Bolivia: Decide su nuevo rumbo histórico | Chooses a new historic path

Por Isabel Debre, Paola Flores, Kitv.com:

Bolivia celebra un reñido balotaje mientras los votantes buscan un presidente que los saque de la crisis

Los bolivianos votaron este domingo en un inédito balotaje presidencial entre dos candidatos conservadores y capitalistas, marcando el inicio de una nueva era política tras casi 20 años de gobierno continuo del Movimiento al Socialismo

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Un votante emite su voto durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Achacachi, Bolivia, el domingo 19 de octubre de 2025. (Foto AP/Juan Karita)

LA PAZ, Bolivia (AP) — Los bolivianos votaron el domingo en un balotaje presidencial inédito entre dos candidatos conservadores y capitalistas, marcando una nueva era política tras 20 años de dominio casi continuo del partido Movimiento al Socialismo.

La contienda estaba cabeza a cabeza mientras los votantes, en busca de un líder que los saque de la peor crisis económica en décadas, elegían entre el expresidente derechista Jorge “Tuto” Quiroga y el senador centrista Rodrigo Paz.

Al cerrar decenas de miles de mesas de sufragio en todo el país, los jurados contaban los votos leyendo las papeletas en voz alta, mientras otros transcribían los resultados para ser enviados electrónicamente al Tribunal Supremo Electoral, que dijo esperar poder divulgar resultados preliminares después de las 20:00 hora local.

Desde 2023, la nación andina ha estado paralizada por la escasez de dólares estadounidenses, lo que ha bloqueado a los bolivianos el acceso a sus propios ahorros y frenado las importaciones. La inflación interanual escaló al 23% el mes pasado, la tasa más alta desde 1991. La escasez de combustible paraliza al país, con conductores que suelen esperar días en fila para llenar sus tanques.

Quiroga y Paz han prometido romper con el populismo fiscal desbordado que dominó Bolivia bajo el MAS, el partido fundado por Evo Morales, carismático líder sindical cocalero que en 2006 se convirtió en el primer presidente indígena del país.

“Estamos cerrando un ciclo y abriendo otro”, dijo Paz a sus seguidores al emitir su voto en su natal Tarija, junto a su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora.

Algunos votantes dijeron sentirse energizados por la promesa de cambio. Durante toda la jornada, las filas serpenteaban afuera de muchos recintos electorales.

“Desde 2005 no hemos tenido opciones reales, así que esto me emociona”, dijo el profesor de secundaria Carlos Flores, de 41 años, mientras esperaba para votar por Paz.

Otros dijeron haber perdido la fe en la política en sí. Alrededor del 10% de los votantes seguían indecisos de cara al balotaje, según encuestas, con muchos bolivianos recelosos de un giro hacia la privatización y la austeridad, pero también indignados por el gasto desmesurado y la corrupción de su gobierno de izquierda.

“Todo candidato promete y promete, pero cuando llega al poder se olvida del pueblo”, dijo Javier Quisbert, de 40 años, albañil desempleado que salió de un recinto electoral diciendo que anuló su voto solo para evitar la multa. El voto es obligatorio para los casi 8 millones de bolivianos habilitados.

Avasallado por divisiones internas y golpeado por la indignación pública ante la crisis económica, el MAS sufrió una derrota histórica en las elecciones del 17 de agosto que llevaron a Quiroga y Paz al balotaje. Paz superó a Quiroga pero sin los votos suficientes para evitar la segunda vuelta.

Ambos candidatos han prometido terminar con el tipo de cambio fijo, eliminar subsidios y atraer inversión extranjera. Lo que más los diferencia es cuán lejos y cuán rápido plantean llevar esas reformas.

“Tenemos la oportunidad de cambiar Bolivia”, dijo Quiroga, rodeado de seguidores y periodistas al votar en una zona acomodada de La Paz.

Enfoques distintos para el cambio

Quiroga quiere que ingresen dólares de inmediato con un gran paquete de rescate del Fondo Monetario Internacional y otros organismos multilaterales.

Eso exigiría recortes drásticos del gasto estatal, como eliminar subsidios a los combustibles, reducir la planilla pública y retirar al Estado de los negocios del gas y la minería. Se postuló a la presidencia tres veces antes, pero nunca había llegado tan lejos.

