By Oscar Antezana Malpartida, El Dia:
In his book The Revolt of the Masses (1927), José Ortega y Gasset analyzes how modern society has given rise to the “mass-man,” an individual who enjoys the benefits of civilization without acknowledging the efforts required to bring it into being. This man loses sight of where everything originates. According to Ortega y Gasset, this “mass-man” is characterized by a lack of understanding about the origin of the goods he receives, which makes him an easily manipulated figure. This ignorance, combined with the power of technological media, has made mass manipulation easier than ever.
Ortega also describes the “mass-man” as someone who lacks the ability to generate original ideas and instead merely accepts the ideas presented to him without question. The problem lies in the fact that this individual is unaware of how those ideas have entered his mind, which makes him vulnerable to manipulation. According to Ortega, manipulation becomes easier precisely because the “mass-man” lacks the intellectual tools to recognize when he is being influenced. This results in a society where people blindly follow trends—whether in politics, art, or social customs—without questioning their validity or origin. Because of this, “rhetoric triumphs more than ever.” This could be the social foundation of a cultural battle, with “the triumph of rhetoric” as its most eloquent outcome.
This “rhetoric” has become a powerful tool to manipulate the masses. Today, rhetoric is amplified through the media, especially social networks, allowing messages to reach a massive audience more quickly and effectively. The impact of this rhetoric is reflected in phenomena such as the spread of “fake news” and the manipulation of public opinion. In this sense, the massification of information through media represents a major challenge for society, as it allows distorted ideas to spread rapidly.
According to recent studies, about 50% of internet traffic comes from bots, and over 30% of these bots are dedicated to generating news on social media. This phenomenon, together with the use of artificial intelligence like Chat GPT, has made people lazier when it comes to verifying information. Now, many people simply accept as true whatever appears in their news feeds, without worrying about the source or the accuracy of the information.
This lack of discernment is a serious problem, as it causes people to navigate the internet without questioning what they find, blindly trusting what is presented to them. The massification of information has led many to act without thinking, reinforcing their loyalty to ideas and political groups without truly understanding the facts.
A famous experiment that illustrates how people can be influenced by majority opinion is the study conducted by Solomon Asch in the 1950s. In this experiment, participants were shown three lines and asked to identify which one most closely resembled a fourth line in length. Although there was a clearly identical line, most participants, influenced by the incorrect responses of others, ended up choosing the wrong option. Only 25% of participants stuck to their own perception.
This phenomenon remains relevant today. In the case of Bolivia, President Evo Morales and other political leaders have repeatedly made statements about the country’s situation, such as the claim that the fuel shortage would be resolved or that Bolivia is undergoing industrialization. Despite the lack of evidence or facts that contradict these claims, a large number of people accept them without question.
Another recent example can be seen in the U.S. According to a survey by The Economist, President Trump’s persistent rhetoric has changed how Republicans perceive their international allies. For instance, the percentage of Republicans who see the European Union as harmful to the U.S. has risen from 17% to 29%, while the perception of Canada as a hostile country has also increased from 12% to 27%. Another example, according to The Wall Street Journal: “The U.S. will now charge a 46% tariff on its exports. However, the simple average tariff in Vietnam is 9.4%, and its weighted average tariff is 5.1%, according to WTO data.” The data, the facts, the reality, are being denied. How, then, will people and nations understand one another?
This phenomenon of manipulation is intensified by the fear of social isolation. Many people prefer to align with the majority—even when they disagree—to avoid the social cost of being seen as out of place. This is reflected in how many people accept and share popular opinions without reflection, either for social convenience or due to an unwillingness to question what is presented to them.
The paradox we face is that while society constantly accuses others of thinking wrongly, the ability to think rationally and factually seems to be losing ground to polarization and media manipulation. The left and the right accuse each other of using fake news and conspiracy theories, while reason and the capacity to analyze reality based on objective facts seem to be a rarity in a world dominated by rhetoric.
Thus, Ortega’s reflection on the mass-man’s lack of awareness and his vulnerability to manipulation remains relevant in a world where social media and the media play an increasingly decisive role in shaping opinions and constructing social reality. I don’t know where sensibility has gone—having innovative ideas based on factual evidence.
Por Oscar Antezana Malpartida, El Dia:
En su libro La Rebelión de las Masas (1927), José Ortega y Gasset analiza cómo la sociedad moderna ha dado paso al “hombre-masa”, un individuo que disfruta de los avances de la civilización sin reparar en los esfuerzos que fueron necesarios para que ésta viera la luz.” Ese hombre pierde de vista de donde se genera todo. Según Ortega y Gasset, este “hombre-masa” es caracterizado por una falta de conocimiento sobre el origen de los bienes que recibe, lo que lo convierte en una figura fácilmente manipulable. Esta ignorancia, combinada con el poder de los medios tecnológicos, hace que la manipulación de masas nunca haya sido tan sencilla.
