Por Isabel Debre, Paola Flores, Kitv.com:
Bolivia celebra un reñido balotaje mientras los votantes buscan un presidente que los saque de la crisis
Los bolivianos votaron este domingo en un inédito balotaje presidencial entre dos candidatos conservadores y capitalistas, marcando el inicio de una nueva era política tras casi 20 años de gobierno continuo del Movimiento al Socialismo

LA PAZ, Bolivia (AP) — Los bolivianos votaron el domingo en un balotaje presidencial inédito entre dos candidatos conservadores y capitalistas, marcando una nueva era política tras 20 años de dominio casi continuo del partido Movimiento al Socialismo.
La contienda estaba cabeza a cabeza mientras los votantes, en busca de un líder que los saque de la peor crisis económica en décadas, elegían entre el expresidente derechista Jorge “Tuto” Quiroga y el senador centrista Rodrigo Paz.
Al cerrar decenas de miles de mesas de sufragio en todo el país, los jurados contaban los votos leyendo las papeletas en voz alta, mientras otros transcribían los resultados para ser enviados electrónicamente al Tribunal Supremo Electoral, que dijo esperar poder divulgar resultados preliminares después de las 20:00 hora local.
Desde 2023, la nación andina ha estado paralizada por la escasez de dólares estadounidenses, lo que ha bloqueado a los bolivianos el acceso a sus propios ahorros y frenado las importaciones. La inflación interanual escaló al 23% el mes pasado, la tasa más alta desde 1991. La escasez de combustible paraliza al país, con conductores que suelen esperar días en fila para llenar sus tanques.
Quiroga y Paz han prometido romper con el populismo fiscal desbordado que dominó Bolivia bajo el MAS, el partido fundado por Evo Morales, carismático líder sindical cocalero que en 2006 se convirtió en el primer presidente indígena del país.
“Estamos cerrando un ciclo y abriendo otro”, dijo Paz a sus seguidores al emitir su voto en su natal Tarija, junto a su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora.
Algunos votantes dijeron sentirse energizados por la promesa de cambio. Durante toda la jornada, las filas serpenteaban afuera de muchos recintos electorales.
“Desde 2005 no hemos tenido opciones reales, así que esto me emociona”, dijo el profesor de secundaria Carlos Flores, de 41 años, mientras esperaba para votar por Paz.
Otros dijeron haber perdido la fe en la política en sí. Alrededor del 10% de los votantes seguían indecisos de cara al balotaje, según encuestas, con muchos bolivianos recelosos de un giro hacia la privatización y la austeridad, pero también indignados por el gasto desmesurado y la corrupción de su gobierno de izquierda.
“Todo candidato promete y promete, pero cuando llega al poder se olvida del pueblo”, dijo Javier Quisbert, de 40 años, albañil desempleado que salió de un recinto electoral diciendo que anuló su voto solo para evitar la multa. El voto es obligatorio para los casi 8 millones de bolivianos habilitados.
Avasallado por divisiones internas y golpeado por la indignación pública ante la crisis económica, el MAS sufrió una derrota histórica en las elecciones del 17 de agosto que llevaron a Quiroga y Paz al balotaje. Paz superó a Quiroga pero sin los votos suficientes para evitar la segunda vuelta.
Ambos candidatos han prometido terminar con el tipo de cambio fijo, eliminar subsidios y atraer inversión extranjera. Lo que más los diferencia es cuán lejos y cuán rápido plantean llevar esas reformas.
“Tenemos la oportunidad de cambiar Bolivia”, dijo Quiroga, rodeado de seguidores y periodistas al votar en una zona acomodada de La Paz.
Enfoques distintos para el cambio
Quiroga quiere que ingresen dólares de inmediato con un gran paquete de rescate del Fondo Monetario Internacional y otros organismos multilaterales.
Eso exigiría recortes drásticos del gasto estatal, como eliminar subsidios a los combustibles, reducir la planilla pública y retirar al Estado de los negocios del gas y la minería. Se postuló a la presidencia tres veces antes, pero nunca había llegado tan lejos.
“Lo interesante es que, aunque Quiroga pone medidas muy drásticas sobre la mesa, tiene un apoyo considerable”, dijo Gustavo Flores-Macías, decano de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad de Maryland. “Eso demuestra que una buena parte de los bolivianos está tan cansada de la crisis, de las dificultades cambiarias, de la escasez de combustible, que está dispuesta a apoyar a alguien que dice que habrá dolor antes de que las cosas mejoren”.
Paz favorece un enfoque más cauto. Dice que desmontará gradualmente los subsidios a los combustibles y que ofrecerá protecciones sociales al estilo MAS, como bonos en efectivo, para amortiguar el impacto.
Rechazando al FMI —una institución vista con desprecio en Bolivia durante casi dos décadas de gobierno de izquierda—, Paz promete reunir dólares legalizando el mercado negro y combatiendo la corrupción.
