By Jimena Mercado, Agencia de Noticias Ambientales, Erbol:
Leaders of Indigenous Multiethnic Territory II Face Death Threats for Reporting Illegal Mining

The Confederation of Indigenous Peoples of Bolivia (CIDOB) reported that Javier Fernández Tuno, president of the Indigenous Central Organization of the Native Peoples of the Pando Amazon (CIPOAP), has received anonymous death threats involving his family, aimed at preventing him from continuing to lead legal actions against illegal mining on the Madre de Dios River.
“The threats against the president of CIPOAP are directly related to the Environmental Preventive Action lawsuit he is pursuing in defense of communities affected by gold mining on the Madre de Dios River,” CIDOB stated.
In response, CIDOB expressed its support for its regional organization and its initiative and determination to confront illegal mining through visits to its territories and actions aimed at verifying and reporting activities that threaten Indigenous people’s lives, health, and livelihoods.
In this context, CIDOB called on the judges of the Agro-Environmental Court—Rozana Chávez Rodas, Richard Cristian Méndez, Rocío Vásquez, María Soledad Peñafiel, and Edwin Almendras—to immediately activate protective measures for the president of CIPOAP.
“We call on the National Police to investigate these threats and on the Public Prosecutor’s Office to launch the necessary investigations to prevent this criminal activity from escalating against Indigenous environmental defenders who act to protect their territory, natural resources, and their peoples’ collective rights,” the statement, signed on October 27, reads.
Criminal Actions and Serious Violations of Rights

The environmental defense actions undertaken by Indigenous Multiethnic Territory II (TIM II) are provoking reactions from criminal mining operators, warned Leonardo Tamburini, a prominent defender of Indigenous peoples’ rights.
“The competent authorities must protect Javier and his family so they can continue their territorial defense efforts, which the TIM II communities have undertaken, in representation of their territory, against the scourge of gold mining,” he wrote on social media.
The Center for Legal Studies and Social Research (CEJIS) has accused the Public Prosecutor’s Office of demanding that Indigenous people provide evidence of mining pollution and identify the leaders who called an assembly.
The Pando Public Prosecutor’s Office ordered the Indigenous Central Organization of the Native Peoples of the Pando Amazon (CIPOAP) to submit evidence of pollution and illegal mining on the Madre de Dios River, warning of criminal consequences for noncompliance.
The Indigenous organization responded to the request but questioned why Indigenous peoples were being made responsible for proving facts they have been reporting for years to various state institutions.
Meanwhile, Miguel Miranda, head of human rights advocacy at the Bolivian Center for Documentation and Information (CEDIB), warned that the prosecutor who requested evidence against illegal mining was seriously violating Indigenous peoples’ right of access to justice.
“Demanding evidence under extremely short, strict deadlines is a form of intimidation against those who report mining pollution in their territories. It is a mechanism designed to discourage people from exercising their right to demand that their rights be upheld,” he emphasized.
“Our Assemblies Are Our Spaces”

In a public statement, CIPOAP denounced the way the Public Prosecutor’s Office is proceeding against the Indigenous organization.
“For years, we, the Indigenous peoples and organizations, have been the ones reporting illegal mining, traveling throughout our territories, conducting monitoring, and demanding that the authorities control what is happening on the Madre de Dios River,” the statement reads.
Indigenous leaders expressed concern over the request for resolutions adopted within their own organizational forums, without a clear explanation of why they were required.
“Our assemblies, our resolutions, and our territorial defense actions are not crimes. They are part of our rights as Indigenous peoples and our obligation to defend our territories,” the statement concludes.
Por Jimena Mercado, Agencia de Noticias Ambientales, Erbol:
Líderes del Territorio Indígena Multiétnico II son víctimas de amenazas de muerte por denunciar a la minería ilegal

La Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB) denunció que el presidente de la Central Indígena de los Pueblos Originarios de la Amazonía de Pando (CIPOAP), Javier Fernández Tuno, recibió amenazas anónimas de muerte que involucran a su familia y pretenden evitar que continúe dirigiendo las acciones legales iniciadas contra la minería ilegal en el río Madre de Dios.
“Las amenazas contra el presidente de la CIPOAP están directamente relacionadas con la demanda de Acción Preventiva Ambiental que desarrolla en defensa de las comunidades afectadas por la minería auríferas en el río Madre de Dios”, señaló el pronuncionamiento de la CIDOB.
Ante esta situación, la CIDOB respaldó a su regional, por su iniciativa y determinación de hacer frente a la minería ilegal, mediante visitas a sus territorios y acciones orientadas a verificar y denunciar actividades que amenazan la vida, la salud y los medios de subsistencia de las y los indígenas.
En ese contexto, la CIDOB demandó a los magistrados del Tribunal Agroambiental, Rozana Chávez Rodas, Richard Cristian Méndez, Rocío Vásquez, María Soledad Peñafiel y Edwin Almendras, activar de manera inmediata las medidas de protección para el presidente de la CIPOAP.
“Pedimos a la Policía Nacional investigar estas amenazas y pedimos al Ministerio Público iniciar las investigaciones necesarias para evitar el escalamiento de esta actividad criminal contra los defensores ambientales indígenas que actúan en defensa del territorio de los recursos naturales y de los derechos colectivos de sus pueblos”, se lee en el documento firmado el 27 de octubre.
Acciones delincuenciales y graves vulneraciones a derechos

Las acciones de defensa ambiental emprendidas por el Territorio Indígena Multiétnico II están teniendo reacciones de la delincuencia minera, alertó Leonardo Tamburini, reconocido defensor de los derechos de pueblos indígenas.
“Las autoridades competentes deben dar protección a Javier y su familia para continuar con sus acciones de defensa territorial que, en representación de su territorio, han emprendido los comentarios del TIM II contra el flagelo de la minería aurífera”, escribió por sus redes sociales.
El Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS) ha denunciado a la Fiscalía por exigir a indígenas pruebas de contaminación minera y nombres de dirigentes que convocaron a asamblea.
La Fiscalía de Pando conminó a la Central Indígena de los Pueblos Originarios de la Amazonía de Pando (CIPOAP) a presentar pruebas sobre contaminación y minería ilegal en el río Madre de Dios, bajo advertencia de consecuencias penales en caso de incumplimiento.
La organización indígena respondió al requerimiento, pero cuestionó que se traslade a los pueblos indígenas la carga de demostrar hechos que vienen denunciando hace años ante distintas instituciones del Estado.
Por su parte, el responsable de incidencia en Derechos Humanos del Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), Miguel Miranda, advirtió que la Fiscalía que realizó la petición de pruebas contra la minería ilegal, está vulnerando gravemente el derecho de acceso a justicia a los pueblos indígenas.
“Exigir la presentación de las pruebas dando plazos fatales y cortos es un mecanismo de amedrentamiento para quienes denuncian contaminación minera en sus territorios. Es un mecanismo para desalentar el ejercicio del derecho a demandar el cumplimiento de derechos”, enfatizó.
“Nuestras asambleas, son nuestros espacios”

La CIPOAP en un comunicado público denunció la forma en que la Fiscalía procede contra esta organización indígena. “Durante años hemos sido nosotros, los pueblos y organizaciones indígenas, quienes hemos denunciado la minería ilegal, quienes hemos recorrido nuestros territorios, hecho monitoreos y exigido a las autoridades que controlen lo que está pasando en el río Madre de Dios”, señala el pronunciamiento.
La dirigencia indígena expresó su preocupación por el pedido de resoluciones tomadas en sus espacios orgánicos, sin explicar claramente para qué se las requiere. “Nuestras asambleas, nuestras resoluciones y nuestras acciones de defensa territorial no son delitos. Son parte de nuestros derechos como pueblos indígenas y de nuestra obligación de defender nuestros territorios”, puntualiza el pronunciamiento.

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