By Michel Zelada, Los Tiempos:

A group of people waits in line to buy a cylinder of liquefied petroleum gas for household use. | Carlos López

Experts in hydrocarbons, companies involved in gas extraction, the government itself, and other stakeholders in economic activity agree that Bolivia is on the verge of a serious energy crisis that will force the government to import gas for domestic consumption.

A study by the Jubileo Foundation states that Bolivia is experiencing the worst energy crisis in its history: “For the past 10 years, both natural gas and liquid hydrocarbon production have been declining.”

According to the Jubileo document, this situation has forced the country to import increasing quantities of hydrocarbons because its energy consumption depends on these nonrenewable resources.

For Pablo Villegas, an expert and researcher on hydrocarbons, the country faces a serious problem because developing a new energy mix or establishing a new energy source takes at least 10 to 20 years.

“This takes a long time and a great deal of work. What Bolivia is heading toward is the need to import gas. We already import most of our diesel and gasoline,” Villegas says.

For the researcher, importing gas would be disastrous for the country, not only because of the cost of energy in general, particularly electricity, but also because gas exports generated foreign currency for Bolivia.

Villegas asks, “And what will we use to pay for gas imports?” In his view, for the past 20 years, no government has taken steps to anticipate this situation and build an economy suited to it.

The Jubileo Foundation, meanwhile, considers the crisis the result of a hydrocarbon policy that is “rent-seeking, state-centered, and focused on natural gas,” compounded by 20 years of poor sector management.

Jorge Campanini, another researcher specializing in hydrocarbons, also confirms that an energy crisis exists because production has fallen from the boom years of 2014 and 2015. “Our gas production volumes have fallen by almost half, and we no longer have the two major gas export markets we once had: Argentina and Brazil,” he says.

Campanini explains that Bolivia’s latest certified gas reserves, reported through 2023, amounted to 4.5 trillion cubic feet (TCF). As of 2026, according to various sources, reserves would stand at 2 TCF.

“At best, this would last another couple of years,” Campanini says, adding that, under these circumstances, Bolivia is very close to becoming a gas-importing country.

Formerly an exporter

After exporting natural gas to Argentina and Brazil for more than 20 years, Bolivia now faces the prospect of importing this resource to meet its own domestic demand before the end of the decade.

Among the causes are declining reserves, falling production at major gas fields, and insufficient investment in exploration. Together, these factors threaten to deepen the country’s fiscal, trade, and production problems.

A short-term law

The government’s latest proposal to address the gas shortage is to consider submitting a short-term bill to the Legislative Assembly to attract foreign investment and accelerate gas production, with the aim of preventing Bolivia from having to import this energy resource in the near future. Presidential spokesperson José Luis Gálvez announced the proposal.

The official stated that the proposed legislation would prioritize meeting domestic market demand.

“The idea is to provide a quick, structural solution without getting into every detail. We can continue improving the law afterward; that is the spirit behind it,” Gálvez said last Thursday.

Villegas, however, questions whether new legislation will achieve this objective. “If the goal is to attract multinational companies, Evo Morales’s government also enacted a regulation for that purpose. They came because the giant gas fields had already been discovered,” he explained.

According to the expert, foreign companies that entered Bolivia avoided the work of searching for and exploring deposits. “They simply came in, drilled into the fields, and extracted the gas. The deposits had already been discovered,” he said.

Today’s situation is entirely different. Bolivia currently has no newly discovered gas deposits that would attract foreign companies. “And if we did have them, why would we need those companies?” Villegas asks.

Given this outlook, Villegas believes foreign companies would come primarily to benefit from contracts with the state.

Background to the boom

Although Bolivia is only beginning to fully acknowledge the severe gas crisis affecting its population in 2026, the period from 2004 to 2014 is remembered as the boom in government revenue generated by natural gas.

According to the Jubileo Foundation’s report, Problems and Proposals in Response to the Hydrocarbon Crisis, at the beginning of the 21st century Bolivia had just begun exporting natural gas to Brazil. A 20-year gas purchase and sale agreement had been signed in August 1996 and took effect in July 1999, once the pipeline needed to transport the agreed volumes had been completed.

“The signing of this natural gas export contract is essential to understanding the revenue boom the country would later experience between 2004 and 2014 through royalties and tax payments. At the time, Bolivia was believed to possess nearly 50 trillion cubic feet (TCF) of natural gas reserves. Consequently, various social and political actors focused their attention on the share of hydrocarbon revenues retained by the state and on the respective roles of private and state-owned companies in this economic sector. This took place without fully considering the risks of relying so heavily, both fiscally and in terms of energy, on a nonrenewable natural resource such as natural gas, whose prices are volatile and over which Bolivia has no influence.”

Por Michel Zelada Cabrera, Los Tiempos:

Un grupo de personas espera su turno para comprar una garrafa de gas licuado para uso doméstico. | Carlos López

Expertos en temas de hidrocarburos, empresas dedicadas a  a explotación de gas, el propio Gobierno y otros actores ligados a la actividad económica coinciden en que Bolivia está en el umbral de una grave crisis energética que obligará al Gobierno a importar gas para consumo interno.

Un estudio de la Fundación Jubileo establece que Bolivia atraviesa la peor crisis energética de su historia, “desde hace 10 años vienen cayendo la producción de gas natural y la de hidrocarburos líquidos”.

Esta situación ha llevado a que el país tenga que importar cada vez más hidrocarburos, debido a la dependencia que el consumo energético tiene de estos recursos no renovables, según el documento de Jubileo.

