By Germán Huanca, Urgente.bo:
The results of Bolivia’s national elections clearly reflect a victory for democracy. Neither renowned political analysts nor polls foresaw the Lara phenomenon, which ended up pushing Rodrigo Paz into first place on August 17, and who will now face the runoff in October. The question remains: is the PDC’s platform a serious proposal to overcome the economic crisis? Let’s review some of the policies that captivated voters across the country.
One proposal that gained significant traction among female voters was the creation of a universal salary for women. Considering an adult female population of 4 million and a minimum wage of 2,750 Bs., this would generate an additional expense of 14 billion bolivianos per month. That equals roughly $1.58 billion monthly and $24.379 billion annually. If in 2024 the fiscal deficit was $5.976 billion, 12% of GDP, then Paz and Lara aim to raise the deficit above 38%. Clearly, this is unsustainable.
They also proposed dignified retirement for the elderly. Based on the figure they publicly mentioned, raising pensions from 350 to 2,000 Bs., and taking into account that there are 1.2 million beneficiaries, the increase would mean an additional cost of 1.98 billion bolivianos per month. In dollars, that amounts to $284 million monthly and $3.414 billion annually. Compared to the 2024 fiscal deficit, this measure alone would push the deficit from 12% to 18%.

Likewise, Lara and Paz promised to cover school supplies for students in public schools. Let’s not forget that public education represents 95% of students. If enrollment reaches nearly 3 million in a year, allocating just 500 Bs. per student would add another $215 million in annual spending. The idea is not bad; in fact, I once received not only supplies but also books for all subjects, uniforms, and medical assistance. Of course, that was provided by the private sector, which the MAS government later drove away. It could be feasible if the current model were changed and legal certainty restored. Otherwise, it would only increase public spending, as is happening now.
If we add up the promises made by PDC candidates, it becomes clear that public spending would rise and the deficit would surpass 40%. The only way to finance such a deficit would be through money printing, as is already happening, which translates into rising prices and the loss of purchasing power of the boliviano. On the other hand, promises to eliminate taxes and tariffs would directly reduce state revenues, further deepening the deficit and prolonging the economic crisis.
Finally, the almost magical emergence of the Paz-Lara ticket came with proposals that, from a public servant’s perspective, would guarantee job security; from the viewpoint of communities, women, seniors, and students, would ensure continued access to state resources through projects, bonuses, and transfers; and from the regions, through the “50-50” proposal, would guarantee greater resources. However, an economic evaluation of their proposals shows that they tapped into the population’s desperation in the face of crisis to capture votes, exploiting a society now fully battered. What is clear is that with such proposals, there is no real path out of the crisis—it only gets steeper. Unless, in this pre-runoff stage, they explain to the public the origin of the funds for their plans or admit that implementation will not be possible. Solving the economic crisis is a priority and demands real, not demagogic, proposals.
(*) Master in Financial Economics
Por Germán Huanca Luna, Urgente.bo:
El resultado de las elecciones nacionales en Bolivia refleja claramente una victoria de la democracia. Ni los analistas políticos reconocidos ni las encuestas han acertado con el fenómeno Lara, que terminó empujando a Rodrigo Paz hacia el primer lugar, el pasado 17 de agosto, y quien irá al balotaje en octubre. Ahora queda la pregunta: ¿es la propuesta del PDC una propuesta seria para salir de la crisis económica? Veamos algunas de sus propuestas, que encandilaron a los votantes de todo el país.
La propuesta que ganó mucho terreno entre el electorado femenino fue la creación de un salario universal para la mujer. Considerando una población femenina mayor de edad de 4 millones y un salario mínimo de 2.750 Bs, se generaría un gasto adicional de 14.000 millones de bolivianos al mes. Esto equivale aproximadamente a 1.580 millones de dólares mensuales y 24.379 millones de dólares anuales. Si en 2024 el déficit fiscal fue de 5.976 millones de dólares, un 12% del PIB, entonces Paz y Lara pretenden subir el déficit por encima del 38%. Claramente, no es sostenible.
También propusieron la jubilación digna para las personas de la tercera edad. Considerando la cifra que esbozaron públicamente, subir de 350 a 2.000 Bs., y tomando en cuenta que hay una población de 1.200.000 beneficiarios, el incremento supondría un gasto adicional de 1.980 millones de bolivianos al mes. En dólares, equivale a 284 millones mensuales y 3.414 millones anuales. Comparado con el déficit fiscal de 2024, esta medida supondría un incremento del déficit del 12% al 18%, solamente aplicando esa disposición.

Asimismo, Lara y Paz ofrecieron pagar los útiles escolares a los estudiantes de los colegios fiscales del país. No olvidemos que la educación fiscal representa el 95% de los estudiantes. Si los matriculados en un año llegan a casi 3 millones, cargar un presupuesto de solo 500 Bs por estudiante supondría un gasto adicional de 215 millones de dólares al año. La idea no está mal; de hecho, a mí me tocó recibir no solo materiales, sino también libros para todas las materias, guardapolvo y asistencia médica. Claro, eso era otorgado por la empresa privada, que luego el gobierno del MAS espantó. Será posible hacerlo cambiando el modelo actual y dando seguridad jurídica. De lo contrario, solo se incrementará el gasto público, tal como sucede ahora.
Si juntamos las promesas realizadas por los candidatos del PDC, queda claro que se acrecentará el gasto público y, con ello, el déficit por encima del 40%. La única forma de financiar ese déficit será con la impresión de billetes, como sucede actualmente, y eso se traduce en el incremento de precios y en la pérdida del valor adquisitivo del boliviano. Por otro lado, las promesas de eliminación de impuestos y aranceles afectarían directamente a una reducción de los ingresos del Estado, con lo que el déficit crecería mucho más y la crisis económica continuaría.
Finalmente, la irrupción casi mágica del binomio Paz-Lara se produjo con propuestas que, desde el imaginario de un funcionario público, le permitirían mantener su trabajo; desde las comunidades, mujeres, adultos mayores y estudiantes, les permitirían seguir obteniendo recursos del Estado a través de proyectos, bonos y transferencias; y desde las regiones, la propuesta “50-50” les aseguraría obtener más recursos. Sin embargo, al hacer una evaluación económica de sus propuestas, todo apunta a que recurrieron al sentimiento de desesperación de la población ante la crisis para capturar el voto popular, hoy completamente golpeado. Lo que queda claro es que, con esas propuestas, no hay una clara salida a la crisis y se pone cuesta arriba, a no ser, que en esta etapa previa a la segunda vuelta electoral expliquen y digan a la población el origen de los fondos de sus propuestas o indiquen que no será posible implementarlas. La solución a la crisis económica es prioritaria y requiere propuestas reales y no demagógicas.
(*) Máster en Economía Financiera
https://www.urgente.bo/noticia/así-no-saldremos-de-la-crisis