Ortega también describe al “hombre-masa” como una persona que carece de la capacidad de generar ideas propias, y en cambio, se limita a aceptar las ideas que se le presentan sin cuestionarlas. El problema radica en que este individuo no es consciente de cómo esas ideas llegan a su mente, lo que lo hace vulnerable a la manipulación. La manipulación, según Ortega, se hace más fácil precisamente porque el “hombre-masa” no tiene las herramientas intelectuales para reconocer cuando está siendo influenciado. Esto se traduce en una sociedad donde las personas siguen ciegamente las tendencias, ya sea en política, arte o usos sociales, sin cuestionar su validez o procedencia. Por lo mismo, “más que nunca triunfa la retórica.” Esta puede ser la base social de una batalla cultural, siendo “el triunfo de la retórica” su más elocuente desenlace.
Esta “retórica” se ha convertido en una herramienta poderosa para manipular a las masas. Hoy en día, la retórica se amplifica a través de los medios de comunicación, especialmente las redes sociales, lo que hace que el mensaje llegue de manera más rápida y efectiva a una audiencia masiva. El impacto de esta retórica se ve reflejado en fenómenos como la proliferación de “noticias falsas” y la manipulación de la opinión pública. En este sentido, la masificación de la información a través de los medios de comunicación representaría un gran desafío para la sociedad, ya que permitiría que ideas distorsionadas se propagaran rápidamente.
Según estudios recientes, alrededor del 50% del tráfico en internet proviene de bots, y más del 30% de estos bots se dedican a generar noticias en redes sociales. Este fenómeno, junto con el uso de inteligencia artificial como Chat GPT, ha hecho que las personas se vuelvan más perezosas a la hora de verificar la información. Ahora, muchas veces, la gente se limita a aceptar como verdad lo que aparece en sus feeds de noticias, sin preocuparse por la fuente o por la veracidad de la información.
Esta falta de discernimiento es un problema grave, ya que hace que las personas naveguen por internet sin cuestionar lo que encuentran, confiando ciegamente en lo que se les presenta. La masificación de la información ha hecho que muchos actúen sin pensar, reforzando su lealtad a ideas y grupos políticos sin comprender verdaderamente los hechos.
Un experimento famoso que ilustra cómo las personas pueden ser influenciadas por la opinión mayoritaria es el estudio realizado por Solomon Asch en la década de 1950. En este experimento, a los participantes se les mostraba tres líneas y se les pedía que indicaran cuál era la más similar a una cuarta línea en términos de longitud. Aunque había una línea claramente idéntica a la cuarta, la mayoría de los participantes, influenciados por la respuesta equivocada de los demás, terminaban eligiendo la opción incorrecta. Solo un 25% de los participantes se mantenían firmes en su propia percepción.
Este fenómeno sigue siendo relevante hoy en día. En el caso de Bolivia, el presidente Evo Morales y otros líderes políticos han repetido ciertas afirmaciones sobre la situación del país, como que la escasez de combustible se resolvería o que Bolivia está en proceso de industrialización. A pesar de la falta de evidencia o de los hechos que contradicen estas afirmaciones, un gran número de personas las acepta sin cuestionarlas.
Otro ejemplo reciente se observa en EE.UU. Según una encuesta de The Economist, la retórica persistente del Presidente Trump ha cambiado la percepción de los republicanos sobre sus aliados internacionales. Por ejemplo, el porcentaje de republicanos que considera a la Unión Europea como algo perjudicial para EE.UU. ha aumentado del 17% al 29%, mientras que la percepción de Canadá como un país hostil también ha crecido de 12% a 27%. Otro ejemplo, según el periódico Wall Street Journal: “Estados Unidos ahora le cobrará un arancel del 46% a sus exportaciones. Sin embargo, el arancel promedio simple de Vietnam es del 9,4%, y su arancel promedio ponderado es del 5,1%, según datos de la OMC. Los datos, los hechos, la realidad, son negadas. ¿Cómo, entonces, se entenderá la gente y los países?
Este fenómeno de manipulación se ve acentuado por el miedo al aislamiento social. Muchas personas prefieren alinearse con la mayoría, aunque no estén de acuerdo con ella, para evitar el costo social de ser vistas como fuera de lugar. Esto se refleja en cómo muchas personas aceptan las opiniones populares y las comparten sin reflexionar, ya sea por conveniencia social o por una falta de disposición a cuestionar lo que se les presenta.
La paradoja en la que nos encontramos es que, mientras la sociedad se acusa mutuamente de pensar de manera errónea, la capacidad de pensar de forma racional y basada en hechos parece estar perdiendo terreno frente a la polarización y la manipulación mediática. La izquierda y la derecha se acusan de usar noticias falsas y teorías conspirativas, mientras que la sensatez y la capacidad de analizar la realidad con base en hechos objetivos parecen ser una rareza en un mundo dominado por la retórica.
Así, la reflexión de Ortega sobre la falta de conciencia del “hombre-masa” y su vulnerabilidad a la manipulación sigue siendo relevante en un mundo donde las redes sociales y los medios de comunicación juegan un papel cada vez más determinante en la formación de opiniones y en la construcción de la realidad social. No sé dónde ha quedado lo sensato, tener ideas innovadoras en base a hechos factuales.
https://eldia.com.bo/2025-04-10/opinion/tribuna/el-hombre-masa-esta-en-todas-partes.html
