By El Diario:

Regarding state-owned enterprises, he proposed alternatives to privatization, such as converting them into cooperatives, forming investment partnerships, and transferring certain production units to their workers, without ruling out the closure of those deemed unviable.

The purchasing power of the Boliviano has declined significantly.

Bolivia’s economic recovery requires reducing public spending, restructuring state-owned enterprises, and reorganizing national and municipal administrations. These measures must be part of a macroeconomic stabilization plan that restores the conditions needed for investment and growth. Simply reducing the number of ministries without changing their administrative structures or cutting bureaucracy is insufficient to address the country’s fiscal problems.

Economic analyst Mario Galindo warned in an interview with EL DIARIO that the government had focused its efforts on gradually reducing fuel subsidies, whose annual cost he estimated at $3 billion, but had made insufficient progress in cutting current expenditure.

“An stabilization plan requires a reduction in public spending,” Galindo stated, emphasizing that the adjustment must extend to the operation of the state apparatus, particularly its administrative structure and public enterprises.

According to his estimates, Bolivia has approximately 600,000 public employees, around 250,000 of whom work in central, departmental, and municipal administrations. He claimed that this latter group had increased fivefold from the 50,000 recorded at the beginning of Evo Morales’s government. He also noted that current expenditure had risen by approximately 13% between 2020 and 2026.

“What is the point of reducing the number of ministries if what used to be a ministry is now a deputy ministry and still has the same number of people?” he asked.

In his view, reforms must lead to an actual reduction in administrative costs rather than merely changing institutional names or hierarchies.

Regarding state-owned enterprises, he proposed alternatives to privatization, such as converting them into cooperatives, forming investment partnerships, and transferring certain production units to their workers, without ruling out the closure of those deemed unviable.

He estimated that around 25 companies could be reorganized and proposed cutting the organizational structures of Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) and the Bolivian Mining Corporation (Comibol) by at least 60%, arguing that their current size does not correspond to their production levels.

Galindo also criticized Bolivia’s current territorial organization, which comprises 339 municipalities, and proposed reviewing the structure through municipal associations and integration mechanisms. He argued that some municipal governments devote a large share of their budgets to salaries, limiting their ability to finance public works and development projects.

He maintained that reorganizing national and subnational institutions would make it possible to reduce administrative costs without necessarily resorting to mass layoffs, while also improving the use of public resources.

To revive production, he proposed harnessing the country’s wind and solar energy potential, promoting lithium industrialization, and resolving the obstacles hindering strategic projects, such as the Mutún steel complex.

He also questioned the continued presence of administrative structures and officials associated with previous governments. In this regard, he proposed recruiting personnel through competitions based on professional merit, particularly for strategic positions, and establishing mechanisms to evaluate performance and results.

Por El Diario:

En cuanto a las empresas públicas, propuso alternativas a la privatización, como la cooperativización, las asociaciones de inversión y la transferencia de determinadas unidades productivas a sus trabajadores, sin descartar el cierre de aquellas que resulten inviables.

El poder adquisitivo del boliviano se redujo significativamente.

La recuperación económica de Bolivia exige reducir el gasto público, reestructurar las empresas estatales y reorganizar la administración nacional y municipal. Estas medidas deben formar parte de un plan de estabilización macroeconómica que permita recuperar las condiciones para la inversión y el crecimiento, puesto que disminuir el número de ministerios sin modificar sus estructuras administrativas ni reducir la burocracia resulta insuficiente para corregir los problemas fiscales del país.

El analista económico Mario Galindo, en entrevista con EL DIARIO, advirtió que el Gobierno concentró sus esfuerzos en reducir gradualmente la subvención a los hidrocarburos, cuyo costo, según sus estimaciones, alcanzaba los 3.000 millones de dólares anuales, pero no avanzó suficientemente en la disminución del gasto corriente.

“El plan de estabilización pasa por una reducción del gasto público”, sostuvo Galindo, al señalar que el ajuste debe extenderse al funcionamiento del aparato estatal, particularmente a la estructura administrativa y las empresas públicas.

Según sus cálculos, Bolivia cuenta con aproximadamente 600.000 servidores públicos, de los cuales unos 250.000 corresponden a la administración central, departamental y municipal. Aseguró que este último grupo se quintuplicó respecto de los 50.000 registrados al inicio del gobierno de Evo Morales y señaló que el gasto corriente aumentó alrededor de un 13% entre 2020 y 2026.

“¿De qué me sirve reducir los ministerios si lo que antes era un ministerio ahora es un viceministerio y sigue teniendo la misma cantidad de gente?”, cuestionó.

A su juicio, las reformas deben traducirse en una disminución efectiva de los costos administrativos y no limitarse a cambios de denominación o jerarquía institucional.

En cuanto a las empresas públicas, propuso alternativas a la privatización, como la cooperativización, las asociaciones de inversión y la transferencia de determinadas unidades productivas a sus trabajadores, sin descartar el cierre de aquellas que resulten inviables.

Consideró que alrededor de 25 empresas podrían ser reorganizadas y planteó reducir al menos un 60% las estructuras de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), debido a que sus actuales dimensiones, según su evaluación, no corresponden con sus niveles de producción.

Galindo cuestionó la actual organización territorial de Bolivia, que cuenta con 339 municipios, y propuso revisar su estructura mediante mancomunidades y mecanismos de integración municipal. Argumentó que algunas alcaldías destinan gran parte de sus presupuestos al pago de salarios, lo que limita su capacidad para financiar obras y proyectos de desarrollo.

Sostuvo que una reorganización de las instituciones nacionales y subnacionales permitiría reducir los costos administrativos sin recurrir necesariamente a despidos masivos, además de mejorar la utilización de los recursos públicos.

Para reactivar la producción, planteó aprovechar el potencial de las energías eólica y solar, impulsar la industrialización del litio y resolver los problemas que dificultan el desarrollo de proyectos estratégicos, como la siderurgia del Mutún.

Asimismo, observó la permanencia de estructuras administrativas y funcionarios vinculados con anteriores gestiones gubernamentales. En ese sentido, propuso incorporar personal mediante concursos basados en méritos profesionales, particularmente en puestos estratégicos, y establecer mecanismos de evaluación de resultados.

https://www.eldiario.net/portal/2026/10/12/crisis-economica-exige-algo-mas-que-ajustes/

Leave a Reply

Visit us using the links above / visitenos usando los enlaces de arriba:

Facebook: more content in Spanish / más contenido en español.

We are also in / También estamos en: Instagram, X