Tag Archives: Inter-American Commission on Human Rights

A biased IACHR – Una CIDH sesgada

Alfonso Gumucio writes in Pagina Siete:

The MAS-IACHR dumbbell

I am tempted to include this irony as an anecdote in Ripley’s book because “although you do not believe it”, such a perverse dumbbell has never been seen before between the Inter-American Commission on Human Rights (IACHR) that depends on the OAS, and a party politician from a country in the region: the Movement to Socialism (MAS), which ruled Bolivia for 14 years leaving the unfortunate balance that we know.

There is an explanation for everything, and that is that Paolo Abrão, who serves as Executive Secretary of the IACHR, owes his entire professional career to the governments of the so-called “20th century socialism”, may it rest in peace. Abrão was an ambitious young man (he is no longer young, but still ambitious) who joined the Brazilian Workers’ Party (PT) to obtain his first positions.

Although he usually hides the date of his birth in his public resume, he had not yet finished his doctorate in Law when he assumed the position of president of the Brazilian Amnesty Commission in 2007. In 2011 he was appointed by the Dilma government Rousseff, National Secretary of Justice in Brazil, a position he held only until 2014, when the opportunity presented itself to jump into the position of Executive Secretary of the Institute of the Institute of Public Policies on Human Rights (Ippdh) of Mercosur, in 2015, with support from the governments of Cristina Kirchner, Nicolás Maduro and José Mujica.

He barely lasted a year in that position, because with his usual springboard style he obtained the support of the region to be appointed, in July 2016, Executive Secretary of the Inter-American Commission on Human Rights (IACHR). From there, he has made everything but meet the criteria that supposedly supported his appointment: “independence and moral authority.”

It is important to know Abrão’s trajectory because the IACHR does not function as an independent body, but as a party cell where Abrão makes decisions, sometimes in just a couple of hours, without consulting with anyone.

Just as he never responded to the request of Bolivian institutions that asked the IACHR if Evo Morales’ “indefinite reelection” was a “human right,” instead, it took less than two hours to issue precautionary measures against the government of President Añez when, In the difficult days of the violent attacks in Senkata, he decreed that the Army was authorized to bring order. That short period of time indicates that the IACHR members did not even meet.

The Abrão IACHR has badly handled its relationship with Bolivia. While the MAS government was in power, it did not object at all to the constant human rights violations, nor gave way to pending investigations into the human rights violations in El Porvenir, the Hotel Las Américas, Panduro, Challapata, La Calancha, Caranavi , Chaparina, the husbands Andrade, the engineer Bakovic, Analí Huaycho, Jacob Ostreicher, and so many others.

Instead, he has worked in concert with MAS officials (senators, former ministers, Ombudsman, etc.) against the transitional government of President Añez, distributing precautionary measures, for whatever reason or without reason, always in defense of the MAS and the systematic sabotage of Evo Morales from his voluntary exile.

The drop that spills the glass is the report that the IACHR recently published, malicious and biased, which does not mention the terrorist actions carried out by the party of Evo Morales to sabotage the democratic process, but misrepresents the Bolivian government’s measures to maintain peace in the country with a view to free elections, even more so in times when Bolivians face the coronavirus pandemic with a dismantled health system, inherited from the MAS government.

The report by Paulo Abrão deserved in recent days a forceful and documented response from the Bolivian government —through the Ambassador to the OAS, Jaime Aparicio— where in six tight pages the actions of the IACHR are dismantled, although without explicitly referring to who handles that instance as if it were his small shop.

The response of Ambassador Aparicio, added to so many previous demands from Bolivian institutions defending human rights, political parties, lawyers, and individuals, should be enough for OAS member countries to withdraw their trust in the ambitious Abrão, for having partialized the IACHR against Bolivia. It will not be that, with his trampoline in tow, he is already preparing the next jump in his ambitious, unprofessional career.

@ Alfonso.Gumucio is a writer and filmmaker

====versión español====

La mancuerna MAS-CIDH

Estoy tentado de incluir esta ironía como anécdota en el libro de Ripley porque “aunque usted no lo crea”, nunca se había visto antes una mancuerna tan perversa entre la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que depende de la OEA, y un partido político de un país de la región: el Movimiento al Socialismo (MAS), que gobernó Bolivia durante 14 años dejando el saldo lamentable que conocemos.