“Lo interesante es que, aunque Quiroga pone medidas muy drásticas sobre la mesa, tiene un apoyo considerable”, dijo Gustavo Flores-Macías, decano de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad de Maryland. “Eso demuestra que una buena parte de los bolivianos está tan cansada de la crisis, de las dificultades cambiarias, de la escasez de combustible, que está dispuesta a apoyar a alguien que dice que habrá dolor antes de que las cosas mejoren”.

Paz favorece un enfoque más cauto. Dice que desmontará gradualmente los subsidios a los combustibles y que ofrecerá protecciones sociales al estilo MAS, como bonos en efectivo, para amortiguar el impacto.

Rechazando al FMI —una institución vista con desprecio en Bolivia durante casi dos décadas de gobierno de izquierda—, Paz promete reunir dólares legalizando el mercado negro y combatiendo la corrupción.

La mayoría de comerciantes y pequeños propietarios entrevistados en La Paz, con los pulgares marcados tras votar, dijeron apoyar a Paz y a su popular compañero de fórmula Edman Lara por sus propuestas de apoyo a los pobres.

“Quiero cambio, quiero que los bonos y ayudas que nos han prometido se hagan realidad”, dijo Yola Rojas, vendedora de comida de 67 años.

Batalla de imagen

Aunque Paz pasó más de dos décadas en la política como legislador y alcalde, nunca fue una figura de alcance nacional hasta su sorpresiva victoria en agosto con el mensaje de “ capitalismo para todos”. Sorprendió a todos al elegir como vicepresidente al excapitán de policía Lara, un desconocido político de origen humilde que reforzó el enfoque de la campaña en la clase media.

Expulsado de la policía en 2023 por denunciar corrupción en videos virales de TikTok, Lara atrajo a exmiembros del MAS que apoyaban los subsidios y obras públicas de Morales, pero se cansaron de sus impuestos y regulaciones.

Recorriendo comunidades rurales con eventos sencillos y regados de cerveza, Paz y Lara buscaron retratar a Quiroga como un emblema de la vieja élite política desconectada del país. Quiroga fue brevemente presidente entre 2001 y 2002, tras la renuncia por enfermedad de Hugo Banzer.

Pero los partidarios de Quiroga dicen preferir su profesionalismo antes que el estilo improvisado de Paz y Lara.

“Tuto tiene la experiencia política para lograr el cambio que Bolivia necesita”, dijo Raúl Negrete, de 58 años, después de votar por Quiroga.

La emoción era palpable mientras multitudes abarrotaban aulas en un colegio del centro paceño, observando en silencio cómo los jurados contaban los votos. El partido Libre de Quiroga fue el que más votos obtuvo con diferencia en ese colegio.

Tarea monumental

El próximo presidente enfrenta una tarea tan difícil como correr una maratón en el altiplano boliviano —altura: 4.150 metros—.

En los años eufóricos del gobierno de Morales (2006-2019), un boom de exportación de gas natural financió el gasto estatal sin límites. Hoy, la exploración y producción de gas se ha desplomado. Pero Bolivia sigue gastando para mantener el combustible prácticamente gratis, pagando 2.000 millones de dólares el año pasado en subsidios.

Intentos previos de levantar esos subsidios no acabaron bien: el intento de Morales en 2011 duró menos de una semana, mientras protestas masivas se tomaban el país.

Los sindicatos de transporte ya han amenazado con desatar disturbios si se eliminan los subsidios al combustible.

Resultado con eco regional

El final del MAS tras 20 años de hegemonía desencadena un realineamiento económico y geopolítico que podría repercutir en todo el continente. Ambos candidatos dicen que recibirán inversión extranjera y promoverán la empresa privada en Bolivia, que tiene las mayores reservas de litio del mundo.

También implica un giro respecto a los aliados actuales, China y Rusia, y un acercamiento a Estados Unidos tras décadas de hostilidad hacia Occidente. Tanto Quiroga como Paz viajaron a Washington para reunirse con funcionarios del FMI y de la administración Trump el mes pasado.

“Ambos candidatos que compiten en la segunda vuelta quieren relaciones fuertes y mejores con Estados Unidos, así que esa es otra oportunidad transformadora”, dijo recientemente el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio.

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