La mayoría de comerciantes y pequeños propietarios entrevistados en La Paz, con los pulgares marcados tras votar, dijeron apoyar a Paz y a su popular compañero de fórmula Edman Lara por sus propuestas de apoyo a los pobres.
“Quiero cambio, quiero que los bonos y ayudas que nos han prometido se hagan realidad”, dijo Yola Rojas, vendedora de comida de 67 años.
Batalla de imagen
Aunque Paz pasó más de dos décadas en la política como legislador y alcalde, nunca fue una figura de alcance nacional hasta su sorpresiva victoria en agosto con el mensaje de “ capitalismo para todos”. Sorprendió a todos al elegir como vicepresidente al excapitán de policía Lara, un desconocido político de origen humilde que reforzó el enfoque de la campaña en la clase media.
Expulsado de la policía en 2023 por denunciar corrupción en videos virales de TikTok, Lara atrajo a exmiembros del MAS que apoyaban los subsidios y obras públicas de Morales, pero se cansaron de sus impuestos y regulaciones.
Recorriendo comunidades rurales con eventos sencillos y regados de cerveza, Paz y Lara buscaron retratar a Quiroga como un emblema de la vieja élite política desconectada del país. Quiroga fue brevemente presidente entre 2001 y 2002, tras la renuncia por enfermedad de Hugo Banzer.
Pero los partidarios de Quiroga dicen preferir su profesionalismo antes que el estilo improvisado de Paz y Lara.
“Tuto tiene la experiencia política para lograr el cambio que Bolivia necesita”, dijo Raúl Negrete, de 58 años, después de votar por Quiroga.
La emoción era palpable mientras multitudes abarrotaban aulas en un colegio del centro paceño, observando en silencio cómo los jurados contaban los votos. El partido Libre de Quiroga fue el que más votos obtuvo con diferencia en ese colegio.
Tarea monumental
El próximo presidente enfrenta una tarea tan difícil como correr una maratón en el altiplano boliviano —altura: 4.150 metros—.
En los años eufóricos del gobierno de Morales (2006-2019), un boom de exportación de gas natural financió el gasto estatal sin límites. Hoy, la exploración y producción de gas se ha desplomado. Pero Bolivia sigue gastando para mantener el combustible prácticamente gratis, pagando 2.000 millones de dólares el año pasado en subsidios.
Intentos previos de levantar esos subsidios no acabaron bien: el intento de Morales en 2011 duró menos de una semana, mientras protestas masivas se tomaban el país.
Los sindicatos de transporte ya han amenazado con desatar disturbios si se eliminan los subsidios al combustible.
Resultado con eco regional
El final del MAS tras 20 años de hegemonía desencadena un realineamiento económico y geopolítico que podría repercutir en todo el continente. Ambos candidatos dicen que recibirán inversión extranjera y promoverán la empresa privada en Bolivia, que tiene las mayores reservas de litio del mundo.
También implica un giro respecto a los aliados actuales, China y Rusia, y un acercamiento a Estados Unidos tras décadas de hostilidad hacia Occidente. Tanto Quiroga como Paz viajaron a Washington para reunirse con funcionarios del FMI y de la administración Trump el mes pasado.
“Ambos candidatos que compiten en la segunda vuelta quieren relaciones fuertes y mejores con Estados Unidos, así que esa es otra oportunidad transformadora”, dijo recientemente el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio.
By Isabel Debre, Paola Flores, Kitv.com:
Bolivia holds a tight runoff as voters seek a president to lift them from crisis
Bolivians have voted in a presidential runoff between two conservative candidates, marking a shift from nearly 20 years of one-party rule by the Movement Toward Socialism

LA PAZ, Bolivia (AP) — Bolivians voted on Sunday in an unprecedented presidential runoff between two conservative, capitalist candidates, ushering in a new political era after 20 years of almost continuous rule by the Movement Toward Socialism party.
The race was in a dead heat as voters, looking for a leader to lift them out of their country’s worst economic crisis in decades, chose between former right-wing President Jorge “Tuto” Quiroga and centrist Sen. Rodrigo Paz.
As tens of thousands of polling stations shuttered across the country, workers counted votes by reading paper ballots aloud while others transcribed the results to transmit electronically to the Supreme Electoral Court, which said it hoped to be able to release preliminary results after 8 p.m. local time.
Since 2023, the Andean nation has been crippled by a shortage of U.S. dollars that has locked Bolivians out of their own savings and hampered imports. Year-on-year inflation soared to 23% last month, the highest rate since 1991. Fuel shortages paralyze the country, with motorists often waiting days in line to fill up their tanks.
Quiroga and Paz have vowed to break with the budget-busting populism that dominated Bolivia under the Movement Toward Socialism, or MAS, party founded by Evo Morales, a charismatic coca growers’ union leader who became Bolivia’s first Indigenous president in 2006.
“We are closing one cycle and opening another,” Paz told supporters as he cast his ballot in his hometown of Tarija, alongside his father, former President Jaime Paz Zamora.
Some voters said they felt energized by the promise of change. Lines snaked outside many polling stations throughout the day.