Hay una explicación para todo, y es que Paolo Abrão, que funge como Secretario Ejecutivo de la CIDH, le debe toda su carrera profesional a los gobiernos del llamado “socialismo del siglo XX”, que en paz descanse. Abrão era un joven ambicioso (ya no es joven, pero sigue siendo ambicioso) que se unió al Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil para obtener sus primeros cargos. 

Aunque suele esconder la fecha de su nacimiento en su hoja de vida pública, no había terminado todavía su doctorado en Derecho cuando asumió el cargo de presidente de la Comisión de Amnistía de Brasil, en 2007. El año 2011 fue nombrado por el gobierno de Dilma Rousseff, Secretario Nacional de Justicia en Brasil, cargo que ejerció solo hasta 2014, cuando se presentó la oportunidad de dar un salto al cargo de Secretario Ejecutivo del Instituto del Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos (Ippdh) del Mercosur, en 2015, con apoyo de los gobiernos de Cristina Kirchner, Nicolás Maduro y José Mujica.  

Apenas duró un año en ese cargo, porque con su habitual estilo de trampolín logró el apoyo de la región para ser nombrado, en julio del 2016, Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Desde allí, ha hecho todo menos cumplir con los criterios que supuestamente fundamentaron su nombramiento: “independencia y autoridad moral”. 

Es importante conocer la trayectoria de Abrão porque la CIDH no funciona como un organismo independiente, sino como una célula partidaria donde Abrão toma las decisiones, a veces en apenas un par de horas, sin consultar con nadie. 

Así como nunca respondió al requerimiento de instituciones bolivianas que preguntaron a la CIDH si la “reelección indefinida” de Evo Morales era un “derecho humano”, en cambio tardó menos de dos horas en dictar medidas cautelares contra el gobierno de la presidenta Añez cuando, en los difíciles días de los ataques violentos en Senkata, decretó que el Ejército estaba autorizado para poner orden. Ese corto lapso de tiempo indica que los miembros de la CIDH ni siquiera se reunieron.

La CIDH de Abrão ha manejado con mala leche su relación con Bolivia. Mientras estuvo el gobierno del MAS en el poder, no objetó para nada las constantes violaciones de derechos humanos, ni dio paso a investigaciones pendientes sobre las violaciones de derechos humanos en El Porvenir, el Hotel Las Américas, Panduro, Challapata, La Calancha, Caranavi, Chaparina, los esposos Andrade, el ingeniero Bakovic, Analí Huaycho, Jacob Ostreicher, y tantos otros. 

En cambio, ha trabajado en mancuerna con funcionarios del MAS (senadores, exministros, Defensora del Pueblo, etc.) contra el gobierno de transición de la presidenta Añez, repartiendo como pasankalla medidas cautelares, por cualquier motivo o sin motivo, siempre en defensa del MAS y del sistemático sabotaje de Evo Morales desde su exilio voluntario. 

La gota que derrama el vaso es el informe que publicó recientemente la CIDH, malicioso y sesgado, que no menciona las acciones terroristas que realiza el partido de Evo Morales para sabotear el proceso democrático, pero tergiversa las medidas del gobierno boliviano para mantener la paz en el país con miras a elecciones libres, más aun en tiempos en que los bolivianos enfrentan la pandemia del coronavirus con un sistema de salud desmantelado, heredado del gobierno del MAS. 

El informe de Paulo Abrão mereció en días pasados una respuesta contundente y documentada del gobierno boliviano —a través del Embajador ante la OEA, Jaime Aparicio— donde en seis apretadas páginas se desmonta el accionar de la CIDH, aunque sin referirse explícitamente a quien maneja a esa instancia como si fuera su changarro.

La respuesta del Embajador Aparicio, sumada a tantos reclamos anteriores de instituciones bolivianas defensoras de derechos humanos, partidos políticos, abogados y personas naturales, debería bastar para que los países miembros de la OEA retiren su confianza al ambicioso Abrão, por haber parcializado a la CIDH contra Bolivia. No vaya a ser que, con su trampolín a cuestas, ya esté preparando el próximo salto de su ambiciosa carrera poco profesional.
 
@Alfonso.Gumucio es escritor y cineasta

https://www.paginasiete.bo/opinion/alfonso-gumucio-dagron/2020/4/18/la-mancuerna-mas-cidh-252977.html