esta oportunidad exige establecer este tema como política de Estado prioritaria. Corresponde a la Cancillería profundizar el diálogo formal con la Comisión Europea y presentar una hoja de ruta con compromisos verificables. A las instituciones de migración e identificación, modernizar sus sistemas. Y a quienes representamos a Bolivia en los parlamentos y espacios internacionales, mantener el tema en la agenda en cada sesión con nuestros pares europeos, así como en estos meses de gestión introducimos el tema desde el Parlamento Andino.
En EuroLat dimos un paso más. El desafío es demostrar que Bolivia está lista para que sus ciudadanos viajen a Europa con la misma facilidad con la que hoy recibimos a los europeos en nuestra tierra.
Mario Herrera Sánchez, Diputado Supraestatal por Santa Cruz

por Patricia Cadena
por Patricia Cadena
https://eju.tv/2026/11/schengen-una-puerta-que-merecen-los-bolivianos/

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