“Since 2005 we haven’t had any real options, so this is exciting for me,” said high school teacher Carlos Flores, 41, who was waiting to vote for Paz.
Others said they had lost faith in politics itself. Around 10% of voters remained undecided heading into the runoff, according to polls, with many Bolivians wary of a lurch toward privatization and austerity but also incensed at their left-wing government’s profligate spending and corruption.
“Every candidate promises and promises, but when they get to power, they forget about the people,” said Javier Quisbert, 40, an unemployed bricklayer who emerged from a polling station Sunday saying that he spoiled his ballot just to avoid a punitive fine. Voting is compulsory for Bolivia’s nearly 8 million eligible voters.
Riven by internal divisions and battered by public anger over the economic crisis, MAS suffered a historic defeat in the Aug. 17 elections that propelled Quiroga and Paz to the runoff. Paz beat Quiroga but without enough votes to avoid a second round.
Both candidates have promised to end Bolivia’s fixed exchange rate, remove subsidies and lure foreign investment. Among the factors that most distinguish them is how far and fast they propose pushing their reforms.
“We have the opportunity to change Bolivia,” Quiroga said, mobbed by supporters and journalists as he voted in an affluent area of Bolivia’s capital, La Paz.
Differing approaches to change
Quiroga wants to get dollars flowing into Bolivia immediately with a big rescue package from the International Monetary Fund and other multilateral lenders.
That would demand savage cuts in state spending, such as slashing fuel subsidies, shrinking the public payroll and cutting the state out of Bolivia’s gas and mining businesses. He has run for president three times before but never made it this far.
“What’s interesting is that even though Quiroga puts very drastic measures on the table, he has considerable support,” said Gustavo Flores-Macías, dean of the School of Public Policy at the University of Maryland. “It shows that a good share of Bolivians are just so tired of the crisis, the currency difficulties, fuel shortages, that they’re willing to support someone who says there will be pain before things get better.”
Paz favors a more cautious approach. He says he’ll phase out fuel subsidies gradually and provide MAS-style social protections like cash handouts to cushion the blow.
Shunning the IMF — an organization viewed with contempt in Bolivia during the nearly two decades of left-wing rule — Paz promises to scrape together dollars by legalizing Bolivia’s black market and fighting corruption.
Most merchants and shop owners interviewed across La Paz, their thumbs marked with ink after voting, said they supported Paz and and his popular running mate Edman Lara for their proposals to support the poor.
“I want change, I want the bonuses and aid they’ve promised us to become a reality,” said Yola Rojas, a 67-year-old food vendor.
Battle of optics
Although Paz spent over two decades in politics as a lawmaker and mayor, he was never a nationally prominent figure until his shock victory in August with the message of “ capitalism for all.” He surprised everyone by picking ex-police Capt. Lara as his running mate, a political unknown with humble origins who testified to the campaign’s focus on the middle class.
Fired from the police force in 2023 for denouncing corruption in viral TikTok videos, Lara attracted former members of MAS who had supported Morales’ subsidies and public works but soured on his taxes and regulation.
Crisscrossing rural communities to throw beer-soaked, no-frills events, Paz and Lara sought to paint Quiroga as an emblem of Bolivia’s out-of-touch political establishment. Quiroga briefly served as president from 2001-2002, after his predecessor Hugo Banzer fell ill and stepped down.
But Quiroga’s supporters say they would rather his professionalism than the scattershot style of Paz and Lara.
“Tuto has the political experience to bring about the change that Bolivia needs,” said Raúl Negrete, 58 after voting for Quiroga,
The excitement was palpable as crowds packed inside classrooms at one high school in central La Paz, silently watching poll workers count ballots. Quiroga’s Libre party collected by far the most votes at that school.
Vast task ahead
The next president faces a task that’s about as simple as running a marathon in Bolivia’s highlands — altitude: 4,150 meters (13,600 feet).
In the heady early days of Morales’ tenure (2006-2019), a boom in natural gas exports underwrote the state’s unbridled spending. Now, gas exploration and production has collapsed. But Bolivia continues to splurge to keep fuel practically free, paying $2 billion last year on the subsidies.
Previous attempts to lift the subsidies didn’t go well: Morales’ effort in 2011 lasted less than a week as mass protests engulfed the country.
Public transportation unions have already threatened to ignite unrest if fuel subsidies are eliminated.
Result would resonate across the region
The end of MAS after 20 years of hegemony triggers a major economic and geopolitical realignment that could reverberate across the continent. Both candidates say they’ll welcome foreign investment and encourage private enterprise in Bolivia, which has the world’s greatest lithium resources.
It also means a shift away from Bolivia’s current allies, China and Russia, and toward the United States after decades of antipathy toward the West. Both Quiroga and Paz flew to Washington to meet with IMF and Trump administration officials last month.
“Both candidates running in the runoff election want strong and better relations with the United States, so that’s another transformative opportunity,” U.S. Secretary of State Marco Rubio said recently.
