Daily Archives: December 20, 2020

Se le perdió el respeto – Respect was lost

Raul Peñaranda, Pagina Siete:

From the presidential chair to the chair on the head

A month ago I would have gambled on the idea that Evo Morales was invincible in his party, the one who supposedly controls all the strings and has the last word. But it seems that he is not. The chair he received no less than in Lauca Ñ, in the heart of the Chapare, is very telling. The shouts of “renewal” and “no to the finger pointing” are indicative of how the rank and file of the MAS view their former leader. They don’t want any more impositions. They are fed up. And, also, thirsty for jobs.

Morales had absolute control of the MAS’s decisions during his long presidency. He undoubtedly negotiated with different sectors, but in the end his determinations were law. Discontent was generated, but many preferred to remain silent. Today they are not willing to continue in silence.

The situation parallels what happened after the fall and escape of Morales in November of last year. At that time there was also a revolt in the Masista ranks and an unknown and despised legislator became president of the Senate, Eva Copa, while Sergio Choque headed the Chamber of Deputies. Until then, the white-skinned leaders of the MAS had almost always held the main positions of the Legislative, and most of those of the Cabinet. It was very strange to see, precisely within the MAS, that the indigenous representatives of that party would have been able to occupy better spaces only once the Morales government fell.

The blow to Evo, however, is one of many examples of internal rebellion. On two previous occasions, in Betanzos, Potosí, similar events took place, one of which ended with Morales hiding in a room and then surrounded by Masista militants who shouted in his face and brandished sticks. A leader of his party said that he and Morales had to flee from one of those occasions. That would have been unthinkable while Morales was president, used as he was to have a large security team. He has gone from enjoying the presidential chair to receiving a chair with his head. On the plain everything is more difficult.

So the head of the MAS begins to face severe internal questions, while the head of state achieves some successes in terms of public opinion. His gestures of austerity have been well received, in the face of the excesses to which Morales had us accustomed. They seem like two sides of the same coin: one travels on a commercial flight for medical treatment and the other used the presidential plane to go to see soccer matches in Russia or the United States. Not only does Luis Arce not travel on the presidential plane, but he made sure to send Morales a message: doing so is very expensive. The President does not use the helicopter either, he has not moved to the presidential residence and neither did he shout “fatherland or death, we will win” in a military act. Not to mention vice-president David Choquehuanca, who in two speeches also threw pins at his former friend: first he said that the best president in history had been Andrés de Santa Cruz (not Morales). And then he expressed that one form of corruption is to try to perpetuate himself in power. He sure that Morales has received notice of all this.

Morales, however, is not one-armed. As he controls the Legislature because he was the one who appointed the candidates for his political organization, he managed to stop in his tracks the enthusiasm of Arce and his Minister of Justice, Iván Lima, who wanted to imagine! reform justice. The idea was to approve the bases of a reform in a referendum, above all dismantling the worst idea of ​​the last decades in this sector, such as the popular election of the magistrates. But the MAS said “no.” And the reform was wrecked before even leaving the port.

It is too early to say now, five years before the next elections, but something that seemed almost certain, namely that Morales would be the candidate, is already beginning to show some questions. It is possible to foresee that Arce could also consider running for reelection.

Raúl Peñaranda U. is a journalist.

De la silla presidencial a la silla en la cabeza

Hace un mes yo me hubiera jugado por la idea de que Evo Morales era invencible en su partido, el que supuestamente controla todos los hilos y tiene la última palabra. Pero parece que no es así. El sillazo que recibió nada menos que en Lauca Ñ, en el corazón del Chapare, es muy decidor. Los gritos de “renovación” y “no al dedazo” son indicativos de cómo las bases del MAS ven a su antiguo líder. No quieren más imposiciones. Están hartos. Y, además, sedientos de pegas.

Morales tuvo el control absoluto de las decisiones del MAS durante su larga presidencia. Sin duda negociaba con diferentes sectores, pero al final sus determinaciones eran ley. Se generaba descontento, pero muchos preferían callar. Hoy no están dispuestos a seguir en silencio.

La situación tiene un paralelo con lo ocurrido tras la caída y fuga de Morales en noviembre del año pasado. En ese momento también se dio una revuelta en las filas masistas y una desconocida y menospreciada legisladora se convirtió en presidenta del Senado, Eva Copa, mientras Sergio Choque encabezó la Cámara de Diputados. Hasta entonces casi siempre los dirigentes de tez blanca del MAS habían ocupado los cargos principales del Legislativo, y la mayoría de los del gabinete. Fue muy extraño ver, precisamente dentro del MAS, que los representantes indígenas de ese partido hubieran podido ocupar mejores espacios sólo una vez que cayó el gobierno de Morales.

El sillazo a Evo, sin embargo, es uno de muchos ejemplos de rebelión interna. En dos ocasiones anteriores, en Betanzos, Potosí, se produjeron hechos similares, uno de los cuales terminó con Morales oculto en un cuarto y, luego, rodeado de militantes masistas que le vociferaban en la cara y blandían palos. Un dirigente de su partido dijo que él y Morales tuvieron que salir huyendo de una de esas ocasiones. Eso hubiera sido impensable mientras Morales era presidente, acostumbrado como estaba tener un nutrido equipo de seguridad. Ha pasado de gozar de la silla presidencial a recibir una silla con la cabeza. En el llano todo es más difícil.

Así que el jefe del MAS empieza a enfrentar severos cuestionamientos internos, mientras el jefe de Estado logra algunos éxitos en lo que se refiere a la opinión pública. Sus gestos de austeridad han sido bien recibidos, frente a los excesos a los que Morales nos tenía acostumbrados. Parecen dos caras de la misma moneda: uno viaja en vuelo comercial a un tratamiento médico y el otro usaba el avión presidencial para ir a ver partidos de fútbol a Rusia o EEUU. No sólo que Luis Arce no viaja en el avión presidencial, sino que se aseguró de mandarle un mensaje a Morales: hacerlo es muy caro. El Presidente tampoco utiliza el helicóptero, no se ha trasladado a la residencia presidencial y tampoco gritó el “patria o muerte, venceremos” en un acto militar. Para no hablar del vicepresidente David Choquehuanca, que en dos discursos también le lanzó alfilerazos a su examigo: primero dijo que el mejor presidente de la historia había sido Andrés de Santa Cruz (no Morales). Y luego expresó que una forma de corrupción es intentar perpetuarse en el poder. Seguro que Morales ha recibido nota de todo ello.

Morales, de todos modos, no es manco. Como controla el Legislativo debido a que fue él quien designó a los candidatos de su organización política, logró parar en seco el entusiasmo de Arce y de su ministro de Justicia, Iván Lima, que querían ¡imagínense! reformar la justicia. La idea era aprobar en un referéndum las bases de una reforma, sobre todo desmantelando la peor idea de las últimas décadas en ese sector, como es la elección popular de los magistrados. Pero el MAS le dijo “no”. Y la reforma naufragó antes siquiera de salir del puerto.

Es muy pronto para decirlo ahora, a cinco años de los próximos comicios, pero algo que parecía casi seguro, es decir que Morales sería el candidato, ya empieza a mostrar algunas interrogantes. Es posible prever que Arce también podría considerar competir por la reelección.

Raúl Peñaranda U. es periodista.

https://www.paginasiete.bo/opinion/raul-penaranda/2020/12/17/de-la-silla-presidencial-la-silla-en-la-cabeza-278263.html