Para el experto e investigador en temas de hidrocarburos, Pablo Villegas, el país está ante un grave problema porque para crear una nueva matriz o crear una nueva fuente de energía, se necesita por los menos de 10 a 20 años .

“Esto toma mucho tiempo de trabajo, entonces a lo que está yendo Bolivia es a la necesidad de importar gas, ya importamos la mayor parte de diésel y la gasolina”, asegura Villegas.

Para el investigador, el hecho de importar gas será fatal para el país, no solamente por lo que va a costar la energía en general y especialmente la eléctrica, si no porque la exportación de gas generaba divisas para el país.

Villegas se pregunta “¿Y con qué se va a pagar la importación de gas?”. Para el experto, desde hace 20 años ningún Gobierno se han preocupado de prever y crear una economía adecuada a esta situación .

En tanto, la Fundación Jubileo ve que esta crisis es el resultado de una política hidrocarburífera “rentista, estatista y centrada en el gas natural; sumada a una deficiente gestión sectorial de 20 años”.

Por su parte Jorge Campanini, también investigador en temas de hidrocarburos, confirma que existe una crisis energética debido a una caída de la producción con relación a una bonanza en los años 2014 y 2015. “Nuestros volúmenes de producción de gas se han reducido casi a la mitad y ya no tenemos los dos grandes mercados de exportación de gas como eran Argentina y Brasil”.

Campanini detalla que la última certificación de reservas de gas de Bolivia hasta 2023 daba un volumen de 4,5 Trillones de pies cúbico (TCF) y que al día de hoy, en 2026,  según varias fuentes estaría en 2 TCF

“Esto duraría, en el mejor de los casos , un par de años más”, dice Campanini y agrega que con este panorama, estamos muy cerca de convertirnos en un país importador de gas”.

Otrora exportador

De país exportador de gas natural a Argentina y Brasil por más de 20 años, ahora resulta inminente que Bolivia tendrá que importar este recurso para cubrir su propio consumo antes de terminar la década.

Entre las causas para enfrentar esta situación están la caída de las reservas, la declinación de los principales campos productores y la falta de inversiones exploratorias suficientes, todo esto amenaza con profundizar los problemas fiscales, comerciales y productivos del país.

Ley corta

Lo último que dijo en Gobierno para tratar de salvar esta crisis por la falta de gas es que evalúa la posibilidad de presentar a la Asamblea Legislativa una ley corta que permita atraer la inversión extranjera y acelerar la producción de gas a fin de evitar que el país, en un corto plazo, tenga que importar también este energético, según dijo el vocero presidencial, José Luis Gálvez.

El funcionario sostuvo que el objetivo de la ley corta que se evalúa es cubrir las necesidades del mercado interno de manera prioritaria.

“La idea es dar una solución estructural y rápida sin entrar en todos los detalles, luego podremos seguir perfeccionando la ley, ese es el espíritu que se tiene”, dijo Gálvez el pasado jueves.

Sin embargo, Villegas pone en  duda la formulación de leyes. “Si se trata de atraer a las transnacionales el Gobierno de Evo Morales también hizo una norma para tal objetivo y vinieron porque los megacampos ya estaban descubiertos”, explicó.

Según el experto, las empresas extranjeras que vinieron al país se ahorraron todo el trabajo de buscar y explorar, “solo vinieron a pinchar y extraer, los yacimientos de gas ya estaban descubiertos”, detalló.

La situación actual es totalmente diferente, ahora en Bolivia no existe ninguna fuente de gas descubierta para atraer a las empresas del exterior. “Y si si tuviésemos, “¿para qué las necesitaríamos?”, se pregunta Villegas.

Con ese panorama, todo hace pensar que las empresas solo vendrán a vivir de contratos con el Estado, según Villegas.

Antecedentes del auge

Si bien este 2026 el país empieza a tomar conciencia de la grave crisis del gas que ya afecta a la población, fue en 2004 y hasta 2014 que se conoce como el boom de los ingresos fiscales por efecto del gas.

Según el documento “Problemas y propuestas ante la crisis de Hidrocarburos” , de la Fundación Jubileo,  a inicios del siglo XXI, Bolivia acababa de poner en operación la exportación de gas natural al Brasil, luego que en agosto de 1996 se suscribiera un contrato de compra y venta de este energético por 20 años; que empezó a ser efectivo en julio de 1999, una vez concluido el gasoducto que permitiría el transporte de los volúmenes comprometidos y requeridos.

“La suscripción de este contrato de exportación de gas natural es fundamental para comprender el boom de ingresos que recibiría más adelante el país, entre los años 2004 y 2014, a través del pago de regalías e impuestos.  En ese entonces se creía que Bolivia contaba con casi 50 trillones de pies cúbicos (TCF por sus siglas en inglés) de reservas de gas natural, por lo que los distintos actores sociales y políticos centraron su atención en la porción de la renta hidrocarburífera que quedaba a favor del Estado, así como en el rol que la empresa privada y la empresa estatal tenían en este sector económico; sin considerar en su real magnitud el riesgo que suponía depender tanto desde una perspectiva fiscal como energética de un recurso natural no renovable, como el gas natural, que, además, se cotiza a precios volátiles en los que el país no tiene capacidad de influencia.

https://www.lostiempos.com/actualidad/economia/20261018/gas-bolivia-auge-caida-recurso-que-se-termina

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